La propuesta definitiva del Ayuntamiento sobre el proyecto “Madrid, Puerta Norte” difiere completamente de la idea inicial pactada con los promotores. La alcaldesa reduce a 1,7 millones los metros cuadrados edificables y a 4.600 las viviendas, además propone compensar la pérdida de beneficios con inversión pública. Distrito Castellana Norte no tenía conocimiento previo de las medidas y ha decidido no acudir al acto de presentación.

El Ayuntamiento de Madrid ha decidido dar un paso adelante y presentar finalmente y de forma unilateral lo que en su opinión debería ser el nuevo proyecto Castellana Norte. A pesar de los meses de negociación con la promotora, Distrito Castellana Norte (DCN), y de tener un contrato vinculante, el consistorio pretende llevar a cabo un plan sustancialmente distinto sin consensuar dichos cambios con los afectados.

“Es el momento de que el Ayuntamiento tome las riendas de la construcción urbana y de que dirija y pilote el proyecto”, explicaba José Manuel Calvo, concejal de Urbanismo.

Una declaración de intenciones en toda regla, puesto que entre los cambios más importantes se encuentra la reducción de la superficie edificable de los 3.261.000 metros cuadrados previstos en el inicio a los 1.744.549 planteado por el consistorio, además de la construcción de 4.600 viviendas en lugar de las 17.000 previstas por la promotora. El recorte en el número de metros cuadrados lucrativos viene promovido fundamentalmente por la decisión de la alcaldía de “no trasladar infraestructuras a menos que sea inevitable”, por lo que se limitarían a inversiones de mantenimiento y mejora la mayor parte de las superficies ferroviarias (222.700 metros cuadrados de vías), viarias (1.440.387 metros cuadrados de la M-30 y M-40), al igual que el Canal de Isabel II.

Otro de los puntos polémicos planteado por el consistorio es su intención de financiar con dinero público parte de las obras, algo que no estaba previsto en el contrato inicial con DCN. En un primer momento, la promotora pretendía invertir un total de 5.974 millones de euros en la modernización del norte de Madrid. Como contrapartida a los metros lucrativos del proyecto -actualmente la mayor parte de la propiedad del suelo es pública (Ayuntamiento, Fomento, Comunidad de Madrid y Renfe), aunque DCN posee un total de 512.750 metros cuadrados y tiene cerrada la compra a Renfe de 1.919.017 tras la consecución de las obras-, la iniciativa privada se comprometió a ampliar el nudo norte y el de Fuencarral, además de a la construcción de tres estaciones de metro y una de cercanías, junto a la renovación de las vías.

La alternativa de Carmena presenta dos escenarios muy diferenciados: la zona sur de la M-30, donde se crearía un Área de Actividad y Negocios con el propósito de generar un “polo de actividad económica” unido a las Cuatro Torres, además se llevaría a cabo la restauración de la estación de Chamartín y se construiría una nueva parada entre Montecarmelo y las Tablas. Y en segundo lugar, la transformación de la zona norte en un área mixta tanto industrial como residencial, donde se concentraría la mayor parte de la inversión privada.

El Ayuntamiento propone intervenir para compensar la pérdida de metros lucrativos haciéndose cargo de la mayor parte de las infraestructuras de la zona sur a través de las plusvalías generadas durante el desarrollo de las operaciones.

“Al ser suelo público tiene sentido que el beneficio que se obtenga revierta íntegramente en los ciudadanos. Además, el coste sería cero porque se financiaría a través de los aprovechamientos del proyecto”, aclaraba José Manuel Calvo.

Ni rascacielos ni grandes zonas residenciales, parece que el proyecto de DCN se ha quedado en papel mojado. Otras propuestas han sustituido lo que hasta hace menos de un mes parecía el proyecto definitivo; como la construcción de una gran avenida que conecte el eje norte-sur, la ampliación de las zonas verdes a 280.000 metros cuadrados y la reducción de las dotaciones y equipamientos en 31.000 metros cuadrados.

“Desde que estamos en el Ayuntamiento somos consciente de que ésta es un brecha sin cerrar en el espacio y en el tiempo. Hemos hecho un esfuerzo enorme por encontrar sinergías y presentamos esto llenos de ilusión alegría y modestia. Esta es la propuesta del ayuntamiento, pero todavía no está acabada y estamos abiertos a todas las informaciones y sugerencias de los estamentos implicados”, explicaba Manuela Carmena.

Las primeras reacciones dentro de la propia asamblea ya se han sucedido, Begoña Villacís, concejal de Ciudadanos, ya ha confirmado que su grupo no participará en el proyecto.

“No tiene sentido que algo que se planteó desde el principio como una inversión ahora se convierta en un coste, que además se tendrá que sufragar a partir de otras partidas. Creo que es importante que el Ayuntamiento escuche a los vecinos y a los propietarios del suelo. Son muchas las propuestas planteadas, ya veremos si se cumplen, tampoco entendemos la decisión de la alcaldesa de no dejar entrar a las agencias de rating”.

Excluidos del proyecto

Por su parte, DCN no ha tenido noticias de la propuesta hasta la presentación oficial ante los medios la mañana del martes. La falta de comunicación con el consistorio madrileño es evidente, y tras la decisión de no avisar previamente de los cambios, la promotora ha decidido finalmente no asistir al evento.

“No hemos recibido ninguna información y los únicos detalles que conocemos es a través de el artículo de El País de esta mañana. No podemos manifestarnos hasta que recibamos algo y podamos valorarlo. No hemos asistido al evento porque no nos parece normal que se tomen este tipo de decisiones sin tener en cuenta a los propietarios de los terrenos. Por el momento no vamos a hacer nada más que esperar a que el Ayuntamiento se ponga en contacto con nosotros, los cauces de comunicación están como siempre abiertos”, señalaba una fuente de la compañía.

Ya en su día, la promotora advirtió de que el plazo contractual se terminaba el próximo mes de diciembre y que no habría más “prórrogas”. En el caso de que el Ayuntamiento decidiera prescindir de esta inversión, desde DCN no dudarán en “defender sus intereses”, como ya informó anteriormente SABEMOS, y podrían llegar a exigir una compensación hasta 120 millones de euros por las inversión ya realizada.

La situación insostenible de Chamartín

Una de las medidas estrella presentadas por el equipo de Carmena es la remodelación de la estación de Chamartín, un complejo que actualmente se encuentra en ruinas. A pesar de plantearlo como un objetivo prioritario, la necesidad urgente de obras y las peticiones encarecidas de los vecinos parecen no ser suficientes para adelantar el calendario, cuya fecha sigue fija en 2018.

“La estación está en ruinas: tenemos goteras, asentamientos ilegales, no hay luz y se suceden los atracos. No podemos esperar hasta 2018. Ya se lo hemos repetido en numerosas ocasiones al Ayuntamiento, pero no han cambiado en nada su discurso. Esta presentación es la misma que llevan haciendo desde hace meses en las mesas de negociación, no hay nada nuevo”, explicaba una fuente de la Junta Municipal de dicho distrito.