La cadena impulsa su apuesta con el turismo urbano con su marca Riu Plaza con un mastodonte de 647 habitaciones en Manhattan en el que ha invertido 310 millones de dólares.

Cinco años después de iniciar su andadura en el negocio de los hoteles urbanos, Riu ya tiene su joya de la corona en este segmento. El grupo ha abierto el Riu Plaza Nueva York Times Square, su primer establecimiento en la Gran Manzana y que un gigante de 647 habitaciones en pleno corazón de Manhattan.

En 2010 la compañía se atrevió por primera vez con el negocio de los hoteles urbanos. Creó la marca Riu Plaza para diferenciar su incursión en el urbano del que seguiría siendo con mucho su negocio principal (de sus 110 hoteles, 105 son vacacionales), y abrió su primer establecimiento de ciudad en Panamá. Desde entonces se han sumado Guadalajara (México), Miami, Berlín… y ahora Nueva York.

Riu ha destinado 310 millones de dólares (unos 274 millones de euros al cambio actual) al proyecto, la mayor inversión de la historia del grupo en un solo establecimiento. Un importe que incluye la compra del terreno, la construcción del edificio –de 29 plantas y ubicado junto a Times Square- y el equipamiento y decoración del establecimiento.

“Esta apertura es un sueño hecho realidad. Invertimos cerca de 10 años para encontrar la oportunidad más adecuada para invertir en Nueva York en la ubicación apropiada, además de los tres años que han supuesto la preparación y construcción del hotel. Pero, sin duda, todo este esfuerzo y trabajo han valido la pena para ver cómo hoy el hotel Riu Plaza New York Times Square es ya una realidad”, ha declarado Luis Riu, consejero delegado de Riu Hotels & Resorts.

Riu quiere seguir creciendo en el negocio de la hostelería urbana y busca oportunidades en Latinoamérica y en Europa para sumar nuevos hoteles en ciudades. Bogotá, México DF y Londres son destinos prioritarios en los que la compañía sondea posibles localizaciones. Aunque el grupo no lo descarta, de momento la entrada de la marca urbana Riu Plaza en el mercado español no se contempla.