“La mejor manera de que el Gobierno mantenga una Renfe fuerte es exponerla a la disciplina del mercado”, sostiene Pablo Vázquez, que también propone impulsar el negocio exterior de la compañía, singularmente en Latinoamérica.

Los pasos hacia la liberalización del sector ferroviario en España, y hacia la privatización de al menos parte del negocio de Renfe, están siendo más lentos de lo inicialmente planeado por el Gobierno del Partido Popular. Y es que finalmente los eventuales avances en ambos campos se han dejado para que los pilote el siguiente Ejecutivo.

La liberalización del tren sólo es un hecho en el transporte de mercancías. Y aunque la ministra de Fomento (ahora en funciones), Ana Pastor, había sentado las bases para iniciar la entrada de competidores privados en el transporte de viajeros, los plazos previstos no se han cumplido. Los planes inicialmente pasaban por que en la anterior legislatura ya hubiese un operador privado en el corredor a Levante. Pero no.

En paralelo, también era patente la pretensión del Gobierno de propiciar una privatización parcial de la filial de Mercancías de Renfe… Y al final, también a este proyecto le ha tocado esperar. Ni más pasos hacia la liberalización ni el inicio de la privatización de al menos una de las ramas de Renfe –en principio, sólo la de mercancías-.

Y en pleno impasse político, el presidente de Renfe, Pablo Vázquez, defiende en una entrevista con Financial Times como mejor opción de futuro de la compañía una privatización parcial del grupo ferroviario mediante una colocación de parte del capital en Bolsa, y tras la cual el Estado aún mantenga una participación de control. Esto es, aplicar a Renfe la misma fórmula que se ha seguido en la privatización del gestor aeroportuario Aena, para la que se ejecutó una OPV hace un año y en la que el Estado mantiene un 51% del capital a través de Enaire.

“La mejor manera de que el Gobierno mantenga una Renfe fuerte es exponerla a la disciplina del mercado”, explica Vázquez. Y es que el presidente de Renfe está convencido de que esa “disciplina de mercado” es la que permitirá a la compañía afrontar liberalización plena del sector ferroviario e n la Unión Europea a partir de 2020. Entonces los grandes operadores continentales (la SNCF francesa, la Deutsche Bahn germana…) entrarán con fuerza a competir en el mercado español. “Debemos ser los suficientemente fuertes para competir con ellos”, sentencia.

En paralelo, Vázquez subraya que la compañía, ahora que ha obtenido beneficios por primera vez (37,3 millones de euros en 2015), tiene la gran oportunidad de potenciar su negocio exterior. “Necesitamos mostrar que podemos ser eficientes en nuestro país, porque si no, no conseguiremos contratos en el exterior”, apunta.

“Ahora tenemos la oportunidad de convertirnos en un gran operador ferroviario internacional”. Y en esta tarea de internacionalización, “Renfe debería estar presente en los países de Latinoamérica particularmente”. De momento, el gran baluarte de la salida al exterior de Renfe es su participación en el consorcio (convulso consorcio) del AVE a La Meca.