El sueño de muchos clientes es tener una tarifa de teléfono con la que hablar y navegar a coste cero. Existe, se llama Freedompop y está desembarcando lentamente en el viejo continente. No obstante, su modelo freemium genera algunas dudas (como la de cualquier operador virtual).

Ya hay fecha. Será este verano cuando Freedompop llegue a España. Se trata de un operador móvil virtual (OMV) que ofrecerá sus servicios gratis. Bueno, hay truco. Ofrecerá un limitado número de datos, llamadas y SMS. Luego habrá que pasar por caja.

Este OMV, que lleva operando en Estados Unidos desde 2012, y que tiene más 600.000 clientes -aunque esperan superar el millón– sigue levantado expectación ante su desembarco en Europa. A finales de 2014 llegó a Bélgica, pero no será hasta este verano cuando finalmente esté disponible para otros usuarios.

¿Dónde está el truco? Todo lo que suena a ‘los cost’ provoca expectación. En el caso de los OMVs, y teniendo en cuenta que se trata de un sector (el de las telecomunicaciones) muy dinámico y poco fiel por parte de los clientes, genera -si cabe- más incertidumbre. Por este motivo, y bajo ese lema de “todo gratis”, también surgen las dudas sobre su modelo, si es rentable y cómo será la aceptación en sus futuros clientes.

¿Gratis de verdad?

“100% Free Mobile Phone & High Speed Internet Service”. Con un cartel bien grande, en su web dejan claro que su servicio es gratuito. Es cierto: 500 megas de datos, 200 minutos en llamadas y 500 SMS gratis es lo que ofrecen en algunos mercados donde operan. Además, el servicio que pretenden comercializar en Europa en principio sería similar, aunque la compañía no ha detallado nada.

¿Dónde está el negocio? Al igual que muchos servicios freemiumla ganancia llega de los servicios añadidos. En este caso es mediante la venta de terminales móviles o un servicio de WiFi asociado con un coste de 5 dólares, caso de EEUU. Por lo demás, hay que aclarar que si el cliente quiere más servicios tiene que contratarlos y pagarlos. Por ejemplo, si se necesita 1 GB de datos habría que pagar por ese consumo. Para tener llamadas ilimitadas, pues la cuota asciende a los 20 dólares en el ejemplo de Estados Unidos. Y aquí es donde reside el balance positivo de Freedompop. Según la compañía, aunque tienen más usuarios en la modalidad “free”, apenas necesitan más de un 30% de suscriptores que contraten más datos o llamadas, u otro tipo de servicios, y ya consiguen equilibrar sus cuentas.

Además, intentan adentrarse en nichos donde los grandes operadores todavía siguen buscando su lugar. Este es el de las llamadas internacionales o los asuntos relacionados con la seguridad. No obstante, parece que el coste final, por 1 Gb de datos y unos 200 minutos de llamadas, costaría lo mismo que cualquier OMV que ya opera en el mercado español.

No todo es gratis

Las utopías comerciales no existen, y Freedompop, como cualquier otra compañía, también tiene puntos débiles. En este caso solo hace falta rascar en la superficie para ver que pese al baño de modernidad y nuevas ideas sobre el modelo freemium, tiene los mismos (malos) tics que los grandes operadores de telecomunicaciones. Destaca la atención al cliente, en este caso su mala gestión como cientos de clientes lo trasladan a diversos foros.

Los problemas, a parte de la propia gestión de los recursos postventa, se centran en los fallos del servicio y malos cálculos a la hora de emitir las facturas de los servicios que no son gratuitos.

Con estas prevendas llega a Europa Freedompop. No será un mercado fácil, puesto que la reorganización del sector está dejando muy debilitados a los OMV, pero sería curioso ver la reacción de los clientes que de momento no están acostumbrados a este tipo de servicios, al menos en telefonía.