El juez Pedro Márquez ha concedido una prórroga a los acreedores de Abengoa para que alcancen un acuerdo con el que se evite la situación concursal de la compañía sevillana. Los tenedores de deuda creen que no hará falta agotar el límite de 7 meses que ha dado el magistrado, hasta el 29 de octubre.

Fuentes conocedoras de la situación de la compañía han adelantado a SABEMOS que todas las partes están trabajando para que la adhesión del 75% de los acreedores al plan de reestructuración se consiga mucho antes de que acabe el plazo que ha dado el magistrado, que caduca el 29 de octubre.

En el G6, el grupo que reúne a los 6 principales acreedores de Abengoa, han calculado que harán falta entre 1 y 2 meses para conseguir una redacción acordada entre los propietarios de deuda de la compañía, a lo que habría que sumarle algún tiempo prudencial para recabar todas las firmas. El proceso se puede dilatar “hasta junio o julio, fácilmente”, han vaticinado las fuentes consultadas. Pero lo que es seguro es que no se va a llegar hasta el 28 de octubre con el acuerdo en el aire.

Fuentes cercanas al proceso calculan que pasarán entre 1 y 2 meses hasta que se consiga una redacción acordada entre los acreedores

No obstante, estos son sólo algunos cálculos especulativos, tal y como han reconocido estas fuentes.

Desde el colectivo compuesto por Banco Santander, Bankia, CaixaBank, Banco Popular, Crédit Agricole y HSBC se ha destacado el avance de las negociaciones. El respaldo, de media, supera el 75%, aunque en algunas de las más de 40 sociedades del grupo Abengoa el umbral es menor.

Tal y como consta en el auto, hay 9 empresas del holding en las que el apoyo es menor al 75%, aunque en todos los casos es superior al 60%, lo que ha propiciado que el juez haya accedido a prorrogar el preconcurso. En algunos casos se está cerca de la cifra mágica, como sucede en Abengoa S.A., ­con una aceptación del 74,30%. Por lo tanto, el pacto está al caer.

En cualquier caso, la multinacional sevillana ha conseguido lo que quería, un remanso de paz de 7 meses en los que se podrá tomar con calma la colecta de firmas. El magistrado ha estimado la petición de Abengoa y ha establecido que “la deuda no es exigible” hasta el 29 de octubre.

La prórroga del vencimiento de las obligaciones de Abengoa es “necesaria para la continuidad de la actividad” de sus sociedades, ha reconocido el juez Márquez en su auto.

Tras estudiar el acuerdo que presentaron los acreedores en el juzgado, el magistrado considera que el pacto “paraliza” el deterioro financiero, con lo que Abengoa puede continuar facturando e ingresando dinero para satisfacer sus obligaciones, “de un modo destacado” las que tiene para con los trabajadores.

“El grupo cerró el año 2015 con una facturación de 5.755 millones de euros y un ebitda (…) de 515 millones de euros, de forma que nos encontramos ante el supuesto de un grupo empresarial viable desde un punto de vista operativo, pero apalancado desde un punto de vista financiero”, ha diagnosticado el juez Pedro Márquez.

Salida del Nasdaq

La compañía sevillana ha anunciado que va a solicitar a la autoridad bursátil estadounidense su salida de la bolsa estadounidense. Fuentes de Abengoa han confirmado a SABEMOS que la decisión busca desprenderse de los costes que supone mantenerse en el índice norteamericano.

“Estas cargas administrativas y los costes asociados a ellas pesan más que los beneficios derivados de la cotización”, ha precisado la empresa hispalense en un comunicado.

Con esta decisión se cierra una corta etapa de la multinacional, quecomenzó a cotizar en el Nasdaq en octubre de 2013 con el objetivo de ampliar su base de accionistas e inversores internacionales.

De ahora en adelante sus acciones cotizarán tan sólo en el mercado continuo de la Bolsa española, donde se genera el 97% del movimiento de sus títulos, en detrimento de la bolsa neoyorquina. Asimismo, Abengoa ha indicado que el acuerdo para la reestructuración de su pasivo implica la unificación de sus acciones en un solo tipo frente a la división entre clases A y B, clasificaciones que implicaban unos derechos y una liquidez diferentes.