Desde que surgieron los problemas entre Movistar y Netflix sobre la calidad del tráfico de los primeros a la hora de transmitir los contenidos de los segundos, intenté buscar respuestas a qué podía deberse. En varios artículos, y después de hablar con ambas partes, llegaba a la conclusión de que se trataba del resultado de un conflicto de negocios que debía zanjarse y que no afectaba a la neutralidad de la red, propiamente dicha.

Hasta ahora.

 

El caso es que, según The Wall Street Journal, Netflix habría capado durante más de cinco años la señal que llega a los móviles de sus usuarios supuestamente con el fin de proteger a los consumidores y que no sobrepasen su tarifa plana.
 
Esta admisión, de ser verdad, es radicalmente diferente a lo que me contaron hace pocos meses los responsables de Netflix, quienes me dijeron a la cara que los contenidos llegan al terminal del usuario siempre a la mayor velocidad disponible, incluso si supone un gran perjuicio para los abonados y sus tarifas de datos. “Si el teléfono tiene capacidades 4K llegará la señal máxima que acepte”. Estoy parafraseando, pero ése fue el mensaje que me transmitieron.
 
De no ser así, y de confirmarse que Netflix capa a 600 kbps la señal que llega a los smartphones, es difícil dar por buenos los resultados de su famoso índice de velocidad de operadores. ¿Por qué? Porque en el momento que estás diferenciando la calidad de tu tráfico en función de tu dispositivo, ¿qué les impide hacerlo por otros motivos? 
 
Cuidado, no digo que me parezca exactamente una mala praxis enviar contenidos más ligeros para economizar datos si el dispositivo es más pequeño y no necesitas tanto. El índice de velocidad de Netflix subraya, en su letra pequeña, que no tiene en cuenta el streaming en redes móviles. 
 
He pedido a los portavoces de Netflix que me transmitan su opinión sobre este particular, porque si se demuestra que ha sido la estadounidense quien ha enviado bajas velocidades a cierto tipo de clientes por un motivo, es lícito al menos preguntarse si no podrán haber enviado bajas velocidades a otro tipo de abonados por distintas causas. Como, por ejemplo, para conseguir un acuerdo de peering gratuito a su conveniencia, que es lo que han demandado de Movistar desde el principio.
 
“Es totalmente irrelevante para las redes fijas”, explicó a SABEMOS un portavoz de la empresa. 
 
“Nos enfurece descubrir que, al parecer, Netflix está reduciendo la calidad del vídeo de los clientes de AT&T sin su consentimiento o conocimiento”, lamentó Jim Cicconi, vicepresidente de asuntos legislativos y relaciones externas de la compañía. No me extrañaría ver un comunicado similar de Movistar en los próximos días.
 
El problema de todo esto es que Netflix, que se ha presentado como un defensor de la neutralidad de la red, entendiendo esta como la necesidad de no discriminar por tipo de tráfico, habría hecho… precisamente eso. Esta postura ya se había visto comprometida cuando T-Mobile les introdujo en su iniciativa Binge On, que excluye a ciertos servicios de streaming de vídeo de la franquicia de datos mensual de los clientes.