Pablo Casado afronta la conversación con la paz de espíritu de aquel a quien ya ha pasado lo peor. Y lo peor no tiene que ver con la ingobernabilidad o con Podemos, sino con los dos años en los que su familia ha sacado adelante a su segundo hijo, cincomesino. Aunque ya “anda, habla y está fenomenal” gracias a los estímulos de su mujer –”no me la merezco”–, les ha enseñado más de la vida de lo que podrán devolverle.

Casado atiende a un grupo reducido de periodistas en la jornada ‘Los garbanzos de Marilé’, organizados por la comunicadora Marilé Zaera en el restaurante madrileño Casa María, en plena Plaza Mayor. Pese a reconocer que su gran pecado es la gula, no prueba el cocido para poder responder al máximo número de preguntas. Bromea con las prisas que tiene por llegar al escaño a las cuatro en punto: “Si no, te hace Errejón una foto y te la lía”.

Casi sus primeras palabras nada más sentarse: “Elecciones, sí, aunque hasta el rabo todo es toro”.

El otro día estaba muy pesimista porque pensaba que Podemos podía pactar con el PSOE por miedo a las encuestas, destrozar a Sánchez y luego, en dos años, otra vez a elecciones. “Pero no porque sean malos malísimos, sino porque son leninistas, que habrá a quien le guste. Como sabemos que es pura propaganda y conquista del poder, lo critico siempre y no comparto la estrategia de no atacarles. Yo les doy hasta en el carné porque son un peligro para mis hijos. Ellos no engañan a nadie y te dicen lo que quieren hacer, lo que quieren expropiar y lo que piensan de todo”.

Sin embargo, ahora ve un escenario diferente: “La ambición de Pablo Iglesias y la cerrazón de Sánchez parece que nos lleva a elecciones”.

Y si hay elecciones, van a ser con el mismo candidato, con la misma estrategia y, salvo el caso de Segovia –por el caso Gómez de la Serna–, también las mismas listas, con él presentándose por Ávila.

“Aunque no hablado con Moragas o con Rajoy, creo las elecciones van a ser un calco en cuanto a estrategia. La campaña que se hizo fue muy parecida a la de Reagan y McCain, con personas más mayores que sus rivales y para las que había que poner en valor esa diferencia de edad. Nos favoreció que el resto tuvieran un perfil de candidato muy equivalente, lo que nos permitió destacar la experiencia, la seguridad, la responsabilidad…”

Si en la fiesta del décimo aniversario de Twitter sorprendió que buena parte de los políticos asistentes eran del PP o de Ciudadanos, que llevaron a algunas de sus principales figuras, se debe en parte a que, por primera vez durante la pasada campaña, el PP hizo una campaña muy seria en redes sociales. Casado reconoció que fue uno de sus focos y explicó que se artículó a través de una estrategia de elección de gente influyente entre sus partidarios y de colaboración a la hora de hacer llegar los mensajes y los hashtags a través de una plataforma de software. En su opinión, de una forma orgánica, aprovechando la horizontalidad del medio y sin recurrir a perfiles falsos.

¿Inmovilismo?

Casado reconoce lo duro que han sido estos días sin comunicación para un portavoz. “Hemos tenido 115 días horribles porque hemos sido tremendamente repetitivos y cansinos. Los periodistas habéis tenido una paciencia de santo. En EEUU les recetamos diez ruedas de prensa con el mismo papel que el 21-D, se levantan y nos dejan plantados. Vosotros habéis aguantado estoicamente, sabiendo que teníamos muy poco margen de maniobra”.

Cree que las últimas semanas han sido “de atrezzo”, pero reconoce méritos a sus rivales. “Me parece que la estrategia a Sánchez le ha salido fenomenal. En Nochevieja estaba muerto, pero hizo su viaje a Portugal y pareció que se iba a Fátima. Vino transfigurado y empezó a jugar hábilmente. Rivera también lo ha hecho bien. Los que más pelos nos estábamos dejando en la gatera hemos sido Podemos y PP. Hasta ahora, que se empieza a interpretar de otra forma lo que hemos hecho. Ahora mismo, los que salen peor parados son Podemos”.

Para Casado, todo depende de la relación de Iglesias con sus socios. “La ecuación que va a determinar si hay elecciones es que encalle completamente el pacto con IU. Con En Comú las cosas no están bien. Cuando te besas en la boca es que las cosas no están bien. Y Compromís no creo que vuelva al redil”.

