El grupo hotelero Meliá logró un beneficio neto de 21,3 millones entre enero y marzo, el 38 % más que en el primer trimestre de 2015, mientras que sus ventas avanzaron el 8 %, hasta los 399 millones, según la compañía, que atribuye sus resultados a la evolución del negocio en Canarias y Mediterráneo.

El resultado bruto de explotación (ebitda) mejoró el 5 % y sumó 65,5 millones de euros, según las cuentas remitidas por Meliá a la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV).

Los ingresos por habitación disponible (RevPAR) totales subieron el 10,7 % -el 21 % en el caso de España y el 46 % en los resorts del Mediterráneo- , “debido en un 80 % a las mejoras de precio”.

En un comunicado, el grupo mallorquín atribuye los buenos resultados a la mejora de la demanda interna en España, tanto familiar como de negocios, así como a su estrategia de renovación y reposicionamiento de productos y a la exitosa apuesta por el segmento “premium” vacacional y urbano.

Además, el negocio se ha visto impulsado por el incremento de la demanda hacia Canarias derivado de la “desafortunada” situación sociopolítica en destinos alternativos, entre los que destacan los países del norte de África.

“El primer trimestre del año apunta a una temporada extraordinaria en el ámbito vacacional y muy positiva también en la hotelería urbana en España, que debemos aprovechar para seguir apostando por una mejora cualitativa y de la rentabilidad”, según el consejero delegado de Meliá Hotels, Gabriel Escarrer.

El directivo añade que la amortización anticipada de bonos convertibles, llevada a cabo recientemente, les permite afrontar los retos futuros “con una mayor fortaleza financiera” y mejorar la cuenta de resultados gracias a la “importante” reducción de los gastos financieros (19,45 %).

Para el conjunto del ejercicio, Meliá mantiene su previsión de elevar el RevPar en “un dígito alto” gracias, fundamentalmente, al excelente comportamiento previsto para los resorts del Mediterráneo, incluyendo Canarias, y el auge de los hoteles Bleisure.

Además, estima una evolución positiva de la demanda interna en España, y una tendencia en general favorable de las ciudades europeas, “aun con algunos desafíos”.