A la hora de viajar, el 34% de los españoles prefieren coches económicos y compactos. Ford es la marca preferida por los consumidores para alquilar un coche, aunque el modelo más popular es el Volkswagen Polo. Los concesionarios superaron el año pasado el millón de unidades vendidas por primera vez desde 2008.

Vehículos accesibles, de bajo consumo y económicos, estás son los principales criterios del público español a la hora de alquilar un coche. Según la web de viajes Kayak, el clásico coche económico representa hasta el 34% de las búsquedas para alquiler vacacional. La tendencia en Europa es la misma, excepto en Italia, donde el modelo mini triunfa entre los consumidores.

Ford es sin duda la gran triunfadora en el mercado nacional, como marca aparece hasta siete veces en el top 3 dentro de los diez tipos de automóvil más demandados. Además, ocupa un lugar en el podio de los principales modelos: económico, mini y compacto.

Sin embargo, en la categoría de económico –la más popular entre los españoles-, el coche más demandado es el Volkswagen Polo, seguido de cerca por el Ford Fiesta y el Opel Corsa. En segundo lugar, entre los minis, el popular Fiat 500 arrasa en el mercado con un 21% de las búsquedas.

A pesar de la preferencia por coches pequeños y prácticos, en España también existe un nicho de mercado para las furgonetas, que acaparan en torno a un 7% de las búsquedas. El modelo más demandado en el ranking de vehículos de gran tamaño es la Ford Galaxy, seguida de cerca por la clásica Mercedes-Benz Vito.

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La mejora en el sector automovilístico no sólo afecta al mercado del alquiler, sino que tanto concesionarios como ventas ven ya la luz al final del túnel. Para empezar, la facturación volvió a superar el millón de unidades en 2015, unos resultados inéditos desde que se iniciara la crisis en 2008.

Como consecuencia de esto, los concesionarios doblaron en media su margen de rentabilidad respecto a 2014, hasta alcanzar el 1,8%, según los datos de la Asociación Nacional de Vendedores de Vehículos (Ganvam).

Por áreas de actividad, las ventas supusieron al 51% de la rentabilidad de los concesionarios, aunque la contribución del vehículo de ocasión supera a la del nuevo, con un 9,1% y un 8,8%, respectivamente.

El único frenazo del sector estuvo en la actividad posventa, cuya contribución se redujo en tres puntos porcentuales, hasta alcanzar el 49%. Esto se debe, a que los coches más rentables en este segmento del mercado son los menores de cinco años y esto sólo representa el 15% del total actualmente.

Sin embargo, el parque está experimentando un acelerado proceso de envejecimiento, con una media de edad de los automóviles de 11,6 años. “La recuperación de la posventa es la asignatura pendiente de las redes, algo que dependerá de la renovación del parqué”, señalaba Juan Antonio Sánchez, presidente de Ganvam.