Asegura a través de un informe realizado por la Fundación Anclaje que la planta vallisoletana es “viable y competitiva”. El presidente Juan Vicente Herrera ha solicitado una reunión con la dirección de la compañía y con el embajador de Francia en España. Mientras, Lactalis mantiene el pulso y amenaza con el cierre unilateral si los trabajadores “mantienen su posición de bucle”.

El gobierno de Castilla y León ha decidido plantar cara a Lactalis, la multinacional francesa propietaria de la firma Lauki, tras el anuncio de que cerrará la histórica Central Lechera Vallisoletana el 30 de junio. La compañía mantiene firme su postura que anunció el 10 de marzo: cierre para trasladar la producción a otras plantas y su negativa a vender para no potenciar a la competencia. La Junta ha encargado un informe a la Fundación Anclaje en la que están representados los agentes del diálogo social cuyo resultado es concluyente: Lauki es “viable y competitiva”, como ha reconocido la vicepresidenta regional y consejera de Empleo, Rosa Valdeón. El informe viene a ratificar los resultados positivos que ha arrojado Lauki en los últimos años, su ubicación en el centro del país y su proximidad a Madrid, donde va gran parte de la producción, aunque no han sido suficientes argumentos en la valoración de la compañía cuando expuso las razones de su decisión centradas esencialmente en el descenso de la demanda de leche pausterizada y la necesidad de racionalizar su estructura concentrando volúmenes. Lactalis ofrece a los trabajadores un plan para minimizar el impacto del cese de actividad por medio de recolocaciones o indemnizaciones.

La Junta maneja un ‘Plan B’ al abrir contactos con empresas del sector interesadas en mantener la actividad de Lauki, que da empleo directo a 85 personas en la fábrica más  100 ganaderos que suministran la leche. Pero se topa con la decisión de Lactalis de no vender la planta para que compitan contra ella. Es más, la compañía amenaza con ejecutar su plan y no esperar al 30 de junio para cerrar “si los trabajadores se mantienen en bucle”, acusando directamente el Comité de Empresa de prolongar de “actuar de mala fe” para prolongar las negociaciones.

Los sindicatos opinan que esta postura responde a una “amenaza” para evitar que se dilate el proceso y defienden que necesitan“más tiempo” para abordar otras vías que permitan mantener la actividad de Lauki en Valladolid.

Dos peticiones de reuniones

El presidente de Castilla y León, Juan Vicente Herrera, ha pedido una entrevista con la dirección de Lactalis y otra reunión con el embajador de Francia en España. Quiere exponerles las conclusiones del informe e insistir en la posibilidad de buscar una alternativa al cierre que no suponga el final de la actividad de la planta y permita conservar los puestos de trabajo. El próximo día 21 hay previsto otro encuentro entre trabajadores y dirección de Lactalis con un ambiente enrarecido por las posiciones enfrentadas entre ambas partes. José Manuel González, presidente del Comité de Empresa,  defiende que con este informe se dan “más razones” a Lactalis para que dé marcha atrás en su decisión de cierre y “dejarle sin argumentos porque no hay causas objetivas para ello. Tenemos herramientas de presión para que no se vayan, insisten las fuentes sindicales añadiendo que las deslocalizaciones no están permitidas en España por lo que derivarían en un cierre fraudulento con indemnizaciones de hasta 45 días hasta 2012.

Para este sábado hay convocada una manifestación en Valladolid, azotada también por el anuncio de cierre de otra empresa histórica, Dulciora. El pasado fin de semana los trabajadores protestaron en la Plaza Mayor de la ciudad regalando leche y consiguiendo el respaldo de todas las fuerzas políticas de la ciudad. Incluso, el Ayuntamiento ha anunciado un régimen de blindaje del suelo donde se ubica actualmente Lauki para evitar una posible especulación inmobiliaria. “Se lo tienen que pensar”, insisten los sindicatos mientras se aferran al apoyo regional desde la Junta a través del Plan de Protección ante Empresas en Crisis que ha puesto en marcha en 2016.