La plataforma tecnológica regresa al mercado español con la aplicación sólo para chóferes profesionales con licencia VTC, mientras su anterior servicio de taxis alternativos operado por particulares sigue suspendido por el juez. El nuevo servicio, que en principio tiene libertad de precios, se ofrece con tarifas de media un 30% más baratas que los taxis (y un 40% en caso de los viajes al aeropuerto). Una cuarta parte de los ingresos de los chóferes son para la aplicación online por poner en contacto a cliente y conductor. La comisión que cobra a los chóferes Cabify, su gran rival, es del 20% de los importes.

Miércoles, 30 de marzo. Diez de la mañana. Es el momento exacto en que Uber regresa al mercado español después de algo más de un año KO por orden del juez. A finales de 2014 un tribunal ordenaba a Uber la suspensión cautelar del servicio de taxis alternativos de conductores particulares (operado a través de la aplicación UberPOP) y así seguirá mientras se dirime la demanda por competencia desleal presentada por la Asociación Madrileña del Taxi.

La suspensión judicial pues sigue vigente y Uber, en sentido estricto, no la sortea. Y es que la plataforma tecnológica regresa a España no con ese servicio polémico taxis de conductores particulares, sino que la vuelta a Madrid se produce con un nuevo servicio de coches con conductores profesionales, y sólo profesionales, todos con licencia VTC (vehículo de transporte con conductor). No se trata de UberPOP, sino que la compañía regresa con la aplicación uberX.

UberX –disponible desde hoy mismo en iOS, Android, Blackberry 7 y Windows Mobile- sirve para conectar a golpe de clic a los usuarios con estos conductores profesionales en cualquier punto de Madrid. Y el servicio se estrena, según presume la propia empresa, con precios que permiten a los clientes ahorrarse un 30% de media en relación a las tarifas oficiales del servicio de taxi y de hasta un 40% en el caso de los trayectos al aeropuerto de Barajas (con un precio fijo de 30 euros para los taxis cuando el viaje comienzo dentro del perímetro de la M-30).

Guerra de precios con el taxi y Cabify… y una comisión del 25%

“Miles de españoles usan Uber para moverse en ciudades de todo el mundo y, a partir de hoy, podrán hacerlo también en Madrid”, sostiene Carles Lloret, director general de Uber para el sur de Europa. “Gracias a uberX, los madrileños podrán disfrutar de viajes cómodos y seguros con tan sólo apretar un botón en su móvil, a un precio tan asequible que les hará cuestionarse si merece la pena conducir su propio coche”. Y, de paso, también plantearse si siguen cogiendo taxis.

Uber llega a Madrid con unas tarifas de 0,10 euros por minuto y de 1,20 euros por kilómetro (amén de un precio mínimo sea cual sea el trayecto de 5 euros y una cuota obligatoria en caso de cancelación de otros 5 euros), según se recoge en su web. No obstante, las licencias VTC dan libertad a los conductores para la fijación de sus propias tarifas.

En línea con la política de precios aplicada en otras ciudades en las que ya está presente con uberX, Uber cobrará una comisión del 25% a los conductores que se registren como afiliados a su sistema para proporcionarles clientes. Una cuarta parte de los ingresos es retenida para cubrir la gestión realizada por la aplicación.

Las tarifas que anuncia Uber en efecto son inferiores a los precios oficiales del taxi de Madrid. En función del tipo de tarifa (según la hora del servicio o si es un día festivo), los taxis de la capital cobran entre 0,34 y 0,39 euros por minuto y entre 1,05 y 1,20 euros por kilómetro, amén de la bajada de bandera de entre 2,40 y 2,90 euros.

Uber vuelve a Madrid para competir directamente con Cabify, otra aplicación que también hace negocio poniendo en contacto a clientes y a conductores con licencia VTC. Pero en este caso, comparar su tabla de precios y las de Uber resulta casi imposible, al tratarse de sistemas muy diferentes. Y es que las tarifas de Cabify contemplan un precio mínimo de entre 6 y 17 euros en función de dónde comience el servicio y si es o no en fin de semana, y tarifas de 1,65 euros por cada uno de los primeros 20 kilómetros de recorrido y de 1,10 euros en los siguientes, además de 0,45 euros por cada minuto de espera del conductor. Cabify es el encargado de cobrar directamente al cliente y posteriormente hace una transacción al chófer, descontándole una comisión del 20% de los importes.

¿Cuántos conductores utilizan Uber en Madrid?

