Es sumamente complicado hablar de La favorita sin destripar su principal giro argumental, así que ni voy a intentarlo. Haz caso de mi consejo: deja esta reseña a un lado, corre a tu tienda de comics o librería favorita, compra La favorita y saboréalo como hice yo: encogido de gozo por la suerte que había tenido de que nadie me contara de qué iba en realidad. Y vuelves aquí para que lo comentemos.

¿Ya? Vale: La favorita es un cómic que se apropia del ritmo y la atmósfera de las historias góticas de fantasmas (aunque en su interior no hay ni un fenómeno sobrenatural) para contar, con una delicadeza y humor deliciosos, una historia a ratos extravagante, a ratos sumamente humana, sobre la identidad sexual y sus vericuetos en la primera adolescencia. Constance es una niña que vive encerrada en casa de sus abuelos, donde ve pasar la vida en un eterno veraneo indolente y estudia tutelada por su abuela, aislada de la vida real en la Francia de los sesenta. Sometida por una abuela déspota y sádica, abrumada por la pasividad de un abuelo de pasado turbio y futuro incierto, ve cómo el mundo se pone patas arriba cuando una familia de portugueses se instalan cerca de la casa para ayudar con las tareas del hogar. La atracción inusitada de Constance por la hija mayor de la familia será el punto de partida de una fase de autodescubrimiento que traerá consecuencias insospechables.

El secreto de La favorita, posiblemente, está en el estilo de Matthias Lehmann, especialista en linograbados que aplica esa estética a unos dibujos que a veces parecen salidos de las láminas de un libro del siglo XIX y a veces juguetean con las bases del underground clásico y la caricatura para niños de las revistas que lee Constance. De estructura libre, jugando continuamente con formatos y cambios de tono y registro, La favorita encuentra su unidad en una sensibilidad muy particular en la observación del siniestro mundo que rodea a la protagonista y que, como los cristales tras los que mira un adolescente, es cambiante e imprevisible: ahora tierno, ahora intratable, ahora irascible, continuamente sorprendido por los giros de guion que la vida parece guardar siempre en la manga.

La favorita es uno de los cómics más singulares de los últimos tiempos. Cuenta una historia estridente con un tono sosegado, y lo acompaña de unos dibujos pasados de moda y a la vez rabiosamente innovadores en su empleo clásico, somero y valiente de sombreados, expresividad y planificación de página. Una joya que no debería pasar desapercibida.