La sociedad cambia sus patrones de comportamiento. Hasta hace poco eran las madres quienes sabían todo de todos. Luego pasó a ser Facebook, que gracias a nuestras fotos y actualizaciones nos llegó a conocer muy bien. Ahora son las apps de nuestro móvil, que llegan a determinar el momento ideal para tener hijos.

No se trata de magia. Solo es información. Cada vez más un mayor número de gente utiliza aplicaciones relacionadas con la salud. Para controlar el sueño, la dieta o para hacer deporte, las personas han perdido el recelo a compartir los datos personales con su smartphone. Seguramente esos datos lleguen a alguien más, pero eso es lo de menos (para algunos).

Esta sobreexposición a nuestros terminales móviles tiene un nombre: quantified self. Se trata de un término anglosajón con el que se denomina este tipo de medición que permite obtener más información de un usuario a través de su móvil que hablando con él. De hecho, las aplicaciones que miden los hábitos diarios están convirtiendo los smartphones en la mejor herramienta de análisis y gestión, lo que hace que nuestros teléfonos tengan más información sobre nosotros mismos que cualquier otra persona.

Desde Quadram han recopilado algunos de los datos que los teléfonos inteligentes pueden recopilar acerca de sus dueños. Algunas de estas apps tienen cierta utilidad, otra simplemente son mediciones que no tienen mayor importancia:

La frecuencia cardiaca. Podemos conocer el ritmo cardiaco de cualquier usuario que instale en su dispositivo apps como Cardiógrafo, una aplicación que usa el flash del móvil para calcular dicha frecuencia con precisión en cualquier momento y lugar. Además, se pueden sincronizar los datos para consultarlos en otros dispositivos y comparar los cambios que existan entre distintas mediciones para tener un mayor control de cómo funciona nuestro corazón.

El tiempo que dormimos y cómo es nuestro sueño. Las aplicaciones de control del sueño se están volviendo populares ya que permiten conocer y mejorar nuestro tiempo de descanso. La app Sleep time permite además, medir el ritmo cardiaco y usar melodías relajantes para incitar al sueño. Si también quieres saber si roncas puedes usar Alarma inteligente ya que graba los sonidos que suceden mientras dormimos y si quieres colaborar en una investigación sobre cómo afecta a nuestra vida diaria una noche de buen o mal sueño usa SleepHealth.

Nuestra fertilidad. Existen distintas apps que permiten que los hombres conozcan qué factores le están afectando negativamente a su reproducción. Así, a través de la información que los usuarios proporcionan, apps como Trak elaboran una evaluación personalizada de los riesgos de fertilidad con parámetros como la dieta, el ejercicio, el estrés, la exposición al calor y el bienestar general y sugieren distintas formas mejorarlas. Para las mujeres también se han diseñado apps específicas que controlan el ciclo menstrual y cuáles son los mejores días para quedarse embarazada gracias al seguimiento del flujo cervical, el peso, el sueño, el sexo, etc.

El nivel de estrés. Gracias a nuestros teléfonos inteligentes podemos saber también qué nivel de estrés tenemos ya que se han desarrollado aplicaciones que miden nuestra frecuencia cardiaca en distintos momentos para saber si estamos estresados. Una de estas apps es GPS for Soul, pero si queremos descubrir qué lugares nos generan más estrés podemos usar Map My Stress que determina la ubicación y los efectos de los factores de estrés.

Si necesitamos beber agua. A veces olvidamos una acción tan simple como hidratarnos, sobre todo, en los días de más calor. Para recordarnos cuándo debemos consumir agua teniendo en cuenta la cantidad de litros que debemos tomar y monitorizando los niveles de hidratación en el cuerpo existe WaterIn.

Nuestro impacto ecológico. La preocupación por el planeta también encuentra respuesta en el mundo de las aplicaciones gracias a productos como Eco Footprint, una app que calcula el impacto de nuestros hábitos alimentarios y de transporte y nos permite compararlos y compartirlos con los de nuestros amigos.