En plena operación bikini, vamos a darnos todos un respiro. Toca reflexionar sobre lo importante que es la aceptación de nuestro cuerpo y lo peligrosas que son algunas de las dietas que se pueden encontrar en Internet.

En SABEMOS no nos queríamos quedar atrás y os hemos hecho una lista de las cinco peores dietas que se han hecho jamás. No lo intentéis en casa.

El hombre del Big Mac


Su nombre es Donald Gorske, y un 17 de mayo de 1972 se comió su primera Big Mac en Wisconsin. Le gustó tanto que ese día se comió nueve unidades en total, y desde entonces no ha parado. Después de 39 años, en 2011 este hombre consiguió entrar en el libro Guiness de los récords después de haber ingerido más de 25.000 Big Mac.

A pesar de no ser la mejor dieta del mundo, sus niveles de colesterol apenas habían subido. Su experiencia culinaria apareció reflejada en el documental Super Size Me.

Super Size Me: vivir en McDonalds

Super Size Me (2004) es un famoso documental de Morgan Spurlock, cineasta independiente estadounidense. En él, Spurlock narra su experiencia basada en comer durante 30 días única y exclusivamente productos de la cadena McDonalds: desayunos, comidas, meriendas, cenas…todo.

No os voy a hacer spoilers por si no lo habéis visto, pero os podéis imaginar el estado físico y mental del protagonista después de un mes solo a base de comida “Mc”. El documental busca concienciar sobre los riesgos que la industria alimentaria de la comida rápida puede acarrear a la salud.

Obsesionado con la pizza

Dan Janssen, el rey de las porciones

Dan Janssen, el rey de las porciones

En 2014 este hombre lograba un sitio en el hall of fame de los glotones bizarros. Dan Janssen llevaba 25 años de su vida comiendo solo pizza. Su dieta, que para más de un niño sería la ideal, se basa solo en pizza con queso, porque para añadir más leña al fuego, es vegetariano.

Todo le viene de traumas infantiles que le han llevado a aborrecer todo tipo de comida que no sea la pizza. Además, le diagnosticaron diabetes, por lo que acudió a un terapeuta para ponerse en tratamiento. Sin embargo, dice estar en perfecta forma física y sentirse muy bien con su dieta de una pizza al día.

La solución a la crisis del ladrillo: comérselos

Vamos con las dietas más extrañas. En 2014 se conocía la historia del indio Pakkirappa Hunagundi, adicto a comer ladrillos desde que era niño sin sufrir daños en su salud, al menos aparentemente. Lleva más de 20 años comiendo piedras y ladrillos y reconoce que el cuerpo se lo pide.

Los expertos apuntan a un trastorno de la alimentación llamado “Pica”. Este trastorno puede llevar a ingerir de forma compulsiva sustancias que no son nutritivas como la tierra, el hielo o la tiza. La rara dieta del Pica se ha llegado a ver en personas con déficit de minerales, pero se cree que puede tener efectos muy negativos e incluso llevar a la desnutrición.

EL hombre que tiene más hierro que Iron Man

Los plátanos y los huevos duros le sentaban mal. Michel Lotito se hizo famoso por ingerir y digerir metal y vidrio. Como quien se come un pincho de tortilla. El francés, que falleció en 2007 a los 57 años de muerte natural, comenzó su dieta metálica con 9 años y era capaz de digerir en torno a 900 gramos de metal al día.

Lotito se comió un avión como este

Lotito se comió un avión como este

En 1996, ya con 46 años, decidió entretener a la gente con su particular menú. Fue así que empezó a devorar objetos delante de las cámaras. Y vaya objetos: un carrito de supermercado en cuatro días y medio, 18 bicicletas, siete televisiones, seis lámparas de techo y (redoble de tambores) ¡un avión ultraligero! Tardó dos años en comerse un modelo Cesna 150. La proeza le sirvió para entrar en el libro Guiness de los récords.

¿Cómo lo hacía? Al parecer ingería pequeñas porciones de metal y de vidrio y utilizaba agua y aceite mineral para facilitar la ingesta. Su dieta metálica llamó la atención de muchos médicos que querían estudiar si en su estómago había ácidos dignos de Alien. Lo que los especialistas descubrieron fue que su estómago era el doble de grueso de lo normal, rareza que ya habría adquirido en el útero de su madre.