Según la Asociación Nacional de Fabricantes de Alimentos para Animales de Compañía (ANFAAC), en 2013, 16,1 millones de hogares españoles estaban compuestos por humanos y animales de compañía, dicho otro modo, el 49,3% de las familias tienen una mascota, siendo las más extendidas los perros, con 5.400.000 de hogares compartiendo espacio con ellos; las aves con 5.320.000 hogares; los gatos con 3.800.00 de familias habitando con ellos; los peces (3.950.000 hogares); y las tortugas (2.030.000 hogares). Es una cifra considerable y un nicho de mercado muy importante a considerar por parte de los establecimientos turísticos.

Mi familia forma parte de ese porcentaje, puesto que convivimos con un perro, Sam, un bóxer de casi 40 kilos con un extraño gusto por el relleno del sofá, concretamente por sacarlo y engullirlo sin apenas masticarlo. En casa hemos asumido sus peculiaridades y hoy en día le queremos y le aceptamos con sus rarezas; nosotros tampoco somos perfectos.

A la hora de irnos de vacaciones, también hemos asumido que para viajar a determinados destinos, tenemos que tener en cuenta un presupuesto para que Sam pase esos días en una guardería para él donde le cuiden, le alimenten y tenga espacio para correr y saltar tanto como le apetezca. Es algo que sabíamos antes de que Sam llegase a nuestro hogar, así que el presupuesto de según qué viajes lleva incluida una partida de “guardería Sam”. Ni nos planteamos viajar con él a lugares que impliquen coger un avión; sería someterle a un estrés innecesario, ya que tendría que viajar en bodega y eso es algo que preferimos evitarle.

Sin embargo, hay otros destinos a los que nos encantaría llevarnos a Sam con nosotros y esto, que hace unos años era casi impensable si querías ir a un hotel en la península, en la actualidad es mucho más sencillo gracias a la proliferación de establecimientos y playas pet-friendly. Incluso moverse por Madrid con nuestras mascotas es posible en la actualidad. Desde hace unos meses, Sam y yo podemos ir juntos en el metro, siempre que no sea hora punta, él lleve bozal y correa, y viajemos en el último vagón. Una medida de la Comunidad de Madrid que da respuesta a una necesidad de muchos madrileños.

La última en sumarse a esta tendencia, y de paso captar turistas, ha sido Divertia Gijón, gestora de la oficina de turismo de la ciudad, que bajo el lema GIJÓN, YES MY CAN, ha lanzado una nueva campaña de cara a estas vacaciones para que las familias con mascotas (sobre todo perros) puedan viajar y disfrutar con ellas sin que les suponga un quebradero de cabeza. Con esta acción, la ciudad se posiciona como una de las ciudades españolas con un mayor número de servicios dog-friendly, incluidos 42 espacios públicos para perros, 17 establecimientos hoteleros y decenas de comercios y locales de hostelería, que serán identificados con una pegatina que incluirá un código QR donde poder descubrir la información más actualizada. Además, la playa de El Rinconín, estará abierta a los perros los 12 meses del año y la de San Lorenzo, de noviembre a abril.

Pero no solo en Gijón podemos disfrutar de unas vacaciones con nuestra mascota, en Galicia existen cinco playas abiertas a mascotas; en Cantabria otras cinco; en Cataluña hay hasta doce; en las Islas Baleares encontramos diez playas para ir con nuestros perros; en la comunidad Valenciana, siete; en Murcia, tres; en Andalucia, ocho playas; y en las Islas Canarias, ocho. La oferta de playas que admiten mascotas  es amplia y va creciendo día a día.

En cuanto a los hoteles pet-friendlyla lista también es extensa y solo necesitamos buscar un poco en internet. Hay numerosas webs con información sobre este tema. Por otra parte, muchos hoteles no cobran un suplemento por alojarte con tu animal de compañía y en el caso de cobrarlo, sale bastante más económico que pagar una guardería, que suelen tener un precio medio de unos 14-16 euros por día, más el servicio de recogida y entrega del animal en caso de necesitarlo.

El que haya un mayor número de establecimientos pet-friendlyno es únicamente una forma de captar a los viajeros de determinado nicho de mercado, es una necesidad para numerosas familias y algo que puede ayudar a reducir el abandono de mascotas, sobretodo si pensamos que solo en 2014, y según datos de la Fundación Affinity, se recogieron 140.191 perros y gatosabandonados en nuestro país, lo que nos sitúa como el país europeo con mayor número de abandonos. Y pensemos que esa cifra no incluye a aquellos animales que mueren, ya sea de hambre, sed o atropellados, o que son ahorcados o quemados porque se ha terminado la temporada de caza.

Mientras escribo esto, Sam está tirado a mis pies, durmiendo. Ni sabe ni le importa que este verano va a ir a la playa por primera vez en su vida. Será una playa donde pueda disfrutar y jugar con otros perros mientras sus propietarios cuidamos de que no hagan ninguna trastada de más. A él le da igual estar en la playa, en el campo o en casa siempre que pueda estar con nosotros. Y nosotros pensamos que es uno más de la familia y que tenemos que tenerle en cuenta a la hora de viajar. No le vamos a preguntar su opinión sobre el destino que elijamos, pero elegiremos uno al que podamos viajar con Sam.