Los dos grandes de la tecnología móvil solo tienen en común su rivalidad. Cada uno con su camino y su estrategia, ahora abren un nuevo frente en el segmento de los wearables , dispositivos móviles como relojes, pulseras… donde Samsung y Apple están a tiempo de iniciar una nueva pugna que ya mantienen en la venta de smartphones.

Ahora mismo pensar en un wearable es hacerlo en un reloj inteligente. El mercado no está maduro pese al esfuerzo de los distintos fabricantes. De hecho, en proyecciones a 2020, de los más de 200 millones de wearables que se venderán, más de 80 millones serán smartwatchs . Así, según los últimos datos de la consultora IDC, mientras que Apple dominaría el mercado de smartwatchs con una cuota de mercado del 37% (31 millones de ventas) para el año 2020, Samsung apenas se situaría en el 6%, al menos los dispositivos que opere bajo el sistema operativo Tizen, como su último Gear S2.

Otro 35% del mercado, en esa proyección a 2020, sería para el resto de relojes inteligentes que usan como sistema operativo Android Wear. En total se espera que se vendan más de 80 millones de relojes en 2020, con un crecimiento del 31% en el conjunto de fabricantes.

Así pues, parece que la pelea entre Apple y Samsung entrará en un nuevo terreno. Sobre todo porque Samsung, parte en este caso, en una situación de desventaja que deberá paliar lo antes posible. Aunque la gran pregunta es si habrá mercado suficiente para tantos actores.

¿Un futuro optimista?

Los datos de IDC no solo ofrecen el número de relojes inteligentes que se venderán de aquí a 2020. También cifra los wearables, en general, que llegarán al mercado en los próximos cuatro años.

De este modo, estima que las ventas mundiales de este tipo de dispositivos superarán los 200 millones de unidades gracias al fuerte crecimiento que experimentaran los smartwatchs y la aparición de nuevos productos. La firma señala que el aumento de las empresas que venden estos productos, junto con un mayor conocimiento de los dispositivos por parte de los consumidores y el consecuente incremento de la demanda, generarán un crecimiento de las ventas de dos dígitos anuales entre 2015 y 2020.

En concreto, apunta que las ventas de estos dispositivos está previsto que superen los 110 millones a finales de 2016, lo que supone un incremento del 38% respecto a los datos de 2015, mientras que 2020 alcanzarán los 237,1 millones de unidades. En especial, IDC remarca que las ventas de relojes y pulseras alcanzarán los 100 millones de dispositivos vendidos este año, frente a los 72 millones de 2015. Otros productos, como ropa, gafas o ‘hearables’ está previsto que alcancen las 10 millones de unidades en 2016, cifra que será más del doble en 2020.

¿Dónde se situará la batalla?

Pese a que la mayoría de fabricantes son muy reacios a dar cifras concretas de ventas, según IDC el mercado de wearables no va a parar de crecer. Ahora bien, ¿dónde se sitúa la línea para que de verdad sea un negocio que interese a las compañías tecnológicas?

El precio. Esa es la clave. La verdadera revolución de los smartphones llegó, más allá de su propia utilidad, cuando todo el mundo pudo acceder a estos dispositivos a un precio razonable. Bien mediante la subvención por parte de operadores de telefonía o grandes ofertas en las cadenas de distribución.

Así, la gran explosión wearable debe llegar vía precios. Hasta que no sea asequible para la mayoría de bolsillos, será un dispositivo totalmente prescindible.

Sucede lo mismo con su utilidad. Al margen de lo que haga cada persona con el “cacharro”, la sociedad en su conjunto deberá dotar a los wearables de una utilidad real. Esta podrá llegar, por ejemplo, en el ámbito de la salud para el control de enfermedades del corazón, o el control de personas mayores. Otro foco serán las actividades deportivas y de ocio, donde habrá que ver el punto de maduración que tienen estos dispositivos.

¿Quién ganará la pelea?

Pese a que Huawei, como en el segmento móvil, también quiere su parte del pastel, por el momento parece que Apple y Samsung serán los competidores directos en esta industria wearable. Todo dependerá de la rentabilidad que deje en sus respectivas divisiones. Y es que, aunque el mercado móvil ha aminorado su ritmo de crecimiento, sigue siendo la gran batalla por disputar. Esfuerzos en vano no merecen la pena, incluso con las estimación de los 200 millones de unidades que se pueden vender. Quién sabe si eso realmente es muy poco.