Desde Reino Unido se ha exportado un modelo de referencia en lo que a protección integral de patentes y marcas se refiere. La póliza cubrirá tanto costes derivados de litigios en cualquier lugar del mundo, como posibles responsabilidades por violación de acuerdos de explotación e incluso protegerá los ingresos a futuro de sus clientes. Como novedad se estudia la introducción de la propiedad intelectual como aval para préstamos bancarios a empresas.

Con el objetivo de ofrecer garantías a las empresas de cara a su internacionalización e incentivar el registro de la propiedad intelectual en España, llega el primer “Seguro de Propiedad Intelectual, Patentes y Marcas” de la mano de Sanza, Poolsegur y PONS Intellectual Property. Esta póliza pretende precisamente proteger los derechos de propiedad industrial que, poco a poco, se van registrando en nuestro país y garantizar su ejercicio.

“La legislación básica sobre propiedad intelectual es similar en todos lados, lo que ocurre es que conlleva un nivel con el que la mayoría de nuestras empresas no puede competir. En España tenemos poca costumbre de patentar pero cada vez son más las empresas que operan fuera, es necesaria una estrategia de defensa”, señalaba Nuria Marcos, directora general de PONS IP, durante la presentación del seguro.

Las peculiaridades del mercado nacional -cuyo tejido productivo está constituido fundamentalmente por pymes- son las causantes de que en España el registro de la propiedad intelectual sea “casi residual”, según comentaba David Sanza, director gerente de Sanza Corredores. Sin embargo, a raíz de la globalización, cada vez son más las empresas que ven como única salida la internacionalización y buscan formas alternativas de proteger su marca y sus productos.

“La OCDE reconoce una correlación clara entre el PIB de los países más fuertes, su inversión en I+D y su volumen de solicitudes de patentes. China encabeza esta lista, seguida de Estados Unidos y Japón. Las pymes españolas necesitan un estímulo para proteger sus activos y cierta seguridad sobre el ejercicio de sus derechos a nivel internacional. Si no tienen la capacidad de hacer valer sus derechos ante los Tribunales, la protección de la propiedad intelectual no tienen ningún valor per se”, añadía Nuria durante su intervención.

Este producto ofrece cobertura sobre todo tipo de activos tanto tangibles como intangibles, desde propiedad industrial, hasta patentes, marcas, copyright o secretos comerciales. Su lanzamiento llega respaldado por OPUS Underwiting, una agencia aseguradora británica pionera en este negocio, que ha localizado en España un nicho de mercado estratégico debido precisamente a su estructura productiva única.

“Los activos intangibles son cada vez más importantes para las grandes empresas, en Google constituyen ya el 80,4% de su patrimonio total. En España, por el tipo de empresas, no suelen hacer provisiones para los costes derivados de la protección de la propiedad intelectual. Con este seguro no sólo estarán cubiertos ante cualquier eventualidad, sino que puede resultar un atractivo para los inversores al suponer una garantía de seguridad e incluso puede ser disuasorio para terceros de cara a iniciar un litigio”, explicaba Sam Bobo, fundador de OPUS Underwiting.

La adaptación al mercado español ha sido todo un reto en la puesta en marcha de este tipo de pólizas, teniendo en cuenta que el 99,8% de las empresas sos pymes y el 95,8% se clasifican como microempresas (0-9 trabajadores), según los últimos datos del Ministerio de Industria, Energía y Turismo. Como consecuencia, el seguro se presenta con dos modalidades adaptables según los ingresos de las compañías: una póliza precotizada para empresas con hasta 5 millones de facturación y una póliza para grandes negocios con ingresos superiores a dicha cifra. Las primeras estarán sujetas a una renovación anual y podrán escogerse los territorios en los que funciona, con un coste de entre medio millón y un millón de euros. Las segundas tiene prevista una duración de tres años comerciales y su coste máximo será de 25 millones de euros.

“Actualmente, menos de un 1% de las patentes que se registran en Europa son españolas. Este producto quiere ser un catalizador para que nuestras empresas lleguen a alcanzar el 10% o el 12%. Hemos tratado de adaptar este seguro a la realidad española y las pólizas están hechas a medida para que el coste no sea un impedimento”, añadía David Sanza durante su intervención.

Blindar la propiedad intelectual

La póliza para marcas y patentes incluye un amplio abanico de protecciones que van mucho más allá del ámbito de los litigios. Además de cubrir las costas procesales y gastos de defensa a nivel mundial, tanto por infracciones contra el cliente como en el caso contrario, el seguro también se hace responsable de las violaciones dentro de acuerdos de explotación con terceros o incluso se hace cargo de los costes de retirada de un producto en el caso de que el cliente sea sancionado.

No se deja ningún detalle al azar dentro de este seguro, que también se hace cargo de situaciones concretas como conflictos por la propiedad o titularidad de patentes entre empleados y empresas, posibles responsabilidades en casos de fusión o adquisición de compañías frente a terceros, la contratación de expertos y asesores en conflictos legales e incluso asegura los ingresos de la patente ante cualquier daño o pérdida que pudiera sufrir en el futuro.

Alternativas de financiación

Otra novedad a escala mundial es que se están estudiando posibles métodos de valoración por parte de estas aseguradoras para poder incluir la propiedad intelectual como aval a la hora de pedir un préstamos a entidades bancarias.

“No tiene porque ser necesario ningún activo físico, la propiedad intelectual debería ser una garantía suficiente para poder pedir un préstamo”, explicaba Sam Bobo.

“Creo que este seguro debería insertarse en el ADN de cada empresa que decida vender en mercado exteriores, incluso antes que el de responsabilidad civil”, sentenciaba David Sanza.