Podemos certificarlo si es que alguien tenía alguna duda: el punk español goza de una salud estupenda más allá de modas o reivindicaciones hipster de los clásicos. El punk abrasivo, cortante y contestatario que constituye la pasta base de un movimiento que, decididamente, is not dead, no tiene que rendir cuentas con locales malasañeros o festivales deseosos de estar a la última, y así se demostró sobradamente en la noche del viernes, nada menos que en el barrio madrileño de Vallecas.

Allí, en la sala Jimmy Jazz, con un sonido atronador -pero de una solidez de la que deberían aprender salas con más presupuesto publicitario- y pocos discursos se sucedieron rápidamente tres conciertos organizados en apoyo a Radio ELA, emisora del centro de Madrid libre y autogestionada y sin nada que ver con la popular enfermedad degenerativa.

El aforo de 110 almas estaba cubierto desde el momento en el que tocaron Obediencia, combo de Madrid cuyo nombre hace referencia, tal y como también refleja su sonido, a los primerísimos y muy recuperables Gabinete Caligari. El grupo funciona como un tira y afloja entre la base rítmica (el batería tiene una clara formación hardcore clásica) por un lado, y el resto de instrumentos y la voz por otro, que sumergen a la banda en tendencias más oscuras. El resultado es interesantísimo y muy personal, subrayado por la estupenda voz de Joana, a la que se puede ver en otras bandas como los rarísimos Juana Chicharro.

Más de sota, caballo y rey son Tensión, unos brutos nada mecánicos de Leganés con miembros de grupos tan activos en la escena actual como Crusty, Régimen de Guerra o Milana Bonita. Con esos aires post-punk tan indisociables al punk español de toda la vida (aquí hasta el punk clásico fue post, a su manera), ramalazos hardcore y una intensidad espectacular, desgranaron influencias de Discharge, GBH o Black Flag en un concierto sin fisuras y que hizo honor a su primera y espectacular maqueta, preámbulo del que será su primer disco.

Y finalmente, Sudor. Es complicado transmitir por escrito en qué cosnsiste el carismático atractivo de este trío de Toledo que se ha convertido en uno de los referentes indiscutibles del nuevo punk español. Acelerados y demenciales, como el mítico disco de Eskorbuto, Sudor siguen fieles a sí mismos y a la inmensa panoplia de grupos de los que se perciben influencias en su sonido, de los inevitables Discharge a La Banda Trapera del Río. Con una batería de velocidad imposible y dos frontmen que se pasan más tiempo bramando que esta es la última y que compremos sus fanzines y bailando el pogo a guitarrazos, Sudor siguen siendo tan estimulantes e inclasificables hoy como cuando empezaron. Y lo que nos queda.

Concierto de apoyo a Radio ELA
Sudor – Tensión – Obediencia
Sala Jimmy Jazz – Madrid