La convocatoria de nuevas elecciones mantiene la prudencia entre los inversores a la espera de conocer el color del nuevo Gobierno. Los expertos no creen que la situación política vaya a influir en la economía española siempre que se respeten las reglas del libre mercado.

Los analistas no esperan que el cambio de Gobierno en España genere movimientos extremos en el mercado. Esto no quiere decir que más de uno guarde las formas hasta conocer el color del próximo partido al mando, en un escenario donde la prudencia marca el ritmo de los inversores.

“La economía española va bastante sola y no creo que el sorpasso a corto plazo genere mucha incertidumbre. Sin duda hay coaliciones que empeorarían sustancialmente el panorama actual, sobre todo cualquiera en la que Podemos marque la agenda política. Pero no creo que esto ocurra porque hasta el PSOE ha incurrido en un coste político por no gobernar con ellos. Tampoco creo que Europa deje al Partido Socialista pactar libremente con Podemos”, explicaba Juan Ramón Ralló, profesor y economista español, durante la segunda edición del XTB Trading Day.

“No creo que un partido en concreto pueda provocar el pánico en los mercados, ya que la tendencia en las bolsas es a una baja influencia de lo local. No veo el escenario griego en España, ya que las situaciones en ambos países son muy diferentes. Respecto a Podemos, tampoco creo que acaben determinando la agenda política. En el último año hemos observado que el poder civiliza, con ayuntamientos como el de Madrid o el de Barcelona más austeros que sus predecesores”, señalaba José Carlos Díez, profesor y economista español.

La economía sigue siendo la gran protagonista de los programas electorales. El Partido Popular mantiene su discurso de cara al 26J, vendiendo la recuperación económica como aval de éxito. Sin embargo, son muchas las voces críticas que se preguntan sobre la verdadera naturaleza de estos avances.

“España ha sido siempre un país incumplidor en términos de déficit, la diferencia es que el año pasado no había causas exógenas: los tipos estaban bajos, el petróleo barato y la política de BCE fue expansiva. El Gobierno vive en una burbuja de credibilidad y de financiación barata que sin la presión de Europa contribuiría al aumento del déficit. La legislatura de Rajoy en términos de acción política terminó en 2012, a partir de ahí se han dedicado a vivir de las rentas”, añadía Juan Ramón Rallo.

Pero España no es el único país que se enfrenta a elecciones próximamente, Estados Unidos es el siguiente en el calendario. En este sentido, la exponencial subida de Donald Trump en las primarias estadounidenses tampoco deja indiferentes a los mercados.

En las crisis deflacionarias los populismos siempre salen reforzados, ya sean de derechas o de izquierdas. Si llegáramos a contemplar este escenario sería muy grave, ya que Estados Unidos podría cerrarse al comercio internacional e iniciar un sistema de impagos globales. Aun así, el país tiene muchos contrapesos que no permitirían a Trump hacer lo que le diera la gana”, añadía Rallo durante su intervención.

“Trump es el resultado de treinta años de neoconservadurismo. Sin embargo, yo creo que no sería tan dramático a nivel económico, ya que a fin de cuentas él es empresario y tomaría medidas más o menos sensatas”, sentenciaba José Carlos Díez.

Estancamiento generalizado

Los  principales indicadores reflejan que la economía global ha roto su espiral alcista a pesar de los constantes estímulos de los bancos centrales. Los inversores españoles no son los únicos que soportan un alto grado de incertidumbre en Europa, donde la ineficacia de las medidas es más evidente.

La situación de los mercados refleja los errores de gestión de la crisis en Europa. En EEUU ya se está volviendo a la normalidad, sin embargo, aquí seguimos experimentando con políticas monetarias ultraexpansivas que no tienen precedente histórico. Este tipo de medidas han llegado a su límite y quizás haya que plantearse tocar la política fiscal y sanear realmente el sistema bancario europeo”, señalaba José Carlos Díez

La situación en Europa dista mucho de parecerse a la de Estados Unidos. Mientras que el dólar continúa a la baja, con el correspondiente efecto positivo sobre los emergentes y las materias primas, el euro está fortalecido y la inflación ha vuelto a rozar niveles del 0%.

La depreciación de la principal divisa a nivel mundial está teniendo efectos contradictorios en los mercados, penalizando especialmente al euro y al yen que no han logrado mantener la misma tendencia. Sin embargo, los analistas esperan que se trate de una fase meramente correctiva y que el dólar vuelva a retomar su espiral alcista en los próximos meses, según refleja el informe trimestral de XTB.

En la actualidad, la mayor parte de Latinoamérica depende críticamente de la actividad en China y del precio del dólar. Chile, Colombia y Perú son las economías más expuestas a nivel exportaciones en lo referente a agricultura, minería y energía. México, en cambio, es el mercado menos sensible a los movimientos del gigante asiático, mientras que Brasil y Venezuela se mantienen en la zona de peligro.

Mucho más compleja es la situación en Europa, donde las medidas adoptadas por Mario Draghi desde marzo del año pasado no están teniendo los efectos deseados, con una inflación lejos de alcanzar el objetivo del 2% planteado por el BCE.

Sin embargo, los esfuerzos del regulador europeo siguen en la misma línea, tras anunciar el pasado 10 de marzo un nuevo paquete de estímulos que incluye bajadas de los tipos de referencia, nuevas subastas de liquidez y otro incremento de las compras de activos por valor de 20 millones de euros.

Renta fija como “refugio” ante la incertidumbre

Las previsiones de un cambio de tendencia tanto en la bolsa americana como en europea y la nipona hacen prever que los inversores migrarán hacia la renta fija y los metales preciosos como seguros temporales hasta que se aclare el mercado.

Tanto el bono americano como el alemán mantienen su tendencia al alza intacta en el largo plazo. Por su parte, el oro vuelve a convertirse en protagonista “ante la desesperada búsqueda de refugio de los inversores”, con expectativas de aumento en su cotización –que actualmente supera los 1.200$ por onza-, según prevé el informe trimestral de XTB.

El escenario bajista es el contemplado con mayor probabilidad en todos los índices busátiles internacionales, especialmente en el español, donde se espera una evolución negativa del Ibex tanto a corto como a largo plazo.

“En España tenemos un tipo de inversor fundamentalmente rumiante; se inclina por la renta fija porque no quiere sustos y espera una retribución estable. El peor escenario en su caso sería el de la salida del euro, que tras la puesta en marcha del programa de compras del BCE parece lejana, pero no es imposible”, añadía José Carlos Díez.