Ante la sequía de noticias sobre la famosa Operación Chamartín, la promotora Distrito Castellana Norte (DCN) –participada en más de un 70% por BBVA junto al Grupo San José-  ha decidido tomar la iniciativa y revelar nuevos detalles sobre el proyecto para presionar al consistorio de cara a la aprobación definitiva de la ampliación del Paseo de la Castellana.

EL objetivo del grupo es demostrar que su propuesta no se trata de ninguna “excentricidad”, sino de “un proyecto modélico a la altura de una ciudad como Madrid”, señalaba Antonio Béjar, presidente de DCN, durante el foro sobre Urbanismo organizado por El País. La construcción de seis torres y entre ellas la que será la más alta de Europa, con hasta 70 plantas y más de 300 metros de altura, ha sido la revelación estrella sobre el proyecto.

Respecto a la integración de las nuevas construcciones, está previsto que el nuevo complejo tenga una densidad de edificación inferior a la del resto de la Castellana e incluso a la de otras zonas de la capital como Chamberí o Tetuán. Las alturas de las nuevas viviendas y oficinas serán similares a las de los alrededores, ya que el 85% de los edificios contará con menos de 15 plantas, y el 80% de los espacios estará dedicados al uso público, frente al 20% restante que se dedicará a pisos y despachos.

“Nuestra intención rebelando detalles del plan es despejar incógnitas. DCN no quiere hacer 50 torres, las alturas serán similares al entorno y la edificabilidad inferior a la del propio Paseo de la Castellana. No plantemos ninguna excentricidad sino una integración armoniosa”, añadía Béjar durante su intervención.

Otro de los principales problemas de la zona son los atascos que se forman en el conocido como “Nudo Norte”, cuya infraestructura no puede dar servicio a la elevada cantidad de transporte registrado a diario.

“El nudo Norte está colapsado, la infraestructura está obsoleta porque no ha habido inversión. Así se ha generado una brecha, una herida en el norte de Madrid de abandono, pobreza y chabolismo”, denunciaba el presidente de DCN.

“Tras la ampliación, el 66% de las personas que circulen por la zona Castellana Norte lo hará en transporte público”, añadía Jorge Segrelles, director general de Servicios a Clientes y Patrimonio de Adif.

Diez meses a la espera del OK de Carmena

Tras más de veinte años de “avatares políticos”, al grupo sólo le falta el permiso municipal para dejar definitivamente atrás la fase de planteamiento y comenzar con la esperada ejecución. Sin embargo, el proceso lleva literalmente en stand-by desde hace diez meses, coincidiendo con la llegada de Manuela Carmena al Ayuntamiento madrileño.

El consistorio, a través del concejal de urbanismo José Manuel Calvo, puso como condición previa a la aprobación del proyecto la apertura de unas mesas de debate en las que estuvieran presentes todos los agentes civiles para la evaluación de las obras. Desde DCN defienden que el plan ya fue sometido a exposición pública anteriormente, con el visto bueno de todos los implicados.

“Seguimos sin saber qué efectos tienen esas mesas a cerca del procedimiento, si suponen o no un nuevo proceso de exposición pública, el cual ya superamos en su momento, y si es así tenerlo en cuenta de cara a las decisiones que pueda tomar el Ayuntamiento al respecto”, aclaraba Antonio Béjar.

La empresa reconoce que se siente “indefensa” ante la vía informal de negociación que ha planteado el consistorio y recuerda que ellos siempre se han ceñido a la legalidad.

“Consideramos que la vía por la que tenemos que conocer sus decisiones es la administrativa, donde nosotros eventualmente podríamos recurrir, una decisión de una asamblea celebrada en un centro cívico no está recogida en el ordenamiento jurídico. Nos sentimos un poco indefensos ante ese formato de decisión. En ningún momento hemos pedido que se cambie el marco legal, de hecho lo respetamos íntegramente, pero esperamos lo mismo por su parte”, añadía el presidente de DCN.

Este cumulo de circunstancias llevó a la empresa a no asistir a las dos últimas reuniones planteadas por la administración municipal ante su falta de explicaciones al respecto.

“Cuando empezó la primera mesa consultamos y preguntamos al Ayuntamiento cuál era la finalidad y las motivaciones de esa mesa, qué validez jurídica tendría y cómo se incorporarían las conclusiones al procedimiento administrativo. Desde noviembre el ayuntamiento no nos ha respondido a las preguntas y las hemos ido repitiendo a lo largo de todo el proceso hasta que a la tercera y cuarta reunión decidimos no ir”, explicaba Béjar en su intervención.

Por el momento, la promotora descarta tomar acciones legales a la espera de lo que pueda pasar en los próximo ocho meses, ya que el 31 de diciembre es la fecha límite contractual para la aprobación del proyecto. Mientras tanto, el presidente de la compañía reconoce que la comunicación con el consistorio madrileño es “fluida” aunque hasta ahora ineficiente.

“Hoy por hoy no nos planteamos acudir a la justicia, nuestro escenario es el acuerdo y el consenso con las administraciones. Esto no quita que si la compañía o el proyecto se ven perjudicados como consecuencia de decisiones administrativas que consideremos que no se ajustan a la legalidad no vamos a dejar defender nuestro intereses. La interlocución es fluida y cordial, pero seguimos sin saber exactamente si tienen prevista otra cosa que no sea la aprobación”, añadía.

Incertidumbre frente al futuro

Sobre las posibles alternativas de cara a un eventual rechazo de la propuesta, DCN tiene claro que si no es en Madrid, otras ciudades querrán beneficiarse de la cuantiosa financiación que ofrece la promotora, la cual asciende a más de 5.000 millones de euros.

“Cuando uno consigue asegurar una cantidad de dinero tan elevada como esta, es lógico pensar que si no sale el proyecto se le buscará otro uso. Pero de momento no tenemos ninguna oferta concreta en otros países. Estamos poniendo toda la carne en el asador, ya que hoy en día las ciudades compiten por la inversión privada”, señalaba el presidente de la promotora.

El 78% de los madrileños apoya el proyecto Distrito Castellana Norte mientras que el 83%de los vecinos de los barrios cercanos tienen una opinión “buena” o “muy buena” sobre el proyecto, según un sondeo elaborado por MyWord para DCN.