¿Por qué se va? Carme Chacón ha sorprendido a todos con su repentino adiós a la vida parlamentaria -que no a la política- anunciado este jueves en el Congreso. La decisión la tomó hace un mes, según ha explicado, y solo la conocía su entorno y el expresidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, su gran mentor. Casi a la vez que los medios de comunicación se enteró el secretario general, Pedro Sánchez, que apenas dos días antes había expresado su firme voluntad de que el PSOE concurriera a las elecciones del 26 de junio con las mismas listas de diciembre. No podrá ser.

Los socialistas tienen que improvisar ahora un candidato para la segunda circunscripción más grande de España (31 escaños), donde siempre ganaron las generales, a excepción de 2015. La designación ha de hacerse previa celebración de primarias en un PSC donde vuelve a escucharse el runrún del soberanismo y la consulta -algo a lo que siempre se opuso Chacón-, con el exsenador Carles Martí dispuesto a presentarse a esas primarias.

Esta es su segunda retirada parlamentaria, tras la ‘excedencia’ en Miami que se tomó en la era Rubalcaba

El nuevo número uno barcelonés deberá tener necesariamente el visto bueno de Ferraz, que con Miquel Iceta al frente del socialismo catalán ha logrado neutralizar las muchas diferencias PSOE-PSC surgidas los últimos años. Chacón fue la candidata por Barcelona en las generales de 2008, 2011 y 2015, además de número dos en 2004 y número diez en 2000. Llevaba 16 años en la Cámara baja, con la única interrupción del periodo en que se fue a Miami a dar clases en la universidad (2013-2015).

Entonces, como ahora, decidió desmarcarse de la dirección del partido con una retirada a medias. Un marcharse sin llegar a irse que recuerda a los de Esperanza Aguirre en el PP y que huele demasiado a tacticismo. Chacón es una mujer de grandes aspiraciones, que fue la primera ministra de Defensa de España y se quedó a cinco minutos de dirigir el PSOE en el Congreso de 2012. A ese cónclave se presentó meses después de renunciar, entre lágrimas, a dar la batalla por el cartel electoral de 2011. Rubalcaba quería serlo por aclamación, sin bregarse en primarias contra ella, y forzó un conato de rebelión interna que llevó a su potencial rival -previa recomendación de Zapatero- a apartarse.

El batacazo de las generales fue seguido de ese Congreso de Sevilla que Chacón estuvo a punto de ganar. La implicación personal de la vieja guardia -con Felipe González y Alfonso Guerra a la cabeza- y los movimientos de última hora de José Blanco y su secretaría de Organización acabaron decantando la balanza hacia el aparato rubalcabista por 22 votos: 487-465. Al año siguiente, se mudó a Miami con un adiós que escondía un hasta luego. Tras la retirada del secretario general, en 2014, decidió no luchar por sucederle y el ganador, Pedro Sánchez, la incluyó en su Ejecutiva. Chacón asumió Relaciones Internacionales, pero desde entonces ha ido distanciándose de Sánchez, en una evolución similar a la experimentada por Susana Díaz. Los rumores acerca de una operación interna contra el líder han sido fuertes antes y después del 20D, aunque ella siempre ha negado participar de ellos.

Chacón podría ser una de las que levantara la mano para suceder a Sánchez si este vuelve a estrellarse en junio

El fracaso de Sánchez en sus negociaciones para ser investido y el oscuro horizonte electoral que se le abre al PSOE anuncian nuevas turbulencias en la nave socialista tras el 26J. Si el partido sigue hundiendo su suelo -y no digamos si se ve sobrepasado por Podemos-, muy probablemente el secretario general tendrá que ceder el testigo. Libremente u obligado por el Comité Federal.

Y ahí estaría de nuevo el nombre de una Chacón que con este paso al lado se diferencia del aparato al que pertenece -no deja su puesto en la Ejecutiva, como tampoco la militancia en el PSC-, quién sabe si con la esperanza de postularse entonces. El hecho de no ser diputada supondría un hándicap, pero lo cierto es que pocas de las posibles alternativas a Sánchez (Susana Díaz, Eduardo Madina, el resto de barones presidentes) tendría un acta. La circunstancia podría ser salvable si se acaba yendo a una legislatura corta, con agenda pactada entre PP y PSOE en algún tipo de gran coalición. Castillos en el aire, en cualquier caso, con una Chacón que ha ido quedándose en tierra de nadie en el socialismo, con los susanistas a un lado y los pedristas al otro. Esta maniobra podría buscar una reubicación en el tablero.

Los motivos de su retirada “son políticos, pero no relevantes”, según la protagonista, que deja así abiertas las interpretaciones que apuntan a disensiones en el PSC o a la clave nacional. Lo cierto es que las consecuencias sí son importantes para un Sánchez que queda un poco más aislado internamente, con su proyecto más debilitado. Así lleva siendo casi desde que llegó a la cúspide del socialismo, aunque se haya convertido en un experto de la supervivencia. Cada vez más se atisba el 26J como el final de su camino y los movimientos en el PSOE apuntan a que todos piensan ya en esa sucesión. ¿Levantaría Chacón entonces la mano? “Mi compromiso sigue siendo con el socialismo y está intacto”. Pero su posición interna no es ya la de 2012. Su tren, muy probablemente, ya pasó.