Es periodista, madrileña y en estos momentos puede que esté en la India recaudando fondos para un orfanato en Katmandú o en Etiopía haciendo un reportaje sobre ecología. Pero lo más impactante es que habrá llegado hasta allí a lomos de su Ducati y habrá borrado su propia huella de CO2 plantando árboles por toda España. Puede que no exista la mujer perfecta, pero Alicia Sornosa se acerca mucho al estereotipo. Hablamos con la primera mujer española que un día salió de su casa y, sin comerlo ni beberlo, acabó dando la vuelta al mundo en moto.

Cuando empezaste el recorrido no sabías que serías la primera mujer de habla hispana que conseguiría dar la vuelta al mundo en moto, ¿verdad?

No. Comencé acompañando a otro viajero para dar apoyo como periodista y comunicadora, pero tras los primeros cuatro meses de viaje y ya en el continente asiático, decidí experimentar el viaje en solitario después de tener demasiadas diferencias con él. Un año y medio después de recorrer en una motocicleta de 650 cc. los cinco continentes finalizaba mi propia Vuelta al Mundo con un total de 76.000 km.

Pero el viaje no terminó ahí…

Continué hasta llegar al Cono Sur durante otros seis meses, sumando 120.000 km en el contador de la moto. Fui de España a Italia, de Italia a Egipto, Sudán, Etiopía, Kenia, India, Australia, EE.UU. de sur a norte, Canadá, Alaska, llegué al Círculo Polar, regresé a Chicago, Nueva York y luego toda la costa este americana hasta el último cayo. Y de allí por el golfo de México entré hasta Guatemala, toda Centroamérica, Colombia, Perú, Ecuador, Chile, Argentina y Uruguay. Llegué hasta Ushuaia, el fin del mundo.

Para hacer un viaje así, ¿hay que prepararse emocionalmente?

Para ver ciertas cosas nunca se está preparado. Estoy a punto de volver a la India ahora y trato de mentalizarme, pero normalmente lloro muchísimo en mis viajes, de pena y de alegría. De agradecimiento por haber nacido en España y en la familia que he nacido. Por el hecho de ser europea tengo derechos que ellos ni saben que existen… Son cosas que sólo valoras realmente cuando viajas.

Te supo a poco y, una vez de vuelta España, decidiste continuar con la aventura.

Sí. Regresé a América del Sur para realizar otros 15.000 km entre Perú, Bolivia, Argentina y Chile. En 2014 me uní a hacer España y Japón sumando más de 20.000 km más. Y en 2015 recorrí 8.000 km por el este de Europa.

Scrambler posando con dunas al fondo sobre tierra 2

Alicia, haciendo un alto en el camino

¿Qué gran experiencia sacas después de haber dado la vuelta al mundo sola?

Un año de viaje equivale a una experiencia de vida de 10 años. Tener una experiencia como la mía debería ser obligatorio. Todos los países tendrían que obligar a sus ciudadanos a salir al menos seis meses fuera de su círculo de comodidad y descubrir lo que es la vida en realidad. Ver otras culturas, otras gentes, otros paisajes. Igual no volvía nadie.

Ahora, ¿el leit motiv de tus viajes es siempre humanitario?

Una parte importante de mis viajes es llamar la atención sobre las personas más olvidadas; realizo visitas a hospitales infantiles, doy charlas en cárceles, colaboro con la recaudación de dinero para ayuda de mujeres maltratadas, cáncer de mama, medicamentos para niños; implico a los grupos de motoristas locales en la ayuda social organizando caravanas a lugares cercanos como Aldeas Infantiles o llevando a través de redes sociales las historias de los que más lo necesitan.

Solidaridad con la gente más desfavorecida y también con el medioambiente…

A la India voy para recaudar fondos para construir un orfanato en Katmandú y además va a ser el primer viaje en moto cero emulsiones de CO2. Voy a calcular la huella emitida a la atmósfera y a plantar en España tantos árboles como sean necesarios para borrarla.

Ali con niños

Sus viajes son, sobre todo, una labor social.

Y ya no viajas sola. Invitas a todo el que quiera a acompañarte en el camino.

Sí, para India por ejemplo, la primera semana la hago con un grupo que viaja conmigo desde Bombay hasta Goa. Es una manera de financiar el recorrido y también de enseñar a los demás cómo es un viaje de aventura que cualquiera que tenga ganas puede hacer.

Viajar sola, con la que está cayendo. ¿Hay que tener especial cuidado?

Ser mujer es una ventaja para viajar, no somos agresivas y despertamos el lado más amable de hombres y otras mujeres. Cuando una viaja sola la intuición se afina muchísimo. Yo en cuanto veo movimientos raros o personas que se interesan demasiado cojo y me largo. Es importante estar alerta, pero también es imprescindible fiarse de la gente cuando se viaja solo. Yo suelo agradecer a la gente que se porta bien conmigo con una buena tortilla de patatas. Debo haber hecho cerca de 60 a lo largo de todos mis viajes.

¿Cómo se ve la vida con tus ojos?

Sin reloj, sin prejuicios y sin juicios. Con una sonrisa.

Salar de San Pedro de Atscama, Chile

“La clave está en sonreír. Sonreír siempre”, Alicia Sornosa.

Una película: Cualquiera sobre personajes de la historia.
Un libro: Las novelas negras de Clara Peñalver. La protagonista es una mujer, motera y periodista.
Una canción: I am free’, de The Dandy Warhols.
Una filosofía de vida: Toda aventura comienza con un sí.
Un destino al que volverías: América del Sur, Chile.
Otro al que no: Egipto.