Desde que la globalización se puso en marcha, el aleteo de las alas de una mariposa en cualquier esquina del mundo puede amenazar la cotización de una empresa en la otra esquina del planeta. El efecto mariposa es mucho más grave cuando los problemas afectan a un vecino, como el Reino Unido; en este sentido la influencia del Brexit en la economía española podría ser determinante.

La agencia de calificación de riesgo Fitch lo tiene claro: una salida de la Unión Europea por parte del Reino Unido tendría consecuencias económicas para el resto de socios comunitarios y además incrementaría los riesgos políticos en los países del viejo continente. Aunque no todos lo pasarían igual de mal; España sería una de las naciones más perjudicadas, por varios motivos.

Desde el punto de vista económico hay algunos que lo pasarían peor. Los países más expuestos a las turbulencias económicas serían Irlanda, Malta, Bélgica, Holanda, Chipre y Luxemburgo porque sus exportaciones al Reino Unido suponen al menos un 8% de su Producto Interior Bruto (PIB).

El Brexit pondría en riesgo los negocios de los bancos españoles en el Reino Unido

España, sin embargo, está en otro grupo de países, el que tiene lazos “considerables” con Gran Bretaña a través de sus bancos. Con la adquisición de Abbey en 2004, Santander consiguió convertirse en un gigante también en las islas británicas; también ha entrado en ese mercado el Banco Sabadell, tras la compra de TSB.

Por lo tanto, un escenario político más complicado en el Reino Unido, como el Brexit, presionaría con fuerza sus márgenes. Además, la participación de las entidades inglesas en el mercado financiero español también se podría ver afectada.

Porque el económico es un camino que -como todos los de este mundo- está para ir y también para volver. No sólo las empresas españolas con presencia en el Reino Unido deberían estar preocupadas, dado que las compañías británicas también operan en España.

De hecho, las inversiones procedentes del país anglosajón en la piel de toro han superado los 63.000 millones de euros en la última década, según los datos manejados por la Cámara de Comercio Británica en España. Así pues, el nuevo panorama generaría una incertidumbre considerable en este movimiento de capitales, dado que la salida de la UE conllevaría un cambio de paradigma en las relaciones comerciales de Gran Bretaña con el club europeo.

España ha recibido en la última década 63.000 millones de euros de inversión desde el Reino Unido

Por otro lado, si el Reino Unido dejara la UE se reactivaría (aunque nadie lo haya desactivado hasta ahora) un frente político: la cuestión catalana.

“El Brexit podría precipitar la salida de Escocia del Reino Unido, lo que podría intensificar las presiones secesionistas en otras partes de la UE, como Cataluña en España”, indica Fitch en el aviso para navegantes que ha lanzado esta semana. En efecto, el movimiento independentista escocés es fuertemente europeísta también, lo que propiciaría que la llama de la secesión se reavivara.

Todo serían malas noticias para España pero parece que, a nivel económico, los verdaderos dramas se verían en Gran Bretaña.

Costes

De acuerdo con un informe elaborado por la consultora PwC, el Reino Unido podría perder un 5% de su PIB de consumarse el Brexit, una caída que se podría moderar hasta 3 puntos porcentuales si el país consigue un tratado de libre comercio con los socios comunitarios tras dejar la UE.

Más allá de las dimensiones macroeconómicas, la salida de la Unión tendría efectos a nivel doméstico: cada hogar dejaría de ingresar en el año 2020 una media de entre 2.100 y 3.700 libras (2.730 y 4.810 euros, respectivamente) como consecuencia del Brexit. Por otro lado, la tasa de desempleo podría aumentar un 2% o un 3%, según estas estimaciones.

Con razón hasta el principal impulsor del referéndum, el primer ministro británico, David Cameron, está en contra del Brexit. Una opinión que comparten también las legaciones diplomáticas en la UE.

Foto: Flickr – Garry Knight