Uber no ha desvelado el número de conductores que se han registrado para utilizar su plataforma y captar clientes. Y es que se trata de un tema espinoso, delicado, por sus implicaciones legales. No sólo para Uber, también para sus competidores directos.

Formalmente, la legislación vigente establece que la Administración competente (en este caso la Consejería de Transportes de la Comunidad de Madrid) sólo puede otorgar una licencia VTC por cada 30 licencias de taxi existentes. Formalmente, sólo formalmente. En Madrid capital, según esta ratio, sólo podría haber 525 licencias VTC, dado que hay algo más 15.700 licencias de taxi en la región.

Pero fuentes del sector calculan que existen al menos 1.500 licencias VTC operativas en Madrid, cuyo número además se ha visto impulsado a golpe de sentencias del Tribunal Supremo. El Alto Tribunal ha ido aceptando los recursos de los solicitantes contra las negativas de la Comunidad de Madrid a seguir otorgando licencias para conductores profesionales. Unos recursos que habrían permitido elevar en al menos unas 800 el parque total de licencias sólo en Madrid en los últimos años.

¿Cómo usar la nueva uberX?

Los usuarios que quieren utilizar los servicios de uberX deben descargarse la aplicación, crear una cuenta y añadir el método de pago. Y una vez que ya se tiene una cuenta personal, el usuario que quiere iniciar un debe indicar en la app el punto de recogida (que puede ser su ubicación actual o a cualquier otra que indique en el mapa) y es opcional indicar también el destino.

La aplicación pone entonces en contacto al conductor más cercano con el usuario que ha solicitado el servicio, y le muestra los minutos que quedan para que el vehículo llegue al punto de recogida. Y también toda la información del conductor, la foto y el modelo y número de matrícula del vehículo.

Durante el viaje, el cliente puede compartir su ubicación y tiempo estimado de llegada con familiares o amigos. Y si son varios los pasajeros pueden también dividir automáticamente el precio final del trayecto entre los acompañantes. Llegado al destino, el trayecto quedará finalizado sin necesidad de ninguna gestión y el usuario recibirá inmediatamente un resumen de su trayecto en su correo electrónico y podrá descargar su factura en la web de Uber.

Uber y los impuestos de los conductores

Los conductores que quieran registrarse para poder recibir notificaciones de clientes a través de Uber deben cumplir varios requisitos previos. El primero, claro, contar con un vehículo con licencia VTC que les permita ejercer esta actividad profesional, pero Uber también comprobará que los conductores estén dados de alta en el régimen de autónomos o constituidos como empresa, sus antecedentes penales, la ficha técnica del vehículo y la vigencia del seguro.

Los conductores eligen cuándo, dónde y durante cuánto tiempo quieren conectarse a la plataforma de Uber, subraya la compañía. Y los chóferes también pueden combinar su uso con otros servicios tradicionales u otras plataformas, porque Uber no les exige exclusividad ni un uso mínimo de la aplicación.

Ante las insinuaciones que vinculan la economía colaborativa con la economía sumergida, Uber subraya en un comunicado que “todas las operaciones y transacciones [entre cliente y conductor] se producen a través de la plataforma de Uber, de manera que son completamente trazables y fácilmente fiscalizables”.

En este sentido, Uber ha suscrito un acuerdo de colaboración con la Unión de Profesionales y Trabajadores Autónomos (UPTA) para facilitar los trámites relativos a la tributación de la actividad económica que los conductores autónomos realizan a través de la plataforma.

 

sólo licencias vtc, pero el taxi se quejaLa regulación española contempla dos tipos de licencias para el transporte profesional de pasajeros en vehículos de menos de 9 plazas: la licencia de taxi y licencia VTC, que autoriza el arrendamiento de vehículos con conductor y que existe en España desde el año 1987. Éstas últimas obligan a que los vehículos sean contratados previamente y no a pie de calle, como en el caso de los taxis.

Sin embargo, desde el sector del taxi la proliferación del negocio de los conductores profesionales con licencia VTC también levanta ampollas. Y es que, aunque los clientes no puedan parar estos coches levantando la mano en la calle o en cogerlos en paradas regladas, las asociaciones del taxi entienden que la contratación online mediante apps como las de Uber o Cabify facilitan tanto la contratación y la hacen tan instantánea que se igualan los servicios.

La Federación Profesional del Taxi denunció a Cabify por incumplir en este sentido la regulación del transporte, y el litigio aún está pendiente de resolución. Pero, al contrario de lo que sucedió con los antiguos servicios de UberPOP, la patronal del taxi no ha conseguido que el juez aplique medidas cautelares y suspenda su servicio.