Como en la popular frase hecha, Wanda y la Mujer Pantera son perseguidas por la sombra del punk, pero en este caso ellas no son más rápidas. O quizás sean ellas las que persiguen al género (y sí sean más rápidas), para acabar alcanzándolo y haciéndolo suyo. No está muy claro si el dúo de batería y bajo de bajísima fidelidad de Madrid son conscientes de lo abrasivas que son sus canciones o les salen así por casualidad.

Las casi delicadas melodías que brindan en temas como 2012, o en el delicioso y saltarín post-punk del arranque de Hombre blanco, sumado a que no se dejan atrapar demasiado a menudo por la tentación de caer en el agujero negro del griterío desaforado, la distorsión gratuita o los ritmos frenéticos hace pensar en un espíritu netamente pop.

Pero el espejismo dura poco tiempo: un grupo con una canción como Curas y fachas (“Curas y fachas / ya estáis muertos y bien enterrados / y los nuestros tan desperdigados / maldita vuestra religión” como única letra), un machacacerebros del calibre de Alcàsser o con proclamas tan ácratas como la de No me llames bisexual, Sumisa y satisfecha o Si me da la gana, lleva a la inevitable conclusión de que Wanda y la Mujer Pantera (“el próximo grupo favorito de John Tones” como certeramente lo definió un amigo que me conoce como si me hubiera parido) están, decididamente, por encima de etiquetas.

Es cierto y hay que reconocerlo: técnicamente están por debajo de otros dúos de batería + instrumento melódico -tan de moda de un tiempo a esta parte– como los últimamente muy aclamados Niña Coyote eta Chico Tornado, más pulidos y por ello mucho menos asalvajados.

Pero en este caso no importa demasiado: la primera maqueta de Wanda y la Mujer Pantera transmite urgencia, furia e ingenio en letras de canciones como Sangre sobre la tierra o Niño salvaje. Las convenciones y los tópicos de “grupo de chicas” terminan de venirse abajo gracias a un estupendo acabado gráfico para esta maqueta gracias a una espléndida ilustración de portada de Conxita Herrero y una presencia escénica que huye del tópico de las rockeritas cuquis y necesitadas de una presencia masculina en la sombra. Wanda y la Mujer Pantera se bastan y se sobran para hacer volquete sobre los tímpanos del oyente de actitud, buenos temas y un debut que promete grandes cosas en la cada vez más efervescente escena punk de Madrid.

ficha

Wanda y la mujer pantera
2016