Los intentos de fraude al seguro alcanzaron los 550 millones el año pasado. Las estafas de pequeña cuantía se ponen de moda entre los defraudadores. Línea Directa, Mapfre Empresas y Fiatc son premiados por su diligencia en la detección de estos casos.

Cada año son más escrupulosas en sus mecanismos y controles, sin embargo, las aseguradoras no pueden evitar que decenas de millones se les vayan al año en reclamaciones falsas. En concreto, los intentos de estafa al seguro tuvieron un impacto de 550 millones de euros en 2015, un total de 306.000 partes fraudulentos que, por otro lado, sólo suponen el 1,22% del acumulado anual, según los datos de la Asociación Empresarial del Seguro (Unespa).

Se trata de una tendencia minoritaria pero con unas características y particularidades propias. Los accidentes de tráfico son los que más juego dan en este sentido: un 5,35% de los siniestros automovilísticos en los que se reclama por daños corporales son una estafa, seguido de las coberturas por robo (3,79%) y de los daños materiales (1,80%).

Las aseguradoras miran con lupa este tipo de prestaciones, ya que suponen más de un 50% de los importes reclamados de manera ilícita. La mayor parte de los pagos corresponden a indemnizaciones pagaderas por la cobertura de responsabilidad civil por daños a las personas.

En segundo lugar en el ranking de estafas se encuentran los seguros de hogar; sólo en 2015 supusieron un 20% de los intentos de fraude, con especial atención al ramo de vida, que supone tan sólo un 0,86% de las reclamaciones ilícitas pero su cuantía alcanzó los 34 millones de euros.

Los datos del estudio coinciden con los resultados del sector: las dos tipologías líderes en las estafas a aseguradoras son las que mayor penetración tienen en el mercado, ya que el 81% de los hogares españoles tienen seguro de automóvil y el 75% seguro multirriesgos.

Gran estafa en pequeñas cantidades

Otra de las conclusiones que arroja el informe es que cada vez está más extendida la costumbre de estafar al seguro a través de pequeñas cantidades, generalmente cuantías inferiores a los 500 euros.

A lo largo de los últimos cinco años esta tendencia ha ido creciendo, hasta abarcar en la actualidad un tercio del total de las reclamaciones falsas.

La labor de investigación de las entidades aseguradoras en este sentido es necesaria y bastante rentable; por cada euro invertido en vigilar casos sospechosos, las aseguradoras logran evitar el pago de 32,90 euros en indemnizaciones indebidas.

Fraudes de película

Como cada año, Investigación Cooperativa de Entidades Aseguradoras (ICEA) ha entregado los premios “XXII Concurso sectorial de detección de fraudes”. En esta ocasión, en la categoría de mayor relevancia ha ganado Línea Directa, tras descubrir el fraude de una red de delincuentes especializados en similar atropellos.

Historias más extravagantes son las que han llevado a Mapfre Empresas a ganar el premio en la categoría de diversos. El motivo: descubrir un intento de estafa de una compañía dedicada a la cría de pescado que ascendía a casi dos millones de euros.

El relato es digno de un guion de Hollywood; con la intención de transportar unos atunes vivos a la costa de Murcia, la empresa contrato un seguro y luego denuncio un accidente marítimo por la pérdida del control del barco que resultó en la desaparición de buena parte del cargamento. Finalmente, la aseguradora descubrió que no es que las jaulas estuvieran dañadas, sino que la compañía había vendido parte del pescado a otro cliente diferente al que aparecía en la póliza.

Tampoco se queda atrás el relato del ganador en la categoría de personales, la aseguradora Fiatc. En esta ocasión, una pareja de hermanos de Europa del Este estuvieron estafando sistemáticamente a varias aseguradoras hasta reunir 400.000 millones de euros en indemnizaciones. Su modus operandi consistía en sustraer carnets de identidad o inventarse los datos para contratar una póliza. Después de dos reclamaciones consecutivas, una por lesiones sufridas en una agresión en el Metro de Madrid y otra por accidente de tráfico, las faltas de ortografía y la mala presentación de la información en ambos casos llevo a la aseguradora a solicitar a la Policía la apertura de una investigación.