El gigante tecnológico es el grupo empresarial que más presión ejerce en la Comisión Europea. Las sesenta y siete reuniones mantenidas con altos cargos y comisionados en el último año abarcan temas desde sus acusaciones por monopolio hasta la creación del espacio digital único en la UE. El Centro Nacional Jurídico y Político estadounidense reveló recientemente que tanto la Comisión Federal de Comercio como la Casa Blanca mantienen una relación “muy estrecha” con Google, motivo que explicaría por qué no prosperan las acusaciones contra la compañía americana.

En estos momento Google tienen varios frentes abiertos, pero sin duda lo que más peligra es su imagen pública tras darse a conocer las estrechas relaciones que mantiene con el poder político a nivel mundial. A la multinacional americana le crecen los enanos; a la investigación sobre abuso de su posición de dominio y restricción de la competencia en Europa, adelantada ya por SABEMOS, se suma también la polémica en el país yankee tras la decisión de la presidenta de la Cámara Federal de Comercio de no demandar Google por su abuso de monopolio a pesar de la evidencia de las pruebas.

Parece ser que el buscador más famoso del mundo no tiene ningún problema en recurrir a todas las herramientas que estén a su disposición para lograr sus intereses. Así, sólo en los últimos catorce meses, Google se ha reunido hasta en 67 ocasiones con altos cargos de la Comisión Europea, convirtiéndose en el lobby empresarial que más presión ejerce por volumen.

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Entre los altos cargos convocados por la empresa se encuentran nueve comisarios, tres vicepresidentes, cinco directores generales y hasta el secretario general del organismo, según informa la propia Comisión en su portal de transparencia.

Además de la defensa contra las acusaciones de la UE por abuso de su posición de dominio, el gigante tecnológico utiliza casi cualquier pretexto para demostrar su influencia, participando en reuniones sobre educación, salud pública, protección de datos o la creación del espacio digital único.

Los nueve representantes lobistas de Google han mantenido encuentros con el primer vicepresidente de la Comisión, Frans Timmermans, o con el secretario general, Alexander Italianer. Sin embargo, las presiones del gigante americano parecen no haber influido en la decisión del organismo de continuar sus investigaciones acerca de sus prácticas poco competitivas en el mercado.

Las sospechas en Estados Unidos

La polémica en Norteamérica sobre las estrechas relaciones de Google con la Cámara Federal de Comercio (FTC) y con el presidente Barack Obama ha dado mucho que hablar en los últimos meses. Todo comenzó tras la publicación en The Wall Street Journal de un informe de dicho organismo independiente que reconocía haber encontrado evidencias de que Google había violado las leyes federales antimonopolio y aconsejaba demandar a la compañía.

“La investigación ha concluido que el comportamiento de Google perjudica realmente a los consumidores y a la innovación de la búsqueda online y del mercado publicitario. Google ha fortalecido su monopolio a través de medidas anticompetitivas”, sentenciaba el documento.

Sin embargo, a pesar de las advertencias del personal de la FTC, su presidenta Edith Ramirez comparecía ante el subcomité jurídico antimonopolístico del Senado para comunicar su decisión de no denunciar a Google por violar las leyes sobre competencia “de acuerdo a las recomendaciones hechas por el personal del departamento de competencia”.

Pero la postura adoptada por la máxima representante del organismo nada tiene que ver con lo que realmente recogía el informe, que decía claramente: “Recomendamos que la Comisión inicie un proceso contra Google por su conducta”, añadía el informe.

Lo más curioso de todo es la cadena de contactos que se vino produciendo entre Google, la presidenta de la FTC y Obama en los días anteriores y posteriores a la publicación del citado informe, según recoge el Centro Nacional Jurídico y Político (NLPC).

El día antes de publicarse el artículo en The Wall Street Journal –que salió a la luz el 19 de marzo de 2015- el abogado del gigante tecnológico Rob Mahimi mandó un email a la jefa del departamento de competencia de la FTC, Heather Hippsley con motivo de una “situación urgente” por la que debía hablar inmediatamente con la presidenta del organismo, Edith Ramirez.

El mismo día de la publicación se produjo un encuentro privado en la Casa Blanca entre el presidente ejecutivo de Google, Eric Schmidt, y el presidente de los Estados Unidos, Brack Obama, según recoge el libro de visitas. Llama la atención que, según el citado registro, la cita fue concertada el mismo 18 de marzo por la tarde, a menos de 24 horas de encuentro.

Cuatro días después del famoso artículo, la lobista de Google Johanna Shelton envió otro email esta vez dirigido directamente a la propia Edith Ramirez reprochándole “la falta de explicaciones previas antes de la salida a la luz del informe de la FTC”, algo que había causado “muchos problemas a Google”. Además, sugería a la presidente del FTC que aprovechara su visita a Europa para defender que la decisión de no denunciar a la tecnológica “es totalmente consistente con el informe, y que este fue tenido en cuenta en todo momento”.

La investigación por una posible violación de la ley antimonopolio estadounidense por parte del gigante tecnológico se inició en 2013. Desde el NLPC están averiguando también las repercusiones éticas que podría tener la relación entre Google, la Casa Blanca y la Cámara Federal de Comercio, las cuales “podrían haber ayudado a la compañía a evitar las acciones legales”, señala Kenneth F. Boehm, presidente del organismo.