España tiene dos velocidades en su conexión a internet. Pero necesita tener una sola cuanto antes. Por eso, el Gobierno sigue prestando ayudas a las empresas para desplegar banda ancha en la mayor parte de la geografía española. Ahora bien, ¿hay reparto adecuado de esas ayudas?

El fin último de esas ayudas es que llegue internet a la mayor cantidad de lugares. Quienes deben beneficiarse son los ciudadanos con una mejor conexión. Aunque desde Aotec, la Asociación Nacional de Operadores de Telecomunicaciones y Servicios de Internet, creen que los operadores locales de telefonía deberían poder contribuir a esta labor, y para ello exigen al Gobierno que modifique su plan de ayudas.

En concreto, piden al Ejecutivo que modifique las ayudas de impulso a la extensión de la banda ancha con el fin de facilitar el acceso a los operadores locales, dado que “los requisitos vigentes en la actualidad hacen muy complicado que puedan concurrir a la financiación estatal”.

El presidente de Aotec, Servando Sánchez, considera que el Programa de Extensión de la banda Ancha de Nueva Generación “es un instrumento necesario” y ha defendido su mejora para que también puedan beneficiarse las empresas de telecomunicaciones de ámbito local “y cuenten con este apoyo para ejecutar sus planes de crecimiento y expansión”.

¿Tienen sentido las protestas? Los datos de 2015 son muy claros: el 86% de las ayudas fueron a parar a Telefónica (42 millones) y Vodafone (7 millones), del total de 57 millones de euros que finalmente se otorgó.

Además, Aotec ve más grave el problema porque las ayudas restantes fueron a parar a otros operadores que tienen servicios a nivel nacional como MásMóvil (1,1 millones) o Eurona Telecom (1,6 millones), o también consolidados como Euskaltel (600.000 euros). Así pues, solo el 5% (3,1 millones) fue destinado a 29 operadores locales considerados como pymes.

Un acceso complicado para los (muy) pequeños

La gran pregunta que surge es evidente: ¿Necesitan los grandes operadores ayudas públicas? Desde Aotec no plantean este debate, simplemente consideran urgente la modificación de la normativa que regula estas ayudas para evitar que una situación “desigual” siga consolidándose.

El problema que observan es que los requisitos favorecen a aquellas empresas que han sido más intensivas en inversión en los años previos a la convocatoria de ayudas, algo que choca con la dinámica de los operadores locales, que habitualmente pasan años ahorrando antes de poder ampliar su cobertura territorial.

Con este planteamiento “no se impulsa la incorporación de nuevos actores al esfuerzo de que internet llegue a todo el territorio, y las empresas de ámbito local tendrán que seguir invirtiendo con sus propios medios y recurrir a la financiación bancaria convencional. Tienen que ir a ‘pulmón’ en lugar de beneficiarse de las ayudas”, lamenta Servando Sánchez.

En los últimos tres años, entre 2013 y 2015 los fondos concedidos han sumado más de 146,2 millones de euros, y han supuesto, según Aotec, un respaldo a la ampliación de la cobertura territorial de las grandes firmas en detrimento de los operadores locales, dado que en muchos casos no han podido tener acceso a las ayudas.

La fibra, otro posible problema

Para Aotec los problemas no acaban con el supuesto reparto desigual de las ayudas. La fibra y su regulación pone un nuevo conflicto sobre la mesa, aunque en este caso, la asociación de telecos parece lanzar un mensaje un tanto confuso.

Señalan que esta regulación tendrá un efecto directo sobre el consumidor, dado que ya no habrá competencia en tecnología, puesto que los nuevos operadores se valdrán de la misma red. Así pues, aclaran “todos utilizaríamos la misma tecnología e iríamos a la misma velocidad. Los operadores locales sí están implantando las últimas tecnologías de transmisión, facilitando la forma de acceder a la sociedad de la información en mejores condiciones, esto es algo que se puede ver penalizado por estas decisiones de compartir infraestructuras con Telefónica”.

Se entiende que el problema sería que Telefónica dejase de invertir dado que tendría que abrir su red, en cuyo caso se beneficiarían estos operadores locales. Por el contrario, si decide seguir desplegando su red, y debe compartirla, los usuarios saldrían ganando igual, porque de momento la fibra es la mejor solución fija de conectividad.

¿Cómo será el reparto para 2016?

El actual Gobierno en funciones hizo público hace unas semanas cómo serán las ayudas para el despliegue de banda ancha este ejercicio. Concederá un total de 63 millones de euros de los que habrá que ver el reparto. Aunque todo hace indicar que será muy similar a la fotografía de los tres años anteriores.

Todas las bases se pueden consultar en la web del Ministerio de Industria.