El acontecimiento cultural más importante de este fin de semana en Madrid no ha habido que buscarlo en las carteleras de cine ni en los grandes recintos de conciertos, sino en un homenaje que se produjo en la Sala Boite a una banda fundacional.

Tan fundacional que inventaron el punk, a base de actitud lo-fi y sonido corrosivo y demencial. En 1964. Antes de los Trashmen, antes de los Sonics, antes de los Stooges, Los Saicos estaban en Perú cantando brutalidades como “Echemos abajo la estación del tren / Demoler demoler demoler demoler” o “Ha muerto el gato mayor / Lo llevan a enterrar / Ahora yo he de mandar / Yo seré el gato mayor”. Convertidos en grupo de culto e inspiración para cientos de bandas  de garage del mundo (sin ir más lejos, nosotros tenemos a los sensacionales Wau y los Arrrghs, de clara inspiración post-Saico), la gente del blog He Reunido A La Banda les dio el homenaje que merecen trayendo a España al cantante de la banda, Erwin Flores, que se subió al escenario en tres ocasiones, regalando seis temazos de Los Saicos a tres bandas que nos brindaron una noche de rock troglodita y demencial: Mujeres, Los Bengala y The Phantom Keys.

Los veteranos The Phantom Keys desplegaron un tremendo repertorio de rock sesentero acelerado y que guiñaba el ojo tanto a los inevitables clásicos españoles como a los homenajeados y sus coetáneos. El entierro de los gatos sonó en sus manos y con la ayuda de un Erwin Flores con voz de espectro mucho más salvaje, fúnebre y homicida que nunca

La sorpresa de la noche fue, sin duda, el combo de guitarra y batería Los Bengala. De insultante juventud, alcanzando velocidades supersónicas, con una contundencia y una solidez espectaculares, difieren enormemente del sonido sixties y mucho más reposado de sus grabaciones en estudio, y construyeron un monstruo sónico admirable en La Boite. El mismísimo Erwin Flores parecía aterrado ante la potencia y el descaro de Los Bengala, y a ellos les prestó su legendaria balada Ana, aquí transformada en un trolebús de sentimientos entrañables y miserables.

Mujeres debieron de sentirse como Chuck Berry cuando salió a tocar después de que Jerry Lee Lewis incendiara por primera vez un piano con gasolina. La sala estaba fundida por la descarga de adrenalina  de Los Bengala y les quedaba poco tiempo antes del cierre. Un poco malencarados y apresurados, funcionaron en cualquier caso como siempre: con un sonido único, unos temazos indiscutibles y una energía contagiosa. Erwin Flores compartió con ellos, cómo no, Demolición, poniendo el broche a un concierto donde recordamos durante un par de horas donde está la esencia del rock’n roll. Que no es ni en los solos kilométricos ni en las caras de pena ni en las miradas al techo. O como resumió el batería de Los Bengala antes de escupir al público su emblemática Jodidamente loco, “Esta se la dedicamos a los poetas y los letristas: no valéis para nada”.

ficha

II Festival HBR: Homenaje a Los Saicos
Sala Boite
18-03-16