Cada vez son más los proveedores europeos que seleccionan a los consumidores on-line según su país de origen. Se investiga si estas prácticas van en contra de las normas sobre competencia o responden a decisiones unilaterales de las empresas.

Los planes europeos de crear un “Mercado Único Digital” están en riesgo tras observar que son las propias empresas nacionales las que aplican habitualmente el bloqueo a las operaciones on-line dentro del mercado común. Según el último estudio de la Comisión Europea, el 38% de los minoristas en productos de consumo lleva a cabo este tipo de prácticas en la red, mientras que en el caso de los proveedores de contenidos digitales asciende al 68% de los encuestados.

El resultado es que muchos consumidores se ven privados de adquirir ciertos productos en línea o acceder a ciertos contenidos sólo por la ubicación de su residencia. Un factor, que según la propia Comisión, podría ser la causa de que las ventas en línea transfronterizas en la UE aumenten tan lentamente.

Los principales condicionantes de los proveedores a la hora de decidir no vender un producto fuera de sus fronteras son: el envío de bienes al extranjero y la diversidad de métodos de pago según los países. Respecto al bloqueo geográfico, además de estas limitaciones, en los casos más extremos se opta por el redireccionamiento o prohibición del acceso a la web.

Menos competencia y más ambición

Las investigaciones de la Comisión han podido identificar el fenómeno pero aún son prudentes respecto a sus posibles causas. “Si una empresa decide de forma unilateral no vender en el extranjero, no es una cuestión de Derecho de la competencia, pero si el bloqueo geográfico se debe a acuerdos, tenemos que estudiar más detenidamente el asunto”, señala Margrethe Vestager, comisaria responsable de la política de competencia.

Esta es la cuestión que inquieta a las autoridades europeas: si se tratan de políticas unilaterales de las entidades sin conexión alguna, en cuyo caso queda fuera de la jurisprudencia comunitaria, o por el contrario reflejan la existencia de acuerdos entre los proveedores y distribuidores que dañan la competencia dentro del mercado único.

Según los primeros resultados del estudio, parece que no se puede descartar la existencia de oligopolios en el mercado digital europeo. Dentro de los minoristas que reconocen aplicar el bloqueo geográfico en productos de consumo, hasta un 12% señala que se debe a la existencia de restricciones contractuales para las ventas trasfronterizas.

Aún más llamativos los datos en el caso de los proveedores de contenidos digitales; del 68% de empresas que dicen realizar estas prácticas, un 59% indicó que está contractualmente obligado por sus proveedores a aplicar el bloqueo geográfico.

Las conclusiones definitivas serán valoradas en 2017, cuando la Comisión tiene previsto publicar el informe definitivo sobre el mercado del comercio electrónico en Europa.