Lo llaman ‘el rostro de las leyendas’, y no es para menos. Terry O’Neill ha sido testigo de momentos únicos a lo largo de su carrera como fotógrafo. Retrató a Marlene Dietrich en su último concierto en Europa y a Romy Schneider apenas dos meses antes de su fallecimiento. Acompañó a Elton John durante cuatro décadas y su relación con los Beatles y los Rolling Stones le valió la fama de descubridor de nuevos talentos. Hoy, una muestra inédita reúne las mejores instantáneas de ‘Sus Satánicas Majestades’ gracias a Mondo Galería y Jose Cuervo, y descubrimos la mirada privilegiada que ofrecen ahora algunas de las imágenes O’Neill sobre hechos que cambiarían el rumbo de la cultura popular.

Dice que lo mejor que le ocurrió en su vida fue fotografiar a Frank Sinatra durante treinta años. El artista le permitió acompañarle a todas partes, ignorando su presencia: “Es lo mejor que le puede pasar a un fotógrafo. Podía entrar donde quisiera, cuando quisiera y tomar las fotos que quisiera. Era maravilloso trabajar con esa espontaneidad”.

Richards durante una sesión

Richards durante una sesión

¿Cuál fue su secreto para convertirse en el fotógrafo de confianza de los grandes de la música, el cine y el deporte de la época?

– Cuando empiezas a ser conocido, tu reputación te lleva a lugares que nunca imaginarías que se abrirían para ti. Llegué a fotografiar a Frank Sinatra porque conocí a Ava Gardner y le caí bien. Ella me dio una nota para llevarle a Sinatra. Cuando él la abrió, dijo: “OK, quiero a este tipo conmigo”. Y durante las siguientes semanas no me moví de su lado.

¿Cuáles son las reglas que ha de cumplir un gran fotógrafo?

– Ser honesto y sincero con las fotos que toma. Y seguir tomando fotografías. No dejar nunca de hacerlo. Esa es la única forma de aprender y mejorar.

A finales de los años 60 y comienzos de los 70 era la época dorada del rock&roll y el momento de mayor ebullición del arte en Estados Unidos. “Después de la Segunda Guerra Mundial, hubo un período de racionamiento y de dificultades. Pero entonces llegó un cambio radical en la cultura porque la economía hizo importante a los jóvenes”, explica O’Neill. “De repente los jóvenes tenían dinero para gastar y eso fue crítico para la economía. El Servicio Nacional había terminado y todos estos hombres jóvenes que no tenían que ir al ejército vieron un futuro lleno de posibilidades. Se deshicieron de la vieja guardia y crearon las bases de la música, la moda y el arte que ahora conocemos. Fue un momento increíble. Podías dejar el trabajo un día y encontrar otro al día siguiente. El mundo se sentía diferente, y así era”.También fue la época en la que surgieron los grandes iconos que hoy en día seguimos reconociendo. “Yo era muy joven e ingenuo cuando le hice aquella foto a Los Beatles en los estudios Abbey Road. Hasta entonces no había grupos, sólo cantantes. No sabía qué hacer con ellos, así que les saqué al patio. Ahora miro hacia atrás y pienso que si pudiera hacer de nuevo esa foto la haría de manera diferente”.

¿Cuál ha sido el encargo más excepcional que recuerda?

– Me encantó fotografiar a Pelé en la playa en Brasil. Fue muy especial conocer a un deportista mítico que además era un verdadero caballero. Después de la sesión incluso nos preparó el almuerzo. Era encantador.

¿Y alguna sesión especialmente complicada?

– Fotografiar a un Steve McQueen que no estaba demasiado conforme con ser fotografiado fue difícil.

¿Se arrepiente de no haber fotografiado a alguien en aquella época?

– La estrella a la que nunca retraté a pesar de haberlo deseado muchísimo fue Marilyn Monroe. Por aquella época yo salía con su relaciones públicas. Marilyn tenía fama de acostarse con todos. Yo sabía que si la fotografiaba perdería la novia. Así que lo dejé pasar.

brigitte bardot

Bardot y su cigarro

Al lado de los Rolling Stones, O’Neill se convirtió en uno más de la banda. Ser el fotógrafo oficial de los roqueros le permitió estar presente en momentos trascendentales, como el que desvela la historia que nunca se contó acerca del papel que desempeñó el cóctel que dio nombre a la mítica gira ‘Tequila Sunrise’, en 1972. Mick Jagger, Keith Richards y los suyos se encontraban en el Trident Bar de San Francisco matando los nervios cuando el barman les sirvió un combinado infalible. El primer Tequila Sunrise que probaron estaba elaborado con Jose Cuervo y se convirtió en todo un hit que les acompañó nada menos que en 48 conciertos y 32 ciudades. Con motivo de la exposición, la marca lanza ahora una edición limitada con motivos que hacen referencia al grupo y a este momento histórico.

¿Cuál diría que es su mejor foto?

– La mejor, o al menos la más conocida, es la de Brigitte Bardot con el cigarro y el pelo ondeando al aire. Estuve a punto de no hacerla. Estaba llegando al final de la película e iba a bajar la cámara y cambiar el carrete cuando el viento cambió y vi lo que en ese instante supe que sería una imagen fabulosa.