El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, planea hacer un último llamamiento oficial al líder del PSOE, Pedro Sánchez, para tratar de entenderse con él y evitar así las nuevas elecciones. Rajoy lleva diciendo que se pondrá en contacto con Sánchez desde que éste fracasó en su sesión de investidura (4 de marzo), aunque todavía no ha llegado a hacerlo. La negativa del PSOE a negociar con el PP y los guiños de su líder a Podemos llevaron al presidente a guardarse esa baza. Y ahora ha llegado el momento de jugarla.

La llamada no iba a servir de nada mientras los puentes entre socialistas y Pablo Iglesias siguieran tendidos y tampoco parece que vaya a mover el escenario ahora que la formación morada ha blindado su posición y está totalmente descartado el pacto a tres (PSOE-Ciudadanos-Podemos) que Ferraz buscó desde el principio.

Sin embargo, la maniobra de Rajoy sí tiene un sentido estratégico, pues le otorgaría la iniciativa política en vísperas de la última ronda de contactos del Rey y, de aceptar Sánchez un encuentro, alejaría cualquier intento agónico por articular un pacto de izquierdas. Estos argumentos monclovitas han llegado a oídos del Grupo Parlamentario Popular, tal y como ha podido comprobar este diario. Hasta el punto de que fuentes del grupo dan por hecho que Rajoy llamará a Sánchez para buscar una cumbre antes del lunes. Ese día comenzarán las últimas audiencias de Felipe VI con los líderes políticos para tratar de nominar un candidato a la investidura.

El presidente se ha guardado hasta el final esta baza para copar el protagonismo los días previos a las consultas del Rey

El portavoz del PP en el Congreso, Rafael Hernando, ha admitido públicamente tal posibilidad al ser preguntado por ello. “Yo no descarto que el señor Rajoy haga un último intento”, ha dicho en rueda de prensa tras participar en la Junta de Portavoces. Eso sí, “o cambia mucho el señor Sánchez o eso va a ser una operación frustrada condenada al fracaso”. Porque el PSOE sigue descartando la gran coalición -lo resolvió su máximo órgano, el comité federal, el 28 de diciembre- y no parece que haya margen para que rectifique.

Pese a todo, Hernando considera que la obligación del Congreso es contemplar que el Rey puede proponer un candidato tras las consultas del lunes y martes, por lo que no debería convocarse pleno la semana que viene. El resto de grupos han estimado parcialmente la propuesta, despejando el martes y la mañana del miércoles por si hubiera nominación. Pero la sesión plenaria se mantiene: el miércoles por la tarde y el jueves por la mañana. De haber investidura, el protagonista se dirigiría a la Cámara el viernes, la primera votación se celebraría el sábado y la segunda el lunes 2 de mayo. Sobre la bocina de la disolución de las Cortes.

Sin posibilidad de acuerdo

Es un escenario que nadie contempla. Todos dan por hecho las elecciones, aunque en público mantengan que aún puede alcanzarse un acuerdo. Son gestos cara a la galería para no perder el juego de la culpa que marca ahora la política española. Y en ese contexto se enmarca también el movimiento final que planea Rajoy, que podría incluir una propuesta concreta de Gabinete o un calendario de reformas que obligue al PSOE a explicar por qué no se aviene a negociarlo.

La cita podría celebrarse entre el viernes y el domingo, si el PSOE se aviene a ello

El jefe del Ejecutivo en funciones se reúne este miércoles en Moncloa con el presidente de la Generalitat, Carles Puigdemont (17.30h), pero tiene la agenda despejada el jueves y el domingo, así como las tardes del viernes y el sábado. El Consejo de Ministros del viernes (10h) y la entrega del Premio Cervantes el sábado (12h) son sus únicos compromisos previstos. Sánchez, por su parte, planea continuar este jueves con sus viajes de trabajo por España visitando Vitoria y San Sebastián, sin que tenga en agenda más eventos. La cita, pues, podría cerrarse para el fin de semana. Eso sí, si los socialistas siguen visualizando distancia y nula disposición al diálogo, Rajoy prescindiría de ese gesto final con el que quiere demostrar que intenta evitar los comicios.

El PP mantiene que para realizar la convocatoria debe percibir “disponibilidad” en el interlocutor, cosa que se comprobaría en la charla telefónica previa. Hay que recordar que las relaciones entre Rajoy y Sánchez son más que mejorables y que su último encuentro oficial, en el Congreso el 12 de febrero, estuvo marcado por la extrema frialdad. Ni siquiera se estrecharon las manos ante las cámaras, estuvieron reunidos menos de media hora y hablaron de temas institucionales y de Estado más que de la inviable gran coalición.