Las redes sociales se han convertido en una poderosa arma de comunicación. Aunque muchos gobiernos han pasado de la comunicación, y simplemente creen que son un arma. Es el caso de Etiopía, que ante unas revueltas sociales ha decidido, aparte de llevar represalias violentas, capar el acceso a muchas webs y herramientas de mensajería.

Los cortes de las redes sociales y las plataformas de mensajería son la punta del iceberg del verdadero drama que están sufriendo en la región de Oromía, región situada en el centro-sur de Etiopía. A finales del año pasado, el pueblo oromo inició una serie de revueltas para protestar contra las desigualdades sociales y económicas que creen que sufren con respecto a otras regiones. Las protestas critican un plan que quiere llevar a cabo el Gobierno y que, según los oromos, miles de agricultores perderán sus tierras y muchas familias se verán desplazadas.

Lo que tiene claro el gobierno etíope es que no quiere publicidad ni difusión sobre el tema. Sobre todo porque, según una organización de derechos humanos, desde marzo habrían muerto 266 manifestantes. Por su parte, fuentes del gobierno etíope no han precisado una cifra exacta de afectados, aunque sí han señalado que en las revueltas también han sido dañadas las fuerzas de seguridad.

En este contexto, según Bloomberg, WhatsApp, Twitter y otras herramientas de mensajería llevarían más de un mes sin funcionar en Etiopía. Sobre todo en la región de Oromía, donde se habrían producido la mayor parte de los conflictos y las represalias por parte del Gobierno.

Ethio Telecom, la compañía que tiene casi el monopolio en el sector de las telecomunicaciones del país, ni confirma ni desmiente los problemas. Aunque según afirman diversas fuentes a Bloomberg, la mayoría de la red móvil no funciona.

Desde Twitter se han negado a hacer ningún tipo de declaración sobre el asunto y, parece ser, no quiere ningún tipo de conflicto a nivel político, por lo que prefiere tener caído su servicio a posicionarse junto a los manifestantes.

Nadie aclara nada

Con el objetivo de tirar balones fuera, según cuenta Bloomberg, un portavoz del Gobierno habría expresado que, casualmente, todos estos problemas podrían deberse a fallos en la conexión por las infraestructuras.

Mientras, diversas organizaciones de derechos humanos ven en estas acciones una restricción de la libertad de expresión como ya ha sucedido en algunos países del norte de África cuando se han dado este tipo de revueltas sociales. El poder de difusión que han alcanzado herramientas como Facebook o Twitter para retransmitir en tiempo real y con imágenes todo tipo de acontecimientos, puede retratar a cualquier Gobierno.

Sobre todo si ya pesan 266 muertos en cuatro meses.