Por primera vez en la historia, el precio medio percibido por el ganadero español se ha situado por encima de la media europea. Pero los problemas del sector están lejos de resolverse, con un producción creciente y una demanda menguante que tira de los consumidores para obtener beneficios.

El sector ganadero español no es el único que está sufriendo para obtener rentabilidad de un mercado sobresaturado, la oferta láctea en Europa sigue creciendo y se acaban las alternativas en la eterna búsqueda de beneficios.

El aumento de los precios percibido por los productores de leche españoles es un arma de doble filo: por un lado, supone el tercer mes consecutivo que este indicador supera la media europea, por otro, refleja que la industria está depositando la carga en los consumidores vía precios, sin afrontar el verdadero problema, el exceso de oferta.

Los últimos datos del Ministerio de Agricultura reflejan que la producción de leche aumentó un 7,3% en marzo respecto a febrero y un 4,8% en comparación con el año pasado. En el otro extremo, la demanda continúa cuesta abajo y sin frenos, con una caída del consumo del 10,6% en enero respecto al mismo mes de 2015.

A primera vista no es comprensible que los productores incrementen sus ganancias con mayores costes y menores ingresos, pero aquí está el quid de la cuestión: el precio medio al consumidor se incrementó en un 1,3% respecto al año pasado.

Precisamente, el Acuerdo Lácteo firmado en septiembre de 2015 fue creado para hacer frente a una difícil situación generalizada en toda la Unión Europea. El aumento de la producción de leche se vio prácticamente sin mercado tras el fin de las cuotas lácteas, con la prórroga del embargo ruso y tras el descenso de las exportaciones a China.

El resultado fue una bajada generalizada de precios en respuesta al exceso de oferta, lo que dejo a los ganaderos un beneficio marginal en las ventas.

Aunque la recuperación de estos precios era uno de los objetivos primordiales, todavía quedan muchas reformas pendientes; como la reducción de los niveles de producción, el aumento de la presencia en el mercado nacional y la evolución hacia modelos de compra más sostenibles en el tiempo.

“Todavía existe un amplio margen de mejora y de trabajo en línea con el Acuerdo, que está permitiendo afrontar un escenario complejo a nivel mundial, desde una base sólida. Hay determinados ganaderos y zonas en las que la situación es todavía muy difícil. De hecho, el precio percibido ha disminuido tres milésimas en el último mes respecto al anterior, según el último informe de la FEGA”, señalaba Carlos Cabanas, secretario general de Agricultura y Alimentación.

Menos presión fiscal

El Boletín Oficial del Estado (BOE) publicaba el pasado viernes una orden ministerial de Hacienda por la que se contemplan determinadas reducciones en los módulos del IRPF para el ganado bovino de leche, la ganadería extensiva y ciertos cultivos agrícolas afectados especialmente por la sequía.

Estas reducciones se aplican sobre la base imponible de los rendimientos derivados de la actividad, y abarcan del 0,26% al 0,18% en el caso del ganado ovino y caprino de leche extensivo.

Esta medida fue propuesta en un primer momento por el Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente debido a las “circunstancias excepcionales” vividas por esta industria durante el año 2015. El objetivo fundamental es “minorar la presión fiscal sobre estos productores”, de los que más de un millón se acogen anualmente al régimen de módulos para declarar sus ingresos.