Desde que la compañía hispalense entrara en preconcurso de acreedores, Abengoa ha perdido varios proyectos que se había adjudicado. El importe de los proyectos cancelados que tenía en cartera ronda los 1.640 millones de euros, según los datos que ha compartido la compañía con los tenedores de deuda.

En la presentación que ha remitido Abengoa a la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) la compañía reconoce que entre los proyectos “revocados” por su situación preconcursal están una planta de ciclo combinado de Salina Cruz (México) y unas de biomasa de Teesside (Inglaterra) y Gante (Bélgica). También se ha cancelado el desarrollo de unas instalaciones para el tratamiento de aguas en Colombia.

Fuentes de la compañía confirman que Abengoa no va a concluir estas obras y subrayan que el perjuicio es palpable y ya alcanza los mencionados 1.640 millones de euros.

El importe podría ampliarse, ya que la empresa calcula que hay otros proyectos adjudicados por valor de en torno a 800 millones de euros cuya continuidad depende de la resolución del proceso preconcursal.

Asimismo, Abengoa refleja en la presentación que, como consecuencia de su situación de insolvencia, la falta de garantías y avales necesarios para acudir a concursos públicos le ha impedido concurrir a licitaciones en todo el mundo por valor de 3.114 millones de euros.

La situación preconcursal habría impedido a la empresa acudir a concursos por un valor agregado de 3.114 millones

La compañía aclara que el impacto del preconcurso ha sido menor en la construcción de instalaciones de pequeño y mediano tamaño, ya que las obras requieren menos capital. Sin embargo, los grandes proyectos pueden haber acumulado un retraso de entre 2 y 3 meses, aunque los recursos humanos y materiales para completar el desarrollo están disponibles para ser movilizados, de acuerdo con Abengoa.

Para que la compañía sevillana vuelva a competir a nivel comercial, asegura la empresa, Abengoa necesitará una línea de garantías por valor de 500 millones de euros.

Estas consideraciones sobre la actividad de la firma forman parte del nuevo plan estratégico de la compañía, que aboga por centrarse en la construcción de proyectos llave en mano y en la gestión de plantas en lugar de la explotación de instalaciones en propiedad.

Pero no es la única clave que da la dirección de la empresa en la presentación para los acreedores, en la que los principales tenedores de deuda también detallan la reestructuración del pasivo de Abengoa y su nueva estructura de capital.

Planes para el pasivo

El programa para el pasivo prevé que la deuda pase de los 9.300 millones de euros con los que cerró el año pasado Abengoa a 4.923 millones.

Para que la nueva compañía sea sostenible será necesaria una inyección de capital multimillonaria, de entre 1.500 y 1.800 millones, a cambio de la cual los participantes recibirán hasta un 55% de los títulos del grupo. Por el momento, los fondos Attestor Capital, Centerbridge, DE Shaw Group, Elliott Management, KKR Credit, Oak Hill Advisors y Värde han comprometido más de 1.000 millones de euros.

Mientras, la conversión de un 70% de la deuda de la vieja Abengoa en capital dará derecho a suscribir hasta un 35% de los títulos de la nueva Abengoa. Como consecuencia de esta redistribución, los accionistas actuales verán diluida su participación hasta el 5%.

El resultado bruto de explotación (ebitda) se verá impactado y no volverá a ser positivo hasta el año que viene, cuando se alcanzarán los 20 millones de euros. Para 2020, el ebitda subirá hasta los 274 millones de euros y los ingresos superarán los 4.200 millones, según sus cálculos.

Plazos

Por el momento, el plan de reestructuración cuenta con el respaldo del 40% de los derechos de cobro, ya que este programa ha sido elaborado con el consenso de los bonistas y de los 6 grandes bancos acreedores.

Fuentes de este G6 (en el que se incluyen Santander, Bankia, CaixaBank, Popular, Crédit Agricole y HSBC) indican a SABEMOS que de aquí al 27 de marzo se abre un periodo para sumar acreedores al consenso de los grandes, del 40%.

El día 27 de marzo, el auditor tiene que acreditar que el plan cuenta con un respaldo del 60% de la deuda financiera. Gracias a este aval, el día 28 se podrá pedir en los tribunales una ampliación del plazo para concretar el documento del plan de viabilidad y así conseguir que se adhieran en total un 75% de los acreedores, el mínimo establecido para sacar adelante la reestructuración.