Los amigos de mis enemigos son también mis enemigos. Así es la lógica comercial que utiliza Estados Unidos, en este caso con la compañía china ZTE, a la que tiene restringida las relaciones comerciales con sus proveedores americanos por los negocios que tiene con Irán. Esto ha provocado, además, que diversas compañías estadounidenses se hayan visto afectadas con caídas en bolsa.

La historia se remonta a 2012, cuando Estados Unidos inició una investigación sobre las relaciones comerciales de la compañía tecnológica ZTE con Irán. Desde entonces, como el resto de compañías chinas, la relación de Estados Unidos con ZTE ha sido muy tensa. La cuerda terminó de romperse hace unas semanas cuando el Departamento de Comercio de EEUU determinó que, efectivamente, el fabricante chino habría estado haciendo negocios con Irán.

Esto ha supuesto, a su vez, que el Gobierno presidido por Barack Obama haya puesto unas restricciones comerciales a ZTE a la hora de hacer negocios con sus proveedores de Estados Unidos. Cuando esta sanción de produjo, de inmediato el Gobierno chino manifestó su malestar y deseó que no hubiera problemas en la cooperación y los negocios bilaterales que mantienen ambos países.

Después de estos acontecimientos, según publica Reuters, el Gobierno americano habría decidido aliviar temporalmente las restricciones comerciales de ZTE con sus proveedores, eso sí, siempre que el fabricante chino cumpla con los compromisos adquiridos con respecto a sus negocios con Irán.

Sobre esta situación se ha manifestado de forma pública ZTE. Aseguran que “han estado cooperando activamente con los departamentos pertinentes de Estados Unidos y han tenido conversaciones constructivas en las últimas dos semanas. Esperamos progresos positivos a través del diálogo abierto para asegurar que mantenemos nuestras promesas y compromiso con nuestros empleados, clientes y socios comerciales”.

Desde ZTE insisten en que como compañía “responsable”, se esfuerzan para que todas sus operaciones se adhieran a las prácticas comerciales internacionales y al cumplimiento de las leyes y reglamentos de los países de acogida, en este caso Estados Unidos.

El impacto de las restricciones

La importancia de esta restricción comercial radica en el peso que ha ganado ZTE a nivel mundial no solo en el segmento de la venta de smartphones. La compañía china se ha posicionado en muchas regiones como uno de los actores dominantes en el desarrollo de equipos de telecomunicaciones.

En Estados Unidos se trata del cuarto fabricante que más dispositivos vende. Así se puede entender, según publica ‘Global Times’, que hayan sido los propios proveedores estadounidenses quienes hayan presionado al Gobierno para que levante la restricción. De hecho, el día que se conoció la noticia, algunos de sus principales socios comerciales cayeron de manera clara en el mercado bursátil.

Lumentum lo hizo un 3,3%, NeoPhotonics un 8,6%, Fabrinet (5,3%), Finisar un 7,7%, y así todas las compañías que tienen relación comercial con ZTE.

Algunas compañías, caso de Oclaro (fabricante de piezas ópticas), han manifestado que hasta un 10% de su facturación depende de ZTE, mientras que otras, como Lumentum o NeoPhotonics han querido minimizar el impacto y aseguran que esta situación con el fabricante chino no les afecta de manera tan directa.

Como curiosidad, quien ha salido ganando en esta situación, al menos por el momento, ha sido el fabricante de chips MediaTek. Y es que Qualcomm, que actualmente es el proveedor de procesadores para los terminales de ZTE, también cayó en bolsa tras conocerse la noticia, mientras que MediaTek tuvo un rebote importante esa semana. No obstante, diferentes analistas ya han manifestado la imposibilidad de que el fabricante taiwanés pudiera sustituir a Qualcomm. Así pues, simple ruido bursátil.

Mientras todo eso se sucede, habrá que esperar nuevos movimientos por parte del Departamento de Comercio de EEUU y si finalmente levanta la restricción por completo.