Aunque el vehículo es el medio de transporte favorito para el 74% de los españoles, cada vez son más los que manifiestan su preocupación por el medioambiente. Seis de cada diez se plantea la compra de coches ecológicos, sin embargo, son pocos los que apoyan las medidas de restricción del tráfico implantadas por ayuntamientos como el de Madrid. Además, el 67% de los ciudadanos opina que el dieselgate es una práctica extendida en la industria.

Hace casi un año que se destapó el primer escándalo de las emisiones fraudulentas en Volkswagen, cuya repercusión a nivel mundial llevo a la compañía ante los tribunales estadounidenses y a pagar sanciones multimillonarias. Un caso más reciente es el de Mitsubishi Motors, la cual reconoció haber manipulado sus datos de emisiones de gases para mejorarlos.

La suma continua de malas prácticas en la industria está haciendo mella en los consumidores, que cada vez miran con más recelo a las grandes marcas. De hecho, cuatro de cada diez españoles (42,27%) reconoce que estos casos les han afectado tanto que han cambiado su marca de referencia de cara a su próxima compra, según el informe “Los españoles ante la nueva movilidad” presentado por Autofácil, Auto Scout 24 y Pons Seguridad Vial.

La mala publicidad de estas compañías ha tenido un mayor impacto en las decisiones de compra de los colectivos más mayores (60-65 años), donde casi la mitad advierte de que influirá a la hora de escoger una marca. Esta tendencia contrasta llamativamente con la indiferencia de los jóvenes frente al escándalo de las emisiones, ya que sólo uno de cada cuatro reconoce estar “afectado” por lo sucedido.

Llama la atención que la mayor parte de los españoles, casi un 67%, piense que las emisiones fraudulentas son una práctica extendida en la industria. Los que más desconfían son los consumidores de entre 30 y 34 años, siete de cada diez cree que todas las marcas manipulan sus resultados para obtener ventajas.

Los españoles parecen muy preocupados por el medioambiente, ya que un 88% califica el problema como muy importante, sin embargo, el precio sigue siendo lo que más prima a la hora de escoger un vehículo (65,94%), seguido por el consumo de combustible y el diseño. Sólo un 16% de los encuestados reconoce tener en cuenta las emisiones como criterio de compra.

“En España somos conscientes del problema del aire, lo tenemos en la teoría, pero a la hora de aplicarlo a la práctica es más complicado”, señala Shara Martín, directora general de Pons Seguridad Vial.

Sin embargo, casi un 60% de los consumidores baraja la opción de comprar un coche ecológico en el futuro, aunque más de la mitad se decantaría por coches híbridos, mientras que los nuevos modelos como el eléctrico sólo atraen al 16% de los encuestados.

Aquí las opiniones están divididas, porque en el otro lado, cuatro de cada diez individuos no se plantean comprar vehículos respetuosos con el medioambiente. Los argumentos más recurrentes son el problema del precio, la falta de puntos de recarga y, de manera más residual, que no se fían de las nuevas tecnologías.

Rechazo a las políticas municipales

Sí a la protección de medioambiente pero no a cualquier precio. Esta es la opinión mayoritaria de los ciudadanos, que rechazan las impopulares medidas de restricción del tráfico impuestas por la Administración en los últimos meses.

La última en sumarse al carro, y una de las más polémicas, fue la alcaldía de Madrid, tras activar un protocolo de calidad del aire por el que se prohíbe la circulación a más de 70 km/h por la M-30 durante determinados días, además de otras restricciones como la del aparcamiento.

Casi todos los encuestados coinciden en que la mejora de transporte público, el fomento de los desplazamientos a pie y en bicicleta o la promoción de los vehículos compartidos son medidas mucho más efectivas que las limitaciones.

En el otro extremo, las restricciones del tráfico, la prohibición del uso del vehículos diésel y las limitaciones en el aparcamiento se llevan el suspenso de la opinión pública (con una media de 3 sobre 9), aunque a seis de cada diez consumidores no les influirá a la hora de adquirir un nuevo coche.