Por: Teófilo de Luis

Desde el otoño del 2015 Cuba ocupa foco mediático: la visita del Papa Francisco,  la apertura de las embajadas en Washington y La Habana, el acuerdo con Europa, la visita del Presidente Obama, los Rolling Stones, la inauguración de la línea por mar que une los Estados unidos con Cuba y hasta un desfile de alta costura de karl lagerfeld para Chanel.

Así, parece que en efecto Cuba se abre al mundo para satisfacción de su gobierno que busca con la ayuda  de la Unión Europea y de los Estados Unidos resolver la profunda crisis económica que sufre el país por el fracaso de los modelos aplicados por la dictadura, salvar el desastre social y prepararse para afrontar la retirada de los hermanos dictadores.

Conviene que desde el lado de los demócratas no olvidemos que es el pueblo de Cuba, incluida la oposición, quien lleva años trabajando por la libertad y la paz, quienes deben beneficiarse del nuevo futuro de la isla.

En este tiempo, es bueno saber que en la isla la situación política no advierte cambio ni señal de ello. La represión persiste cada semana sobre las Damas de Blanco y resto de la oposición, tanto en La Habana como en Santiago y el resto del país, y haciéndose más intensa en momentos especiales como la visita del Papa o del Presidente Obama.

El Congreso del Partido Comunista de Cuba, a mediados de abril dejó claro para los negociadores de la parte de la democracia que no había evolución alguna en la dictadura cubana: partido único, ideología única y ausencia de libertad.

Si observamos su modelo económico, el mercado de trabajo está intervenido por una empresa pública de colocación que selecciona a los empleados para trabajar en empresas mixtas  o internacionales, determina sus condiciones de trabajo y recibe la retribución del empleador, pagando luego una parte de lo cobrado al trabajador. El resultado de economía dirigida e intervenida, ofrece datos objetivos  para su evaluación: salario medio del trabajador cubano 250 pesos, un litro de aceite 60 pesos y 30 huevos 33 pesos.

En estas circunstancias los demócratas españoles mantenemos una actitud vigilante y exigente. Así, en el mes de abril se aprobó en el Congreso de los Diputados un texto firmado por el Grupo Popular, el Grupo Socialista y Ciudadanos que, además de aplaudir el diálogo, abogaba para lograr el respeto de los Derechos Humanos, incluidos los derechos de los trabajadores.

En coherencia con esta postura, en el pleno de abril de la Asamblea Parlamentaria del Consejo de Europa, en respuesta a pregunta formulada por mí al Comisario de Derechos Humanos, se señaló que la política de la Unión Europea (acuerdo de cooperación con Cuba) debería tener presente los Derechos Humanos.

Es por ello que el acuerdo firmado por Cuba y la Unión Europea ofrece una oportunidad única para que desde Europa y sus instituciones se demanden cambios que garanticen el respeto a los Derechos Humanos y se asegure que los trabajadores cubanos puedan ser los beneficiarios de cualquier reactivación económica. Son ellos y sus organizaciones quienes deben negociar sus condiciones de trabajo sin la intervención de agentes del gobierno.

Así se ha demandado al Consejo de Europa y por ello es un momento de esperanza para quienes llevan años trabajando por un espacio libre para la convivencia en Cuba.

Teófilo de Luis

Diputado por Madrid Grupo Parlamentario Popular

Pte. Comisión Mixta para las Relaciones con el Tribunal de Cuentas