Las acciones de la constructora española presidida por Juan Miguel Villar Mir han cerrado la última sesión en bolsa con una subida del 4,12%. Sin embargo, sobre la constructora todavía se ciernen algunas sospechas que han motivado su participación en varios frentes judiciales.

El proceso sancionador abierto por las autoridades mexicanas en octubre ha terminado con final feliz para OHL. Los inversores lo han reconocido en bolsa, donde las acciones de la constructora han llegado a anotarse subidas del 10%, aunque el ascenso se ha moderado hasta quedarse en un 4,12%.

Se trata de todo un éxito en su primera sesión en el parqué madrileño después de que la compañía comunicara a la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) que su homóloga mexicana, la Comisión Nacional Bancaria y de Valores (CNBV), no había apreciado indicios de fraude en las cuentas de OHL.

Al final todo quedó en un susto y lo que parecían indicios de irregularidades se convirtieron en simples divergencias en los criterios contables. No obstante, el regulador del mercado del país americano sí ha apreciado algunas faltas en las cuentas de la empresa en México, así que ha impuesto sanciones administrativas de 3,7 millones de euros.

El regulador mexicano ha cerrado el expediente sancionador a OHL con una multa de 3,7 millones de euros

Lo escaso del importe ha catapultado a los inversores a comprar títulos de la compañía, que acumula casi 2 años de caídas de su cotización.

“Más allá de las diferencias de criterio técnico, la resolución demuestra que su actuación se ha ajustado en todo momento a la ley y que ha sido ajena a cualquier práctica corrupta”, indicó la empresa en un comunicado, en el que también defendió “la falsedad de todas las acusaciones e infamias de las que ha sido objeto” y adelantó que seguirá persiguiendo “a los responsables de tanto descrédito, chantaje y extorsión en los tribunales de justicia”.

Las dudas sobre la sanción que podría haber lastrado su balance en México eran tan sólo uno de los factores en juego, ya que ninguna de las grandes constructoras española ha vuelto a ver días de esplendor como los anteriores a la crisis que brotó en 2008.

Más problemas

En el caso de OHL, a las reservas que despierta el sector en general se les han sumado algunos casos en los que se ha cuestionado la conducta de algunos directivos de la constructora.

Sin ir más lejos, la filial mexicana de la compañía vio cómo hace un año se filtraban unas supuestas conversaciones entre ejecutivos de la empresa, en las que se hablaba de prácticas irregulares. Por si no fuera poco, OHL México también se ha enfrentado recientemente a otras informaciones en las que se vincula a la firma con la corrupción policial, tal y como publicó El Español.

Las acusaciones no sólo se centran en el terreno internacional. El presidente de la empresa, Juan Miguel Villar Mir, tuvo que declarar en calidad de imputado ante el juez José Castro por las presuntas irregularidades en torno a la adjudicación del hospital balear de Son Espases. El líder de OHL y exministro de Hacienda durante el primer Gobierno de la Transición negó que hubiera hablado con el entonces presidente del Ejecutivo regional, Jaume Matas, sobre esta adjudicación.

Además, uno de los proyectos estrella de OHL, el complejo madrileño de Canalejas, ha pasado por su particular calvario judicial, después de las denuncias de que el proyecto no respetaba los elementos históricos del edificio.

Hay más lío judicial en Madrid, donde se produjo el registro del domicilio del consejero de OHL y yerno de Villar Mir, Javier López Madrid, en el marco de una operación que investigaba una presunta financiación ilegal del Partido Popular. López Madrid, también conocido como “compi yogui” desde que eldiario.es filtrara unos mensajes de apoyo que, se supone, fueron enviados por los Reyes de España.