El paro es, simple y llanamente, el mayor problema económico que tiene España. Aunque lo identifiquemos -como debe ser- con las personas que están en esta situación de exclusión laboral, el desastre va más allá: las prestaciones por desempleo son una importante carga para las arcas públicas. Así que hay algunos analistas que piden que se cierre el grifo o que, al menos, se reduzca su caudal.

BBVA Research considera que las prestaciones a los desempleados tienen que cambiar. La división de estudios económicos de la entidad financiera considera que en algunas ocasiones la percepción de estas ayudas puede ser, de hecho, contraproducente.

BBVA Research propone que las ayudas al desempleo dependan de la marcha de la economía

En esta organización consideran que 24 meses, el tiempo máximo que los parados pueden recibir la prestación por desempleo, es un plazo “elevado”. Con esta medida, dicen, el incentivo para encontrar un trabajo es menor, así que BBVA Research propone algunas alternativas.

Una de ellas se basa en limitar la cuantía y la duración de las ayudas a los parados con arreglo a la marcha de la economía. De esta forma, los parados recibirían una compensación menor en los ciclos expansivos, cuando los datos macroeconómicos fueran boyantes. El instituto de estudios pone como ejemplo a Canadá, donde las condiciones de acceso a las prestaciones dependen de la evolución regional del desempleo.

Pero no es la única medida. BBVA Research también plantea que se racionalicen los criterios para otorgar estas ayudas y que, en resumidas cuentas, se evalúe con qué intensidad buscan empleo los parados.

Asimismo, sugiere que se penalice más a quienes rechazan un empleo y que los límites de movilidad geográfica sean más laxos.

Por otro lado, BBVA Research defiende en su último informe el sistema conocido como mochila austríaca, por el que los empresarios destinarían una cantidad de dinero a “huchas” que serían rotas cuando el trabajador fuera despedido. Las aportaciones que se completaran pasarían a la pensión del empleado en caso de que no hubiera sido despedido nunca.

La entidad defiende la “mochila austríaca”, un plan de ahorros para cubrir parte de los gastos de los despidos

A efectos prácticos este modelo, que en España defienden PSOE, PP y Ciudadanos, permite a los empleadores reducir costes a la hora de desvincular a sus empleados. Pero el centro de análisis de BBVA también propone otras medidas para ahorrar con los despidos.

En concreto, la entidad aboga por implantar cierta progresividad en las indemnizaciones que pagan las empresas que dependa del historial de cada una. Esto es, que las que más despiden tengan que pagar mayores compensaciones a los trabajadores, con lo que se castiga la rotación de empleados y se fomenta la estabilidad laboral.

Recetas para todos los males

Los analistas de BBVA Research también plantean algunas medidas relativas a las políticas activas de empleo. Además de reclamar un mayor presupuesto, el informe exige “gastar mejor”, así como condicionar el cobro de la prestación de desempleo a la participación de los parados en programas de formación.

Otra de las piedras de toque del nuevo mercado laboral propuesto por BBVA es la simplificación del menú de contratos, para pasar a uno indefinido, uno temporal y uno de formación y aprendizaje.

Además, los analistas del gran azul creen necesaria una mayor flexibilidad en las negociaciones de los convenios, una desindexación de los salarios con respecto a la inflación y una generalización de la retribución variable, con arreglo a la productividad de cada empleado.

El informe recomienda unificar los contratos en un modelo indefinido, otro temporal y otro de formación

El objetivo está claro: bajar los sueldos. BBVA Research calcula que una disminución del salario real del 7% podría incrementar la ocupación un 10,4%, mientras que el PIB podría aumentar un 8,3%.

Por otro lado, la entidad también ve con buenos ojos la prolongación de la vida laboral.

BBVA Research también aborda el sistema educativo español, para el que pide un mayor impulso a la formación profesional dual y un refuerzo de la conexión entre la universidad y el sector privado. Otra de las medidas que propone y que más llama la atención es la vinculación de los salarios de los profesores a su productividad, así como el fomento de la competencia entre centros escolares.

Por último, BBVA defiende que se eliminen obstáculos regulatorios para la competencia y para el crecimiento empresarial.

Foto: Chema Barroso