El Cuarto Paquete Ferroviario ha sido presentado esta semana por la Comisión como una “apertura gradual de los mercados nacionales a la competencia”, con el objetivo de ofrecer un mejor servicio a los consumidores. Sin embargo, la medida no es tan ambiciosa como parece y mantiene el derecho de los Estados a “adjudicar directamente contratos de servicios públicos de ferrocarril”. El acuerdo será ratificado en los próximos días por los miembros de la UE-28 y aprobado en votación por el Parlamento.

Mejores servicios ferroviarios, mayores frecuencias de trenes, precios más bajos y unos consumidores más felices, este es el planteamiento para el futuro espacio ferroviario europeo único. El objetivo de la Comisión está claro y su principal herramienta será una gradual liberalización de los mercados nacionales para fomentar la competencia, según recoge el Cuarto Paquete Ferroviario, el cual lleva tramitándose desde 2013.

El objetivo de la apertura comercial de la industria en los diferentes países miembros es fundamentalmente terminar con los llamados “monopolios nacionales”, que ante la falta de incentivos “no han sabido adaptarse a las demandas de los consumidores”.

Bajo este razonamiento, la Comisión vende la medida supuestamente rompedora del informe; que todas las empresas ferroviarias de la UE podrán ofrecer servicios en cualquier lugar dentro del mercado común, en el caso de los comerciales a partir de 2020 y en las licitaciones públicas a partir de 2023.

“La apertura del mercado favorecerá la aparición de nuevos modelos de negocio y ofrecerá mayores posibilidades de elección. La presión competitiva de los nuevos operadores obligará a los históricos a adaptarse y a hacerse más próximos al consumidor”, señala el comunicado oficial.

Sin embargo, en la letra pequeña el alto comisionado explica que se reserva el derecho de los Estados miembros a adjudicar directamente los contratos de servicios públicos de ferrocarril, sujetos a una serie de objetivos de rendimiento. Es decir, en la práctica no cambia nada porque cada país seguirá pudiendo adjudicar las licitaciones a sus propias empresas nacionales.

En la Hoja de ruta hacia un espacio único europeo de transporte (Bruselas, 28/03/2011), las primeras dos frases de la lista de iniciativas señalaban lo siguiente: “Abrir el mercado nacional del transporte de pasajeros por ferrocarril a la competencia, incluida la adjudicación obligatoria de contratos de servicio público mediante licitación”, algo que finalmente no se ha visto garantizado en el acuerdo.

“La competencia no es un fin en sí misma. La experiencia de aquellos Estados miembros que ya han liberalizado su mercado nacional hace prever un incremento de las frecuencias, unos mejores servicios y unos precios más bajos”, añaden desde la Comisión.

El documento está constituido por un total de seis propuestas legislativas cuyo principal objetivo es la promoción de un “mercado interior más justo y más profundo” y reavivar un sector que se ha quedado obsoleto ante la falta de inversiones y de innovación.

“Este acuerdo abre un nuevo capítulo para los ferrocarriles europeos, creará nuevas oportunidades de inversión y potenciará la creación de puestos de trabajo. Cuando el ferrocarril resulte más atractivo, todos saldremos ganando”, señala Violeta Bulc, comisaria europea de Transportes.