Preguntado sobre Rajoy, no le duelen prendas en reconocer que la situación no es la mejor. “Todos somos conscientes del desgaste del partido y del que tiene un gobernante, como también  lo han tenido el irlandés, Obama o la propia Merkel. Si se convocan elecciones no hay tiempo para abrir ningún proceso. Presentarse depende de él y desde dentro os digo que le veo con ganas de quedarse. Por tres motivos. En primer lugar, hemos ganado las elecciones y hay un buen balance de gestión del Gobierno durante cuatro años; en segundo lugar, no se cambia de caballo a mitad de carrera, y también muy importante, las encuestas nos vuelven a dar como ganadores. ¿Después de las elecciones? Si perdemos y no gobernamos, sinceramente no creo que encabezase la oposición”.

Esa sinceridad, como poco, sorprende. “Es compatible ser leal a una persona y diagnosticar que tiene un desgaste. Pero por los plazos que barajamos no veo cambios para las próximas elecciones”.

Casado no ve factible la tan cacareada gran coalición, entre otras cosas porque cree que “la relación entre Rajoy y Sánchez es pésima”. Principalmente por la negativa de Sánchez a mantener contactos, aunque también en parte debido al carácter del gallego. “Rajoy es una persona muy afable, pero tiene ese toque de orgullo de opositor, de alguien a quien no le da la gana que le desprecien. Los de provincias parecemos muy mansos hasta que dejamos de serlo”.

También cree que no tiene mucho sentido hablar con el PSOE si está Podemos sobre la mesa, y tiene claro que en caso de que hubiese coalición tendrían que presidirla por haber sido la lista más votada. “Yo me presenté por Ávila, dupliqué al PSOE y saqué el mejor resultado de cualquier partido y de España. ¿Cómo le explico a la gente que sus diputados vamos a votar una investidura de quien sacó la mitad de votos que nosotros?”

Defiende en todo caso la “generosidad” de su partido. “Se nos puede echar en casa muchas cosas, pero hemos sido previsibles y generosos. Nosotros nos comprometimos a ceder nuestros concejales y nuestros diputados a todos los gobiernos en los que exista pacto con Podemos, incluso en los que gobiernan. Porque creemos que Carmona sería mejor para Madrid que Carmena. Nadie pone en valor que hemos ofrecido gratis apoyo parlamentario y presupuestario. En seis comunidades autónomas en las que ha ganado el PP no estamos gobernando y aceptamos dar nuestros votos para que gobierne otro que no ganó. Eso no es inmovilismo.

Dentro del PP, es de los que evitan criticar a Ciudadanos. “Tengo una relación muy buena con gente de Ciudadanos gracias a las tertulias y soy de los que piensan que no hay que criticarles. Pero no por amistad, sino porque necesitamos a sus votantes. Quiero volver a ligarme al votante de Ciudadanos de Ávila. Y a ningún votante le gusta que insultes su opción de voto”.

“Lo que no es creíble es decir que son la muleta del PSOE, cuando nosotros queremos pactar con el PSOE. Les necesitamos y les vamos a necesitar”, subraya.

Casado aboga por recuperar las que, para él, son las señas de identidad del PP. “En primer lugar la eficacia en la gestión, la honestidad en las cuentas públicas –pese al coste por los casos de corrupción–, la defensa de la familia y de la vida, la unidad de España y la defensa de las víctimas frente al terrorismo etarra y yihadista”.

Pero a eso hay que añadir la defensa de otros principios “más viejos que Adam Smith”. “Como la propiedad privada frente a Podemos –que en las europeas hablaba de posibles expropiaciones de segundas residencias, medios de comunicación y empresas–, la libertad individual, o la seguridad personal. Esta se ha puesto en dudas con cosas como las reformas de la Policía local de Carmena, o queriendo derogar la mal llamada Ley Mordaza, que en el fondo impide que no puedan golpear con un ladrillo a un policía en una manifestación, cuando si en Reino Unido le quitas una porra a un bobby te vas dos años a la cárcel. También si queremos afrontar las amenazas exteriores no poniendo velitas en Twitter sino invirtiendo en defensa europea. Otra de nuestras características es la igualdad de oportunidades, no el igualitarismo colectivista”.

