Velocidad y tocino no tienen mucho que ver. La venta de O2 a Hutchison y Austria parece que tampoco. Pero solo en principio. Los contrarios a la operación en Reino Unido han tomado al pequeño país centroeuropeo como ejemplo de mercado poco competitivo para argumentar que la operación no se debe llevar a cabo.

La compra de O2, filial británica de Telefónica, por parte del grupo hongkonés Hutchison, sigue su curso. Lento y trabado, pero adelante. Aunque en los últimos días parece que surgen enanos por todas partes. Primero fue una carta del órgano de competencia británico a la Comisión Europea para insistir en que la venta no debe producirse porque frenaría la competencia en el mercado y conllevaría una subida de precios.

Ahora, la china en el zapato llega con dos informes que han publicado la autoridad austriaca de competencia (BWB) y el regulador de telecomunicaciones (RTR). Dichos informes evalúan el impacto que tuvo la compra de Orange Austria por parte de Three (perteneciente a Hutchison) aprobada en 2012.

Los dos organismos públicos se opusieron a la operación, pero al tener el visto bueno desde Europa, poco se podía hacer. El temor era una subida de precios dado que solo quedaban tres compañías: la propia Three, A1 y T-Mobile. Misma situación que los contrarios a la operación en Reino Unido están esgrimiendo.

Los informes analizan el efecto que tuvo la compra durante 2013 y 2014 en lo que se refiere a los precios. La conclusión es el bache en el camino para Telefónica. Tras la fusión los precios aumentaron de forma significativa durante los dos años siguientes. En el segmento prepago las subidas fueron del 20-30%, mientras que en la parte de contratos fue del 13-17%.

Esta situación, según precisan los informes, tuvo un cambio en 2015, gracias a la irrupción de los operadores móviles virtuales (OMV). También influyó que el regulador austriaco tomó medidas para facilitar las portabilidades de un operador a otro.

¿Y ahora?

Según precisan sendos organismos, en 2015 (tres años después de la operación) los precios han caído ligeramente. Síntoma de que ha vuelto la tensión competitiva al mercado austriaco. No obstante, y tomando el ejemplo español, los OMV llega un momento en que también dejan de generar competencia en el mercado.

Así pues, hay quienes están utilizando la situación del mercado móvil en Austria para justificar que la compra de O2 por parte de Hutchison no debería producirse. De esta forma, Telefónica, sigue manteniendo la respiración. Será complicado sostener que no hay subidas de precio, cuando los números lo demuestran.