La guerra por los contenidos de televisión vive un nuevo capítulo. Y esta vez no ha sido por el fútbol. Con la excusa de las motos y la Fórmula 1, Vodafone ha acusado a Telefónica de ser un mal competidor y al regulador de que no está cumpliendo con su obligación.

Aprovechando que la temporada de motor, tanto el Mundial de Moto GP como la Fórmula 1, empieza este fin de semana, Vodafone ha querido exponer de forma pública su malestar con Telefónica y la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC). Concretamente, acusa al operador azul de no cumplir con los compromisos adquiridos por los que se dio el visto bueno a la compra de DTS (Canal+), y al regulador por permitírselo.

De forma algo sorprendente, Vodafone ha puesto sobre la mesa el conflicto abierto por el cual, según ellos, Telefónica le está impidiendo acceder a los contenidos de motor. Así, el director general de Legal y Regulación de Vodafone, Pedro Peña, ha explicado en un encuentro con los medios que el operador se puso en contacto en enero con Telefónica para informarle de su interés por emitir la temporada completa de Moto GP y Formula 1, que comienza este fin de semana, pero la compañía presidida por César Alierta se negó.

Según Vodafone, la respuesta de Movistar ha sido que si quieren el motor deberán solicitarlo cuando presente su nueva oferta mayorista en julio. En concreto, Vodafone, que decidió no contratar este contenido el pasado mes de julio de 2015 al quedar sólo media temporada y emitirse parte en abierto, acusa abiertamente a Telefónica de infringir el principio de libre elección de los canales de la oferta mayorista y la obligación de garantizar que las condiciones de comercialización de los canales sean equitativas, razonables, transparentes y no discriminatorias.

Los tres lamentos

Con este nuevo frente abierto, a la espera de ver cómo avanza la negociación por los derechos del fútbol, Vodafone ha reflejado en tres lamentos su malestar.

Contra Telefónica

El primero de ellos va contra Telefónica. No han dudado en acusar al operador azul de estar incumpliendo los compromisos, y para más inri, de manera deliberada y notoria. Pero ahí no ha quedado todo. Desde Vodafone aseguran que el incumbente le manifestó al regulador que haría una serie de cosas que, ahora, parece no estar cumpliendo.

Según ellos, le han trasladado a Telefónica que no quieren sobrepasar el límite del 50% de contenidos premium a los que tienen acceso, sino que pretenden coger el motor y dejar otro paquete. Pero se han encontrado con la negativa del operador. Tan solo han recibido la respuesta de que si quieren el motor, el próximo verano habrá nueva oferta mayorista.

Contra la CNMC

El otro objetivo al que ha apuntado Vodafone ha sido el regulador. En concreto, “y con todo el respeto”, como ha manifestado Pedro Peña, no saben qué está pasando con el seguimiento que deberían hacer sobre los compromisos adquiridos por Telefónica tras la compra de DTS.

Además, aseguran que no está respondiendo a sus peticiones. De momento se mantienen a la espera de unas medidas cautelares que llegan tarde, según Vodafone, dado que los mundiales de motor arrancan este fin de semana.

Contra el mercado en su conjunto

La última crítica ha sido conjunta contra el propio mercado de los contenidos en general. Vodafone no ve óptimo que Telefónica haya pasado de una cuota de ingresos del 85% al 89%, cuando supuestamente los compromisos de la compra deberían haber traído mejor competencia.

Lo peor, según Pedro Peña, es que de seguir esta tendencia Telefónica podría llegar a tener toda la cuota. Y no solo eso. Desde Vodafone aseguran que un operador con una posición de dominio tan abrumadora en el mercado de la TV de pago como Telefónica, es capaz de desplegar efectos negativos no solo en ese mercado, sino también en otros mercados colaterales de telecomunicaciones.

Malas sensaciones

Ante esta situación, desde Vodafone no tienen buenas sensaciones, pero tampoco saben lo que pasa ya que nadie les dice nada. Lo que sí tienen claro es que la compra de DTS por parte de Telefónica no debería haber salido adelante. Es más, aseguran que en la mayoría de países de la Unión Europea se habría vetado.

Pese a ello, creen que si de verdad se aplicaran las condiciones a las que se llegó no habría problema, pero no se está haciendo. Ellos ven en Telefónica el principal culpable, pero también en la CNMC por permitirlo.