El sindicato de controladores Usca ha manifestado su “sorpresa” ante una de las condiciones que incluye la empresa pública de formación para estos trabajadores, Senasa, en una convocatoria para acceder a los cursos de supervisión del tráfico aéreo desde torres públicas. Una de las cláusulas explicita que no podrán participar en el programa los controladores de torres privadas.

Dentro de poco se cumplirá un año de la retirada de la convocatoria para 45 plazas de controlador aéreo. Aunque Enaire adujo entonces cuestiones técnicas, de desajuste con la regulación europea, algunas fuentes de la navegación aérea española explicaron a SABEMOS que detrás podría haber otra causa: la mayoría de los que se presentaron a esta convocatoria eran controladores en torres privadas, que quedarían “en cuadro” si los trabajadores consumaban su migración hacia lo público.

Estos empleados han encontrado otra traba para su cambio a torres estatales después de que el ente que da la formación para ser controlador, Senasa, haya incluido una cláusula que les impide optar a una plaza en el curso para supervisión de la navegación aérea en instalaciones públicas.

Los que quieran acceder a la formación para controlador público tienen que asegurar que no desempeñan estas tareas en una torre privada y presentar una declaración jurada

Más concretamente, los aspirantes a alistarse en el Módulo 2 (para controlador de torre, aproximación y ruta) han de presentar una declaración jurada en la que afirmen que no están desempeñando este tipo de funciones en una torre privada, tal y como se refleja en las bases de la convocatoria.

Dicho de otra forma: si estás en una torre privada y quieres formarte para pasar a una pública tienes que dejar tu trabajo. No te puedes apuntar por si te cae una plaza y permanecer en tu empleo por si acaso: tienes que apostarlo todo a una carta.

Esta es una medida “insólita” y “sospechosa”, a juicio de la secretaria de comunicación de Usca, Susana Romero, que parece “hecha a medida” para no perjudicar a las empresas que gestionan las torres privadas. Por ello, ha indicado a SABEMOS, los servicios jurídicos del sindicato están estudiando cómo recurrir estos términos.

La convocatoria es un un acto “discriminatorio e inconstitucional”, indica la organización en un comunicado, pero no sólo por la exclusión de los controladores privados.

Los aspirantes a controlador aéreo en torre pública tienen que pagar 47.000 euros por el Módulo 2

Susana Romero considera “absolutamente desorbitado” el desembolso que han de completar los alumnos para cursar la formación, que alcanza los47.000 euros. Y mientras tanto el Gobierno todavía no ha convocado plazas de controlador aéreo en torres públicas, aunque la apertura de las listas para entrar en los cursos del Módulo 2, que habilita para trabajar en estas instalaciones, pueda anticipar movimientos en este sentido.

Fuentes del sector han indicado que el panorama político actual, con un Gobierno en funciones, está frenando cualquier proceso de contratación.

Ese será el siguiente paso, que desde Usca consideran ineludible. El envejecimiento de la plantilla preocupa al sindicato, dado que la capacidad de reacción de los controladores va menguando conforme cumplen años de servicio. Además, las jubilaciones que se van produciendo reducen el número de empleados, que han de asumir más volumen de trabajo y convivir con unos mayores niveles de fatiga.

Foto: Flickr – Iberia Airlines