La ministra de Fomento descarta la privatización del grupo ferroviario, después de que el presidente de la compañía apostara por seguir los pasos de AENA y promover una venta parcial de la compañía. “De lo que de mí dependa, esta compañía seguirá siendo siempre pública”, dice Pastor.

 En pleno impasse político y cuando empieza a descartarse que habrá segunda vuelta electoral el próximo 26 de junio, el Gobierno no parece dispuesta a que se abra un debate público en torno a nuevas privatizaciones, no siempre populares. Y por ello la ministra de Fomento en funciones, Ana Pastor, ha salido al paso ante cualquier duda en torno a la eventual venta parcial de Renfe.

“De lo que de mí dependa, esta compañía seguirá siendo siempre pública“, ha dicho Pastor, que se ha declarado “defensora de los intereses púbicos”. La ministra ha subrayado que el grupo ferroviario obtuvo el año pasado sus primeros beneficios y eso de por sí constituye una “garantía de futuro para la empresa”.

La ministra de Fomento respondía así –a preguntas de la prensa- a las declaraciones del presidente de Renfe, Pablo Vázquez, en una entrevista con Financial Times en las que defendía una privatización parcial del grupo como mejor opción de futuro de la compañía.

Vázquez defendía emular el modelo de AENA y apostaba por una privatización mediante una colocación de parte del capital en Bolsa, y tras la cual el Estado aún mantuviera una participación de control en el operador ferroviaria. El Gobierno ejecutó la privatización parcial de AENA a través de una OPV hace un año, y en el gestor de los aeropuertos el Estado mantiene una participación del 51% del capital a través de Enaire.

“La mejor manera de que el Gobierno mantenga una Renfe fuerte es exponerla a la disciplina del mercado”, explica Vázquez. Y es que el presidente de Renfe está convencido de que esa “disciplina de mercado” es la que permitirá a la compañía afrontar liberalización plena del sector ferroviario e n la Unión Europea a partir de 2020. Entonces los grandes operadores continentales (la SNCF francesa, la Deutsche Bahn germana…) entrarán con fuerza a competir en el mercado español. “Debemos ser los suficientemente fuertes para competir con ellos”, sentenció entonces.

Los pasos hacia la liberalización del sector ferroviario en España, y hacia la privatización de al menos parte del negocio de Renfe, están siendo más lentos de lo inicialmente planeado por el Gobierno del Partido Popular. Y es que finalmente los eventuales avances en ambos campos se han dejado para que los pilote el siguiente Ejecutivo.

La liberalización del tren sólo es un hecho en el transporte de mercancías. Y aunque la propia Ana Pastor había sentado las bases para iniciar la entrada de competidores privados en el transporte de viajeros, los plazos previstos no se han cumplido. La intención era inicialmente que en la pasada legislatura ya hubiese un operador privado en el corredor a Levante. Pero no. En paralelo, también era patente la pretensión del Gobierno de propiciar una privatización parcial de la filial de Mercancías de Renfe… Y al final, también a este proyecto le ha tocado esperar. Ni más pasos hacia la liberalización ni el inicio de la privatización de al menos una de las ramas de Renfe –en principio, sólo la de mercancías-.