Los coreanos del sur se han enfadado con los australianos. Y en medio del enfado, Navantia. Corea del Sur se ha mostrado indignada con el gobierno de Australia por la adjudicación de un contrato a la empresa española por más de mil millones de dólares australianos.

Según publica The Sydney Morning Herald, el gobierno surcoreano está indignado por la adjudicación del gobierno australiano a Navantia de un contrato consistente en el suministro de dos buques de aprovisionamiento para la Marina. Al parecer, el país asiático consideraba que era el socio preferido por los australianos para el desarrollo del proyecto y se llevaron una amarga sorpresa al comprobar que no era así.

El diario australiano recoge las informaciones de Fairfax Media, según las cuales el gobierno de la República de Corea y sus diplomáticos están furiosos por la pérdida del contrato, aunque oficialmente no dan muestras de ello. La Casa Azul de Corea, equivalente a la Casa Blanca de Estados Unidos, está pendiente de los movimientos en defensa de los australianos, cuyo Senado ha convocado una audiencia con carácter extraordinario este jueves.

El origen del enfado

En junio de 2014, el gobierno de Australia anunció la aprobación de un proceso de licitación competitiva limitada entre Navantia de España y Daewoo Shipbuilding & Marine Engineering de Corea del Sur para la construcción de dos buques de reabastecimiento.

La semana pasada, Defensa de Australia comunicó a la embajada surcoreana que la empresa española Navantia había sido seleccionada para desarrollar el programa SEA1654 para construir dos buques de aprovisionamiento, tal y como publicó SABEMOS. La división de ingeniería naval de Daewoo tenía esperanzas de conseguir el contrato y contaba con el apoyo del ex primer ministro australiano Tony Abbott.

El político apoyaba la candidatura del país asiático a modo de compensación por la negativa del gobierno a adquirir artillería terrestre de Corea. Según The Sydney Morning Herald, fuentes coreanas se quejan de que el gobierno de Australia ya incumplió un acuerdo de alto nivel sobre el suministro de artillería terrestre móvil de Corea. El acuerdo para suministrar obuses autopropulsados, que se cerró mediante un “apretón de manos”, fue cancelado debido a problemas presupuestarios atendiendo a fuentes gubernamentales australianas.

Sin embargo, de poco ha valido el apoyo de Abbott. Al enfado por los obuses frustrados se le une ahora el de los barcos. “Estamos de nuevo muy decepcionados dada la alta calidad y buenos precios de los buques coreanos”, expresó un portavoz de la Embajada de Corea en Canberra. Además, el portavoz admitió no entender la decisión australiana de no colaborar con empresas coreanas teniendo en cuenta “el historial y la capacidad de Corea para colaborar con países extranjeros como Reino Unido, Noruega y Nueva Zelanda”.

Los australianos no se han callado ante las críticas. Un portavoz de Marise Payne, la ministra de Defensa de Australia, se defendió diciendo que la ministra no estuvo involucrada en el proceso de evaluación ni en la toma de decisiones, por lo que supuestamente no tiene una implicación directa en la adjudicación del contrato a Navantia.

El contrato de Navantia

Navantia construirá dos buques de la clase Cantabria para la Marina australiana. Cada barco, de 19.500 toneladas, costará aproximadamente 350 millones de dólares australianos. Se trata de dos buques auxiliares de aprovisionamiento logístico para dar apoyo a las fuerzas marítimas desplegadas en operaciones militares. Con el proyecto SEA1654, Australia pretende sustituir a los HMAS Success y Sirius.

El proyecto, que generará en España unos 3.000 empleos, forma parte de un cambio global en el programa de aprovisionamiento de la Marina de Australia. Esta nueva estrategia, que tendrá un coste total estimado entre 1.000 y 2.000 millones de dólares australianos, tiene como objetivo encargar un tercer buque para finales de la próxima década. El futuro naval de Australia está en manos de los astilleros españoles.