Los bancos acreedores de Isolux Corsan han hecho ya su movimiento para impedir que el polémico Luis Delso siga controlando Isolux y para evitar un nuevo caso Abengoa mientras todavía se está a tiempo. ¿La gran esperanza? El antiguo número dos de Repsol y exsecretario de Energía en tiempos de Aznar, Nemesio Fernández-Cuesta.

Su elección no es casual. Se trata de un directivo que ha denunciado públicamente la corrupción en el PP y que fue asesor económico de UPyD con vocación regeneracionista. Todo lo contrario, por tanto, que Luis Delso, actual presidente del grupo quien, junto a José Gomis, controla hasta ahora, y por poco tiempo, el 54% de la compañía.

Si Fernández-Cuesta se atrevía a criticar la corrupción, el nombre de Delso, para muchos ‘Luis el Cabrón’ lleva años sonando en los principales sumarios judiciales relacionados con adjudicaciones públicas. Desde la Gürtel al caso Pujol Ferrusola, desde la operación Yogui hasta Petrum.

Sin embargo, su tiempo está a punto de expirar: La nueva ampliación de capital, con una inyección de 200 millones de euros, llevará a que su participación se diluya considerablemente y les dejará en un máximo de en torno al 10%.

El hecho de que Fernández-Cuesta sea el representante de los bancos en el comité de seguimiento, implica que tiene todas las papeletas para suceder a Delso en la presidencia. Viene respaldado por Caixabank, uno de los actuales dueños y también uno de los principales acreedores, con quien el directivo tiene una excelente relación que se remonta a los tiempos de Repsol.

Delso, un hombre en el barro

Presidente de Isolux desde hace más de dos décadas, cuando el entonces presidente de Banesto, Alfredo Sáenz, le trajo desde otra empresa del banco, Radiotrónica. Esto fue después de su etapa al frente de la pública Transmediterránea, donde se hizo popular por los viajes “gratis total” de Carlos Solchaga y su familia. Desde entonces pasó a convertirse en el principal accionista, a través de sociedades radicadas en Luxemburgo, y ha desarrollado una exitosa carrera basada, básicamente, en su innegable capacidad de navegar por el barro y juntarse con “lo mejor” de cada casa. Capaz de sentar en su consejo de administración a Antonio Hernández Mancha –político del PP relacionado recientemente con los ‘Papeles de Panamá’ y el socialista Javier Gómez-Navarro –capaz de afirmar que “las madres de hijos gays prefieren que se hagan diplomáticos para verles poco”–, su única imputación le vino por sus negocios con Jordi Pujol Ferrusola.

Aunque él siempre ha negado este punto, Luis Bárcenas sostuvo en los juzgados que Delso había sido el famoso ‘Luis el Cabrón’ que aparecía en la contabilidad opaca de Francisco Correa. Sin embargo, nunca llegó a estar imputado en la Gürtel. Tampoco en la operación Yogui, relacionada con la malversación de fondos públicos en los sobrecostes del del AVE a Barcelona, que costaron finalmente más de un 30% más y donde Isolux-Corsán estuvo muy implicado.