Casado admite el éxito de la política en televisión, que ha pasado a ser un producto para horarios estelares. “Si algo ha recuperado Podemos para el debate público es la ideología. Antes citabas a un clásico en un debate y pasabais a publicidad. Ahora Carolina Bescansa cita a Gramsci o a Chomsky y vamos todos como locos a releerlos. Sean de izquierdas o de derechas, los principios de libre mercado y de sociedad abierta son los únicos que han creado prosperidad en el mundo. Ya no hay una alternativa. Recuperemos a esos votantes con una amenaza: si vemos las próximas elecciones como una segunda vuelta, puede ser con un voto pragmático que favorezca a los partidos que se han movido, o con un voto ideológico, que nos permita rascar a Ciudadanos votos porque el votante prefiera al original antes que a la copia”.

Preguntado sobre la situación de Rita Barberá, Casado empieza dejando claros sus antecedentes. “Soy el único que ha defendido incluso a quienes no están en el partido, como mi anterior jefe Aznar. Y eso es lo que más le puede gustar a Rajoy, porque los jefes inteligentes pensarán que si defiendes a tu jefe anterior lo harás también con el nuevo. He defendido casos como el de Celia Villalobos con el Candy Crush, a Ana Botella con el viaje a Lisboa, a Esperanza Aguirre aparcando en doble fila, o Montoro infligiendo otra subida de impuestas. Pero no puede ser que por incomparecencia me lo coma yo, porque yo soy lo de menos. Estaré aquí un año más, que es la vida útil de un portavoz según me dicen mis predecesores”.

“Lo que pedimos en el caso de Rita fue que diese explicaciones. Le tengo estima, pero no podemos admitir que cuatro semanas después siga diciendo que no tiene nada que decir, porque es un coste al partido. De Soria me enteré de la rueda de prensa y no me entra empacho en defenderle. Primero, porque me permite decir “ya ha ha dicho fulanito que tal”, que es lo mínimo que un portavoz te puede pedir para no cruzar la delgada línea entre portavoz y mamporrero. Y luego es que vosotros preguntáis menos cuando ya tenéis un ‘total’ de alguien.

“Cada cual tiene que ver en cada momento si aporta o no. No es cuestión de edad. Carmena con más de 70 años revolucionó la campaña de Podemos, en 2008 Pizarro nos hizo media campaña y fue un gran revulsivo… Cuando llevas 33 años en un sitio, como Rita, ¿te merece la pena el coste o es bueno cambiar de aires? Por eso defiendo la limitación de mandato: ocho años para todo. Te pasas cuatro años mirando el portafirmas con lupa y no dejas a los funcionarios paralizados. Por culpa de la corrupción ahora mismo no se firma un papel, los funcionarios se niegan a ayudar a gobernar, los políticos están saliendo a mansalva. Hay que recuperar esa excelencia en la gestión que previene prácticas corruptas y atrae a los mejores”.

¿Como por ejemplo? “En todas las multinacionales hay un mecanismo de alerta interna por el cual un subordinado puede denunciar a su superior con garantías. Si eso existiese en el Ayuntamiento de Boadilla no habría habido corrupción. Esas son las cosas que hay que hacer y están aprobadas en la conferencia política de septiembre”.

Uno de sus momentos más interesantes tiene que ver con la Ley de financiación de partidos políticos. “Es draconiana. Es imposible que haya listas abiertas, democracia interna, no acumulación de cargos o libertad de voto con la prohibición de donativos privados. Si hay listas abiertas y libertad de voto tiene que haber financiación privada para no depender del partido. Pero mis electores tienen que saber quién me ayuda a hacer la campaña. En España, con 13 partidos y ocho grupos parlamentarios es imposible, por lo cual hay que subir la barrera de acceso al legislativo. Por eso se inventó el bipartidismo en EEUU hace 300 años”.

Sobre Cataluña, cree que es un lugar en el que un futuro Gobierno tiene que estar todas las semanas de un modo u otro. “Merece la pena porque es un sitio estupendo. Nos encanta Cataluña. Como quiero mucho a España y sin ustedes España no es España, pues decidamos qué queremos hacer juntos sin chantajes”.

“La entrevista en La Vanguardia a Zapatero me causó estupor. Que el pirómano me venga a vender extintores… Todo esto surge del dichoso Estatut, que no hacía maldita la falta. Aznar pactó la financiación autonómica para décadas en 2002 y se lo cargaron a los tres años”, lamenta.