El megacontrato obtenido por Navantia para construir en territorio español los nuevos buques de aprovisionamiento encargados por el Gobierno australiano ha desatado tensiones en la política local. ¿El motivo? Los 3.000 empleos que se generarán en España gracias al proyecto, con tres millones de horas de trabajo, no se quedarán en las antípodas.

El anuncio de la ministra de Defensa, Marise Payne, del Partido Liberal, es una buena noticia para los astilleros españoles, que tuvieron motivos para celebrar una victoria histórica frente a sus competidores, los astilleros surcoreanos de Daewoo. Los dos buques de la clase Cantabria, de 19.500 toneladas, tendrán un coste aproximado de 350 millones de dólares australianos cada uno (235 millones de euros) y forman parte de un cambio global en el programa de aprovisionamiento de la Marina australiana, con un coste total estimado en entre 1.000 y 2.000 millones de dólares australianos. El objetivo es que a finales de la próxima década se encargue un tercer buque. 
 
Payne confirmó, en declaraciones recogidas por The Australian, que la industria local verá alrededor de 100 millones de dólares en el marco del acuerdo, y lamentó que los astilleros australianos carezcan de la capacidad suficiente como para completar a tiempo los navíos debido a las limitaciones de la industria australiana. “Estaba claro desde hace años que estos buques requerían un cambio pero el gobierno laborista no hizo nada para arreglarlo”, criticó la ministra, quien insistió en que la Marina los necesita “lo antes posible”.
 
Por su parte, el portavoz de Defensa del partido laborista, Stephen Conriy, lamentó que debido a las actuaciones del Gobierno, “más de 1.500 trabajadores de astilleros australianos hayan perdido sus trabajos”. Por su parte, el senador independiente Nick Xenophon, lamentó esta “patada en la barriga para los trabajadores australianos“. Todo esto en el año en que probablemente se celebren las elecciones parlamentarias en el país austral.
 
Los nuevos buques reemplazarán a los barcos HMAS Success, cuya vida útil debería terminar en 2017, y el HMAS Sirius, un buque de aprovisionamiento coreano que entró en servicio en 2004. Probablemene, el Ministerio de Defensa australiano ampliará la vida útil del primero, con un coste estimado de 200 millones, a la espera de que Navantia entregue los barcos en 2021. Los astilleros locales ASC y BAE habían presentado ofertas no solicitadas que fueron rechazadas.
 
El pasado 18 de febrero Navantia Australia abrió oficinas corporativas en Canberra, la capital australiana, en la que supone su cuarta sede en este país. Además de los barcos logísticos del programa SEA1654 que ya se ha asegurado, esta sede debería servir para mejorar las expectativas a largo plazo del grupo en los programas de fragatas y patrulleras. Australia se ha convertido en un país clave para los astilleros españoles, El plan ahora pasa por hacerse con el programa SEA5000 –que prevé la adquisición de doce nuevas fragatas– y el programa SEA1180 de patrulleros, con sus respectivos programas de mantenimiento.
 
Desde 2007, la compañía ha desarrollado un gran trabajo para la Armada de este país. El último contrato obtenido fue firmado a finales del año pasado para que Navantia ayude a ASC en la construcción de dos destructores, después de los problemas de retrasos y sobrecostes experimentados por los astilleros locales.
 
Anteriormente, Navantia había trabajado en la construcción de dos bucles plataforma de helicópteros y dique (LHD), el HMAS ‘Canberra’, el buque insignia de la Royal Australian Navy (RAN) y el HMAS ‘Adelaide’  basados en el Juan Carlos I, el mayor buque de la Armada Española, y que se construyeron principalmente en los astilleros de Ferrol, Cartagena y San Fernando. Asimismo, Navantia formó parte de los contratos de las fragatas de la Clase Hobart, inspiradas en los buques españoles de la clase Álvaro de Bazán, y construyó doce lanchas de desembarco en Cádiz para cooperar con los nuevos LHD. 
 

El futuro

 
El nuevo gobierno australiano ha puesto muchos huevos en la cesta de la defensa, con un incremento de 30.000 millones de dólares australianos para los próxima década, lo que supondrá una inversión total de 260.000 millones en el mismo periodo. Estos planes, muy enfocados en los empleos y la industria local, especialmente en los estados de Australia Meridional y Victoria, afectados por la caída en la industria, especialmente la automovilística. Pero beneficiarán también a socios como Navantia, con un buen historial de entregas y capacidades fuera del alcance de los astilleros australianos para ciertas plataformas. Por ejemplo, se construirán doce submarinos, frente a los planes anteriores de sólo ocho, y con la posibilidad de cuatro adicionales.
 
Para los liberales, la caída en defensa del anterior gobierno laborista impactó las capacidades de defensa y dañó a las industrias locales. Fue muy sonado, por ejemplo, la sustitución del exministro de Defensa, David Johnston, y su sustitución por Marise Payne después de que éste declarase al Senado que “no podían fiarse ni de construir una canoa” en los astilleros públicos ASC de Adelaida.