La aseguradora espera alcanzar los 50 millones de euros en su paquete de inversión destinado a la investigación y a la innovación para el periodo 2015-2016. Además, en tan sólo un año ha conseguido reducir en un 11% las emisiones de CO2 y en un 19% el consumo de papel en sus oficinas.

Las grandes compañías son cada vez más conscientes de que el éxito ya no se mide sólo a través de la cuenta de resultados, sino que la imagen social corporativa cada vez tiene un mayor peso. En AXA fueron los primeros en darse cuenta de esto y su filial española lleva años haciendo frente a los “desafíos” propios del país.

“AXA España ha demostrado un año más que el seguro puede y debe aportar soluciones innovadoras a los grandes desafíos de nuestra sociedad, como el envejecimiento de la población o el cambio climático”, señalaba Jean-Paul Rignault, consejero delegado de AXA España durante la presentación del Informe de Responsabilidad Corporativa de la empresa.

Uno de los grandes retos en España es recuperar los niveles de inversión en I+D previos a la crisis. El recorte del gasto público se ha llevado por delante a esta partida y ahora son las entidades privadas los principales mecenas de la investigación.

Desde AXA son conscientes de la importancia de este tipo de inversiones para la competitividad de un país, por lo que decidieron destinar un total de 50 millones de euros durante dos años (2015-2016) a este propósito. Hasta la fecha se han desembolsado hasta 30 millones de euros.

Entre las actividades de la compañía se encuentra tanto la Fundación AXA como la ONG “AXA de todo corazón”, ambas dedicadas a labores solidarias y de prevención. Durante el año pasado se invirtieron un total de 3,3 millones de euros en este tipo de causas, algo que está en el ADN de la aseguradora.

“Nos dedicamos fundamentalmente a la prevención, ya que es lo que mejor sabemos hacer y conocemos desde los orígenes. Con iniciativas como la carrera Ponle Freno en verdad estamos intentando crear una especie de lobby para cambiar las cosas. Nuestro negocio principal es el auto, para nosotros es intrínseco trabajar en seguridad vial y somos los que más información tenemos”, explicaba Iñaki Lerda, director de “Axa de todo corazón”.

Pero la responsabilidad social no solo se apoya en las donaciones económicas, sino que la ejemplaridad es otro de los pilares a tener en cuenta en lo que concierne a la imagen de las empresas.

El compromiso de AXA también va más allá de la promoción de buenas prácticas y no han dudado en pasar a la acción para obtener resultados reales. Así, en 2015 lograron reducir un 11% sus emisiones de CO2 y un 19% el consumo de papel en sus oficinas de España.

“Son aspecto que van más allá de los números pero que como empresa nos sentimos muy orgullosos. Detrás de la aportación económica, el hecho diferencial es la implicación de nuestro equipo en el voluntariado”, añadía Josep Alfonso Caro, director de la Fundación AXA.