Comienza la Campaña de la Renta y por primera vez se aplica la reforma fiscal aprobada por el Gobierno popular. Planes de pensiones, deducciones por alquiler, indemnizaciones por despido, Hacienda no se deja nada en el tintero en su afán por recaudar.

No sabemos cuánto pude durar vigente la actual reforma fiscal, lo que sí podemos afirmar es que, al menos este año, el IRPF se acogerá a las nuevas modificaciones introducidas por el Partido Popular durante la última legislatura. La nueva tributación tiene sus pros y sus contras para los contribuyentes; más ayudas sociales en detrimento de la mayoría de las deducciones.

La medida más llamativa es sin duda la desaparición de la deducción estatal por alquiler de vivienda habitual. El cambio únicamente afectará a aquellos inquilinos que hayan firmado su contrato a partir de 2015, el resto podrá seguir beneficiándose el 10,05% de las cantidades satisfechas durante el ejercicio siempre que su base imponible no supere los 24.107 euros anuales. Las deducciones autonómicas se mantienen, a excepción de Baleares, Murcia y La Rioja que no hacen uso de dicha competencia.

En materia de vivienda también se ajustan las reducciones por el rendimiento neto declarado por el arrendamiento, al desaparecer la distinción por edad que elevaba al 100% la reducción para los menores de 30 años. Ahora todos los rangos de edad tributarán en base a una reducción única del 60%.

La compraventa de inmuebles también se ha visto afectada por la reforma; todos aquellas viviendas, o pagos realizados para su construcción, adquiridas a partir de 2013 no tendrán derecho a acceder a la deducción estatal, que puede alcanzar hasta un 15% de las cantidades invertidas.

Respecto a la valoración de las propiedades, a partir de este ejercicio se suprimen los coeficientes de corrección monetaria, los cuales corregían la depreciación al actualizar el valor de adquisición. Los Técnicos del Ministerio de Hacienda (Gestha) califican esta medida como “hachazo” inmobiliario.

Planes de pensiones, trabajo y ayudas sociales

Hacienda ha reducido la cantidad límite que podemos aportar a los planes de pensiones de los 10.000 a los 8.000 euros, que permiten rebajar la base imponible en la declaración. El ahorro fiscal de dichas deducciones oscila entre el 19,5% y el 46% de la inversión realizada.

Se elimina también la reducción general de 2.652 euros por los rendimientos del trabajo, que se compensa con otro importe deducible de 2.000 euros en concepto de otros gastos. También se podrán descontar otros 2.000 euros aquellos desempleados que encuentren un nuevo trabajo que implique una reubicación.

Por otro lado, el departamento dirigido por Cristóbal Montoro ha eliminado las reducciones para activos mayores de 65 años, sin que se sustituya por otro gasto deducible. Sin embargo, las ganancias obtenidas por mayores de 65 años con la venta de cualquier tipo de bien quedan exentas de tributación, siempre y cuando se destinen a la creación de una renta vitalicia asegurada en un plazo de seis meses.

Otro punto de interés es la creación de nuevas ayudas sociales bajo la forma de impuestos negativos, lo que se traduce en deducciones en la cuota diferencial del IRPF a favor de las personas incluidas en este grupo (desempleados, pensionistas, autónomos…). Estas ayudas alcanzan en media los 1.200 euros, excepto en el caso de las familias numerosas que asciende hasta los 2.400 euros.

Pocos incentivos al ahorro

Otra de las medidas estrella para esta campaña es el Plan Ahorro 5, cuyo principal propósito es fomentar el ahorro a largo plazo entre los particulares mediante cuentas individuales y seguros. Este tipo de productos están sujetos a unas condiciones muy estrictas; la inversión por aportación se limita a los 5.000 euros anuales y sólo pueden hacerse efectivos en forma de capital.

Respecto a los rendimientos de dichas cuentas, para que exista una exención es necesaria una permanencia de al menos cinco años desde la primera aportación. Si tenemos en cuenta la bajada de los tipos de interés y las perspectivas a medio plazo de que se mantenga esta tendencia, estos productos generarán un escaso beneficio fiscal.

Según calcula Gestha, con una inversión de 5.000 euros anuales a un tipo del 2% anual se alcanzaría una plusvalía de 100 euros. Si sumamos los intereses acumulados al cabo de cinco años, el beneficio total sería de 1.540,6 euros, lo que dejaría finalmente una renta exenta de tan sólo 292,7 euros.