Todos conocemos a un cuñado. Conocemos los tipos fundamentales, que no por sobados se han vuelto menos irritantes.

Están los cuñados que aplauden cuando aterriza el avión, están los cuñados que gritan “Que se besen” en las bodas, con la corbata en la cabeza, justo antes de susurrar en la mesa que le da seis meses a la pareja. Están los cuñados que te recuerdan, ante la intacta cabeza de gamba, que te dejas lo mejor, y están los que consiguen todo mejor y más barato que tú, incluyendo el último modelo de iPhone, el cambio de tuberías y el Hyundai que tanta ilusión te hace. Está Albert Rivera. Están los que lo saben todo y siempre tienen un mejor candidato al Nobel, a presidente del Gobierno y al banquillo del Real Madrid. Están los que escriben secciones sobre necios en SABEMOS, y están los que se toman esta sección al pie de la letra, magnificando el efecto Poe.

Pero hasta ahora no habíamos categorizado al cuñado definitivo, al cuñado de cuñados: el MarvelCuñao.

Reconozcámoslo. Los frikis somos muy cuñados. Va con la especie: somos más leídos que el común de la población, y por tanto más propensos a decir gilipolleces, pues solo hay alguien que no sabe nada de nada, y es alguien que sabe un poco de algo. Y de ellos, el más abofeteable es el MarvelCuñao.

El MarvelCuñao es muy reconocible porque sus actitudes tuiteras. Sabe que Dani Rovira sería un pésimo Superlópez, igual que sabía que Ben Affleck era el peor candidato a Batman. En la era pretwitter, el MarvelCuñao rumiaba en el FocoForo y en IRC sus cuitas contra Heath Ledger por la misma razón, sin poder comunicar al mundo lo mal Joker que sería. Pero ahora el MarvelCuñao ya puede cagarse en los hermanos Russo por los ojos de Spiderman en cuanto ve el trailer, diciendo que NO SE MUEVEN ASÍ, solo porque en los cómics que él ha leído no hacen eso -en los de Humberto Ramos sí, pero eso da igual-.

El MarvelCuñao te buenorrealmenta en Twitter rápidamente, te aclara por qué Batman no debe matar sicarios, te explica los 19 errores de continuidad de LOTR y tiene muy claro que esa película que vas a ver es una mierda antes de que la veas.

Pero el momento en el que el MarvelCuñao brilla con todas sus fuerzas es el día del estreno de una peli de Marvel. Ah, para ese día el MarvelCuñao se ha preparado con todas sus fuerzas. Se ha comprado su camiseta en el Primark. Se ha releído todos los cómics de Civil War. Sabe dónde está Wakanda, sabe quién es T’Challa y cuál es la materia prima fundamental del país africano. Y en cuanto se acaban los anuncios, empieza a cantarte TODA LA PUTA PELÍCULA y a hacerte (spoilers desde aquí) spoilers dos segundos antes de que pase nada.

“Mira, el símbolo de Hydra”

“Ese es Tony Stark de joven”

“Pepper Potts no sale porque no llegaron a un acuerdo con Gwyneth Paltrow”

“Eso en los cómics no lo hace Ant Man, lo hace Goliath”

“Mira, nos vamos a Queens, así que va a salir Spiderman”

“Los brazaletes de la Viuda no funcionan así”

“Esto de los acuerdos es una mierda, era mucho mejor el registro de actividades súper humanas de los cómics”

“Mark Millar hubiese escrito un mejor guión con los ojos cerrados”

“Mira, ese es Stan Lee”

“Ahora ya veras como matan al capitán. En los cómics le matan”

“No han tenido los huevos a matarle”

Y finalmente cuando salen los créditos, el MarvelCuñao, que ha logrado mascullar todo esto sin dejar de trasegar palomitas a treinta centímetros de tu oreja, suelta la cuñadez definitiva.

No te vayas, que hay escena postcréditos“.

Y tú, que ya sabes que hay escena postcréditos en LA PUTA PELÍCULA, porque ha habido en TODAS LAS PUTAS PELÍCULAS DE MARVEL, fantaseas con levantarte y de un solo porrazo en mitad de la boca saltarle los dientes, unirlos con pegamento y con su propia dentadura cortarle la yugular.

Pero no lo haces.

En lugar de ello, te giras y dices:

“Bueno, realmente no hay una escena postcréditos… Hay dos”.